Nacionalistas blancos encuentran vía libre en internet para propagar odio contra judíos e inmigrantes

Cada vez más, las empresas tecnológicas afrontan presiones por suprimir mensajes que promuevan la violencia sin violar la libertad de expresión en el país
Nacionalistas blancos encuentran vía libre en internet para propagar odio contra judíos e inmigrantes
La sinagoga "Tree of Life" fue escenario de una masacre. El presunto autor, Robert Bowers, había difundido sus amenazas en las redes sociales. Foto: "Anti-Defamation League" (ADL).
Foto: Foto: "Anti-defamation League" (ADL)

WASHINGTON— En medio de un luto nacional por la masacre en una sinagoga el sábado pasado, grupos de nacionalistas blancos se han volcado a las redes sociales para ensalzar al presunto autor de la tragedia como un héroe, o para denunciar la “invasión” de extranjeros que, a su juicio, amenaza la supervivencia de la raza blanca.

En un país que se precia de la libertad de expresión, el peligro es que la retórica incendiaria contra los inmigrantes y las minorías pueda ser un detonante que conlleve a una escalada de violencia.

Los actos de violencia contra líderes demócratas en diversos estados, dos afroamericanos en Kentucky, y la sinagoga “Tree of Life” en Pittsburgh (Pensilvania) fueron todos a manos de hombres blancos que durante años han alimentado una ideología extremista.

En páginas web como “Gab” y “Stormfront”, activistas de grupos neonazis y supremacistas blancos -expulsados o vigilados en las redes tradicionales- han encontrado una especie de “santuario” para dar rienda suelta a sus creencias de que la raza blanca está bajo ataque y que de ellos depende defender su supervivencia.

Rita Katz, experta en asuntos antiterroristas y directora del “Grupo de Inteligencia SITE”,  dijo en un blog de “Politico” que “Gab”, en particular, cuenta con 465,000 usuarios y desde 2016  ha dado cabida a figuras conservadoras censuradas en Twitter o Facebook.

“No es una exageración decir que Gab es una cloaca de retórica de odio y amenazas” de grupos antisemitas, que utilizan insignias nazi y propagan mensajes contra los judíos, a tal grado que visitar esa página es un paseo por la Alemania nazi de Adolf Hitler, señaló Katz.

Un día después de la masacre en Pittsburgh, muchos usuarios en “Gab” la celebraban como el inicio de su deseado “genocidio” y “fosas comunes” contra los judíos.

Katz advirtió contra la “normalización” de grupos extremistas y sus mensajes violentos, al señalar que éstos amenazan la seguridad de un país entero, no solo a las minorías que atacan, y merecen el mismo escrutinio que cualquier otro grupo terrorista.

Empresas como Facebook, Twitter o YouTube, realizan un mayor escrutinio de sus usuarios tras las investigaciones en torno a la injerencia de Rusia en los comicios de 2016 a través de cuentas ficticias o propaganda y campañas de desinformación.

Robert Bowers, acusado de matar a 11 personas y herir a otras seis en la sinagoga, mantenía poco contacto público fuera de las redes sociales que frecuentaba, en las que dejaba en claro su vena antisemita, y su furia contra la caravana de inmigrantes que se aproxima a la frontera sur del país.

Para Bowers, grupos como la “Sociedad Hebrea de Ayuda a Inmigrantes” (HIAS, por su sigla en inglés” o la “Liga Anti-difamación” (ADL), son responsables de que “invasores” entren a EEUU para “matar a nuestra gente”, y él no podía permitirlo.

Para justificar sus acciones, Bowers presuntamente difundió ese mensaje en “Gab” poco antes de su ataque, en el que su grito de guerra fue que “todos los judíos deben morir”.

Su cuenta estaba repleta de mensajes antisemitas, calificando a los judíos como “hijos de satanás”, “sucios y malévolos”, y personas “degeneradas” que huyeron de los “hornos” del Holocausto; ataques contra los musulmanes y los inmigrantes, y advertencias de que la diversidad cultural significa exterminar a los blancos.

Pero como Bowers hay centenares de individuos que acusan a los judíos de promover una inmigración masiva en EEUU, particularmente de países no europeos, con el único propósito de debilitar a la mayoría blanca, indicó ADL.

En la página web “Stormfront”, algunos supremacistas blancos recurren a lenguaje neonazi para arremeter contra el ingreso de inmigrantes del “Tercer Mundo” a países de mayoría blanca, donde se mezclan con los blancos para crear una “raza inferior”.

Para eludir los controles de redes como Facebook o Twitter, estos grupos extremistas han creado sus propias páginas web, incluyendo el grupo neonazi “The Daily Stormer” y el ultraderechista “Rightpedia”.

A raíz de la masacre, la empresa “GoDaddy”, que ofrece servicios de plataforma y registro a la página web “Gab”, le dio un plazo de 24 horas para encontrar otro sitio, al expulsarla por contenido que “promueve y alienta” la violencia, y violar los términos de su contrato.

A su vez, “Gab” dijo explicó en una declaración escrita que está cooperando con las investigaciones en curso, dando al Departamento de Justicia y a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) “amplias evidencias” para asegurar que Bowers responda por su crimen.

Consciente de críticas sobre la difusión de mensajes de odio, el presidente de la empresa, Andrew Torba, ha condenado la censura al afirmar que el único responsable de la masacre es Bowers, y prometió que aunque la página web “está bajo ataque”, nadie podrá silenciarla indefinidamente.

El año pasado, después del asesinato de la activista Heather Heyer, que protestaba contra supremacistas blancos en Charlottesville (Virginia), “GoDaddy” y Google suspendieron sus servicios al “Daily Stormer”.

El grupo “Southern Poverty Law Center” (SPLC), que rastrea a grupos extremistas, advirtió de que éstos recurren a las redes sociales para difundir información falsa sobre la presunta violencia e “invasión” de inmigrantes, como parte de su estrategia para deshumanizarlos. En la era de la Administración Trump, esa xenofobia encuentra cada vez más espacio en el discurso nacional, dijo.

ADL considera que la furia y demagogia de grupos supremacistas, junto con la retórica incendiaria anti-inmigrante en ciertos círculos políticos, han creado un cóctel volátil que “embriaga” a extremistas como Bowers y los alienta a pasar de un mero discurso a actos de violencia motivados por el odio.