El estudio que demuestra por qué es fácil comer comida chatarra y las claves para frenar

Se demuestra que gastamos más dinero en alimentos después de la falta de sueño

La comida rápida no es tu única opción.
La comida rápida no es tu única opción.
Foto: Shutterstock

Si no puedes entender por qué ansias la comida chatarra a altas horas de la noche, una nueva investigación afirma que podría ser porque no estás durmiendo lo suficiente.

Basado en estudios de la Universidad de Colonia, en Alemania, el cansancio aumenta tanto la producción de células cerebrales como las hormonas del hambre.

Además, los investigadores explican que los participantes que pasaron toda la noche sin dormir estaban dispuestos a desembolsar más dinero en efectivo para bocadillos,  chocolates y galletas, en comparación con productos no alimentarios. Por otro lado, no gastarían esas cantidades excesivas de dinero después de tener un buen descanso nocturno.

Esto explica por qué es más probable que nos lancemos a las galletas que un pedazo de fruta a altas horas de la noche. Se demuestra entonces que el sobrepeso y la falta de sueño están vinculadps.

Según informa The Good Network la psicóloga Julia Rihm contó que: “En una noche completa de privación del sueño, en comparación con una noche de sueño habitual, aumentaron los valores subjetivos de las recompensas de los bocadillos en comparación con las recompensas no alimentarias”.

Utilizando imágenes por resonancia magnética del cerebro, su equipo demostró que la pérdida de sueño activaba las neuronas en la amígdala y el hipotálamo. El primero es un área de materia gris que se ha relacionado con la recompensa del comportamiento de búsqueda, como comer, bajo estrés. Este último controla el apetito.

“Los datos sugieren una forma en que la falta de sueño puede promover el exceso de comida y el riesgo de obesidad”, dijo Rihm. “Este resultado de comportamiento fue paralelo al aumento de la actividad de la amígdala y el hipotálamo de forma selectiva después de la privación del sueño.

Los análisis de sangre también mostraron niveles elevados de ghrelina, la hormona que nos dice que comamos.

El estudio publicado en JNeurosci se basó en 32 hombres sanos de peso norma,l de 19 a 33 años, que se mantuvieron despiertos y se les permitió dormir normalmente.

A cada experimento siguió una cena de yogur, pasta y carne en una salsa cremosa de hongos en el laboratorio de Rihm en dos noches separadas.

En cada visita, se les indicó que regresaran a casa para dormir bien durante la noche mientras llevaban puesto un reloj que vigila la actividad o para pasar la noche en el laboratorio donde estaban despiertos. Esto permitió que el equipo comparara su deseo de comer bocadillos, junto con su actividad cerebral y sus niveles hormonales, durante cada mañana después de los experimentos.

Al día siguiente, se les dieron unos $4 dólares para gastar en comida chatarra, como las marcas populares de barras de chocolate o papas fritas alemanas, artículos de uso diario para el hogar o productos de la universidad.

La pérdida de sueño se asocia con un mayor riesgo de obesidad, como lo demuestran las correlaciones entre la duración del sueño y el cambio en el índice de masa corporal o el porcentaje de grasa corporal”, dijo Rihm. “Encontramos que las concentraciones de grelina aumentaron después de la privación del sueño en comparación con el sueño habitual”.

“A pesar de las calificaciones de hambre similares debido al ayuno en ambas condiciones, los participantes estaban dispuestos a gastar más dinero en alimentos solo después de la falta de sueño.

Uno de los problemas de la sociedad moderna es la restricción de sueño que se acumula por las intensas jornadas de trabajo, esto es lo que podría estar promoviendo  la ingesta excesiva de alimentos.

Además, se han realizado estudios similares. Unos investigadores suecos encontraron el año pasado que sus participantes compraron alimentos que tenían un alto contenido de calorías y pesaban casi una quinta parte más después de perder una noche de sueño, lo que implica que ir de compras con cansancio podría afectarnos más de lo que creemos.

Dormir es importante y comer sano es una consecuencia de nuestros hábitos nocturnos.