Abogado de Riverside es declarado culpable de extorsión

El objetivo de estos 'crímenes de odio', como calificó la Fiscalía a las acciones de Rogelio Morales, fue contra los negocios de los inmigrantes

El abogado Rogelio Morales (i) junto a su esposa Mireya Arias (d). / foto: archivo.
El abogado Rogelio Morales (i) junto a su esposa Mireya Arias (d). / foto: archivo.
Foto: La Opinion

El abogado Rogelio Morales, con sede en Riverside, fue declarado culpable de decenas de cargos el lunes por la tarde, entre ellos extorsión, intento de robo, robo, y acecho, en lo que la fiscalía catalogó como ‘crímenes de odio’ ya que el blanco de Morales eran negocios pequeños propiedad de personas inmigrantes.

Tras la decisión de la corte, Morales quien fue arrestado en octubre de 2016 junto a su esposa Mireya Arias bajo 63 cargos fue enviado a la cárcel de nuevo junto a su pareja, quien fue encontrada culpable de 29 felonías.

Ahora, ambos deberán presentarse a corte el próximo 8 de enero de 2019 para escuchar su sentencia, la cual podría ser de varios años en prisión para Morales y la posible deportación para Arias.

“Este caso es ejemplo de lo que la comunidad unida puede lograr. Por más de dos años el abogado Morales se quiso pasar de listo, utilizando su título para atacar a la comunidad.  Al final, la justicia se logró y hasta su esposa cayó en la cárcel”, comentó la abogada en inmigración Rosa Elena Sahagún, quien junto a su esposo el abogado Bryan Owens Sahagún, organizó a los negocios afectados.

“Estoy muy orgullosa del Pueblo.  El éxito es de cada propietario que se negó a ser extorsionado”.

Morales fue encontrado culpable también de acechar y de acosar a la abogada Sahagún a través de cuentas falsas de redes sociales.

Además, se determinó que Morales violó las órdenes de la corte impuestas por una orden de restricción en su contra y a favor de Sahagún, quien al enterarse de las demandas ayudó a organizar una marcha a favor de los empresarios.

“Lo volvería a hacer, volvería a ayudar a los empresarios a organizarse para que pueden defenderse”, dijo la abogada a pesar del acoso de Morales.

Según datos de la corte, el único comentario que Morales hizo durante la declaración de culpabilidad fue: “Mientras más pronto, mejor para mí”.  Momentos después, la pareja abandonó la corte esposados.

Al principio, la fiscalía acuso a Morales de extorsión, intento de robo, falsificación de documentos y robo, pero luego añadió el cargo de crimen de odio ya que los afectados eran miembros de una minoría.

“El defensor seleccionó a los empresarios basado en raza, nacionalidad o etnia y su ánimo hacia los miembros de las comunidades hispanas y asiáticas se revela a través del uso repetido de nombres despectivos y ofensivos, los cuales utilizó”, aseveró la fiscalía durante el juicio.

Miembros de la comunidad salieron a protestar varias veces en contra de Morales. / foto: Alejandro Cano.

¿Cuál era su proceder?

El modus operandi de la pareja consistía en visitar salones de belleza, tintorerías y otros negocios pequeños para investigar los precios y eventualmente intentar extorsionarlos.  El argumento de Morales de discriminación de género era que los salones de belleza cobraban más por un corte de cabello de mujer que por uno de hombre.

Días después de la visita, Morales amenazaba con demandar a los dueños pero desistía con la condición de que le pagaran cantidades exorbitantes.  En al menos 11 de las demandas en contra de los negocios, Morales exigió entre 40,000 y 123,000 dólares.  Acompañada de la demanda llegaba también una carta en donde Morales invitaba a los empresarios a llegar a un acuerdo.  Morales le pedía a cada empresario hasta 10,000 dólares para retirar la demanda.

En una ocasión, Morales demandó a un salón de belleza porque le cobró a su esposa 15 dólares y a el 8 dólares por un corte de cabello.  Morales exigió entonces 67,000 dólares de compensación por supuestos daños emocionales.

Los empresarios se organizaron y llevaron sus quejas a las calles.  En una ocasión se manifestaron en las afueras de sus oficinas y en otra ocasión en las afueras de la corte superior de Riverside.  En ambas ocasiones, Morales se mofó e incluso los insultó y discriminó.  La desfachatez de Morales quedó en evidencia cuando se burló de los manifestantes bailando al ritmo de música electrónica twerk.

“No creo que le queden ganas de bailar”, comentó Sahagún.