“Ni siquiera hablo bien español”: migrante es deportado a México tras vivir 25 años en EEUU

Toda la familia de Gilberto Olivas-Bejarano vive en EEUU. Lleva dos años sin abrazar a su madre ni a su padre
“Ni siquiera hablo bien español”: migrante es deportado a México tras vivir 25 años en EEUU
La falta de Gilberto Olivas-Bejarano no suponía riesgo de deportación para los "dreamers" con Obama.
Foto: Ethan Miller/Getty Images

La historia de Gilberto Olivas-Bejarano se repite con frecuencia en Estados Unidos: después de vivir 25 años en el país se vio forzado a regresar a su natal México bajo una orden de deportación. No importó que ni siquiera fuera capaz de hablar el español correctamente.

Han pasado dos años desde que llegó a León y aún no ha podido reencontrarse con sus padres o hermanos ni tampoco ha podido “hablar español”, dijo en una entrevista con National Public Radio.

Toda su vida la pasó en Oklahoma, lugar al que llegó con apenas dos años. No tenía papeles y sus oportunidades para crecer no serían las mismas que las de un nativo. Sin embargo, un cambio en las leyes de inmigración lo favoreció repentinamente.

El programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) le permitió quedarse de manera legal. Él recuerda el día en el que la noticia fue anunciada.

“Literalmente llamé a mi jefa, y ella ni siquiera tenía que saber a qué me refería. Ella solo me dijo: ‘¡Lo sé, lo oí! ¡Estoy tan emocionada, tan emocionada!’”, recordó.

Una buena noticia estaba por cambiar su vida, aunque no sabía que una falta le iba a costar lo que tanto había anhelado. En el 2014 y después en el 2016 fue sorprendido por la policía mientras manejaba borracho, una falta que el expresidente Barack Obama no había contemplado como un delito que pudiera llevar a la deportación.

Sin embargo, todo cambió con la llegada de Donald Trump al poder. En enero del 2017 el mandatario firmó una orden ejecutiva que le daba más poder a la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para detener a inmigrantes indocumentados, sin tener en cuenta sus antecedentes penales.

Fue entonces cuando Olivas perdió todo. Tras salir de una entrevista de trabajo y acercarse a su carro notó que una gente de ICE lo estaba esperando. Minutos después de subirse a su auto el oficia lo sacó y lo esposó en frente de todo el personal del restaurante en el que había aplicado para ser camarero.

ICE lo detuvo por varias semanas. Primero en Oklahoma y después en Texas hasta que su abogado le aconsejó que abandonara el país voluntariamente por si algún día tenía la oportunidad de regresar de manera legal.

“Recuerdo haber mirado y visto Texas y luego mirar y ver México y simplemente decir, ‘Ojalá pudiera quedarme aquí y no tener que preocuparme por ir a ninguna parte’”, recordó Olivas sobre su partida.

Aunque en León, a donde llegó en el 2017, hay una comunidad bilingüe bastante grande, para él fue como nacer nuevamente.

“Con el tiempo, mis vecinos comenzarían a llamarme ‘gringo’. Lo que es realmente extraño para mí porque siempre pensé que los gringos eran gente blanca y entonces, aquí soy, obviamente mexicano”, comentó.

Para Olivas las noches se volvieron más largas y solitarias y, cuando llama a sus padres, cerca de dos veces en la semana, le gusta pensar que está de vuelta en Estados Unidos.

“La parte de la familia probablemente fue lo más difícil … no poder abrazar a mi madre o abrazar a mi padre o molestar a mi hermano”, señaló.

Sin embargo, su vida tiene que seguir y en León ha podido encontrar un buen trabajo gracias a que domina el inglés. Olivas asegura que después de haber pasado un año en negación, ahora ha aprendido a ver la nueva oportunidad que tiene.

“Quiero decir, puedes enseñar inglés a los niños aquí en México, así como puedes enseñarles a los niños en los Estados Unidos, pero no puedes enseñar la cultura estadounidense, no puedes enseñar la cultura hispana. Y eso es lo que traigo, es un punto de vista diferente. Ideas frescas y … una unidad”, aseguró.