No estoy lista para morir, dice una niña de 14 años con una enfermedad terminal

La madre revela la triste historia de su hija que batalló para vencer el cáncer
No estoy lista para morir, dice una niña de 14 años con una enfermedad terminal
Foto: Wales Online/Sarah Griffiths WS)

Una madre completamente devastada reveló cómo su hija de 14 años le confesó que no estaba preparada para morir, justo antes de fallecer de cáncer.

Daisy Wyatt quería ver crecer a sus hermanos e ir a su fiesta de graduación.

Ante esas palabras, todo lo que pudo hacer su madre, Sarah Griffiths, fue sentarse con Daisy y tratar de tranquilizarla, informa Wales Online.

Lamentablemente, Daisy falleció tras ser diagnosticada con sarcoma de Ewing, una forma rara de cáncer de huesos.

Sarah, quien está recaudando fondos para ayudar a otros niños con enfermedades graves a través de la organización benéfica Dreams & Wishes, habló de la terrible experiencia que su familia había pasado.

Los primeros signos de que algo estaba mal comenzaron a aparecer en junio de 2015, cuando Daisy comenzó a tener espasmos en las piernas.

“La llevamos a emergencias y le hicieron un examen rutinario. Los médicos inmediatamente nos dijeron que necesitaban realizar una resonancia magnética urgente“, recuerda la madre.

Durante la prueba médica le encontraron una masa voluminosa en el hueso pélvico. La niña fue derivada a otro centro sanitario, en Birmingham, Inglaterra,  donde le diagnosticaron el sarcoma de Ewing.

“Dijeron que era curable. Esa es la primera pregunta que hice. Eso es todo lo que importaba”.

En enero de 2016, después de una ronda de quimioterapia, la familia viajó por ocho semanas a Jacksonville, en los Estados Unidos, para la terapia con haz de protones, que no estaba disponible en el Reino Unido.

Cuando regresaron de los Estados Unidos, Daisy se sometió a una cirugía con un resultado positivo, ya que se había conseguido que el 95% del tumor muriera.

“Estábamos en el camino hacia la recuperación”, recuerda Sarah. “Tan duro como fue, ella lo superó todo y nunca se quejó”.

Pero en el verano de 2016, la familia tuvo una terrible noticia. Tres semanas después, se la última sesión de quimioterapia, se sometió a una tomografía computarizada de rutina y descubrieron que tenía nódulos en los pulmones.

“Al principio, fue tratada por una infección por hongos. Luego tuvimos la peor noticia: el cáncer se había propagado a sus pulmones.

Daisy, a pesar de las malas noticias, continuó con una sonrisa en su rostro. Su actitud en todo momento era de pelear para curarse.

Sin embargo, los médicos les dijeron que era incurable. La familia y la niña trataron de no hundirse, pero era difícil.

“Sabía que no había una cura, así que comencé a pensar en todo. Tenía que prepararme para cuando ella no estuviera aquí ya. Comencé a planear su funeral”.

La familia intentó llevar una vida normal, para aprovechar al máximo el tiempo juntos. Por eso se fueron de vacaciones en caravana. Lamentablemente, Daisy se puso más enferma y tuvieron que ingresarla de nuevo.

Apenas podía respirar, ahí fue cuando el personal médico informó a Daisy de que había llegado su hora. Sin embargo, ella sentía que no quería irse.

Su madre quiere que su recuerdo sirva para salvar a otros niños y para que nunca se olvide la sonrisa de su niña que tanto quiso vivir.

Hasta ahora, Sarah ha recaudado casi $40,000 dólares para organizaciones benéficas, con eventos para niños enfermos como patinaje sobre ruedas, sorteos y compras días antes de Navidad o cumpleaños.