Niños de LA reciben artículos escolares y quedan listos para las aulas

Organización reparte mochilas y libros a más de 1,000 pequeños de bajos recursos
Niños de LA reciben artículos escolares y quedan listos para las aulas
Los niños tuvieron la oportunidad de elegir la mochila de su agrado. / cortesía de A Place Called Home.
Foto: La Opinion

Como caída del cielo llegó la ayuda para Pablo González y su esposa Maribel Ruiz, quienes estuvieron formados en fila por casi 22 horas para ser los primeros en recibir mochilas y artículos escolares gratuitos, por parte de la organización caritativa A Place Called Home (Un lugar llamado hogar), en el Sur de Los Ángeles.

“En esta época del año el trabajo disminuye por el calor”, dice Pablo, un trabajador de la construcción, originario de Huehuetenango, Guatemala. “Los niños ya van a regresar a la escuela y no hay dinero suficiente para comprarles todo lo que necesitan”.

Desde las 11:00 a.m., del viernes hasta las 9:00 am de ayer sábado, Maribel se formó frente a la entrada principal de A Place Called Home, ubicado en el 2901 al sur de la avenida Central, para ser parte del evento anual “Mochilas para el regreso a la escuela”.

Pablo González acompañó a su hijo Junior, de 9 años, a escoger los artículos escolares. / foto: Jorge Luis Macias.

El próximo lunes 19 de agosto, un total de 485,000 estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) retornarán a clases.

“Nosotros vivimos en un departamento de una sola habitación y pagamos casi mil dólares de renta”, dijo Maribel. “Ya no cabemos allí mi esposo, yo y mis tres hijos [Katherine de 10 años, Junior de 9 y Karen de 4]”.

La familia González Ruiz es apenas una de los 790,320 residentes de Los Ángeles que obtienen ingresos equivalentes a 138% debajo de la línea federal de pobreza.

Pablo apenas gana entre 600 y 700 dólares semanales. Su esposa no trabaja y no tiene la manera de obtener los casi 200 dólares necesarios para comprar útiles escolares y mochilas, que ayer les fueron obsequiadas en A Place Called Home.

“Esta ayuda es muy importante, sobre todo por como está la situación que a veces hay trabajo y a veces no”, manifestó Oralia Cogque, una ama de casa originaria de Ajalpan, Puebla.

“Por eso, uno busca lugares [como estos] a dónde ir. Mi esposo es jornalero y esta semana solo se dedicó a juntar botes y metal para vender”.

Carlos Emmanuel, de 8 años de edad, y Michelle Mauricio, de 6 —hijos de Oralia— también mostraron su alegría al hacerse de los artículos necesarios para tener un retorno a la escuela sin contratiempos.

“Estoy feliz, agarre muchas cosas”, dijo el pequeño.

El concejal Curren Price Jr., quien representa al Distrito 9 del Concilio de LA (d), saluda a uno de los niños del evento. / Fotos: Jorge Luis Macias.

Planes ambiciosos para A Place Called Home

Gilbert Radillo, director de Iniciativas Especiales y Relaciones Externas de A Place Called Home, destacó que la organización sin fines de lucro que fundó Jonathan Zeichner —el hombre que siguió y construyó en mayo de 1993 el sueño de Debrah Constance— comenzó con apenas 12 niños.

“En la actualidad, en más de 42 clases diferentes proporcionamos programas y servicios educativos, de salud, nutrición y bienestar a cerca de 300 niños y jóvenes”, dijo Radillo.

“Además, reciben clases de arte y expresiones creativas, creación de un puente hacia el futuro, participación comunitaria y voluntariado”.

Los estudiantes también pudieron llevarse a casa calculadoras, lápices, cuadernos y libros. / Cortesia: A Place Called Home. 

Radillo adelantó que la organización se ha propuesto la meta de recaudar $20 millones en los próximos cinco años porque desean construir un edificio de cuatro pisos donde puedan ampliar los servicios a la población de niños que han sido desalojados de sus casas y menores de hogares de crianza.

“A Place Called Home es un faro de ayuda y seguridad para muchos niños de mi distrito”, subrayó el concejal Curren Price Jr., quien representa al Distrito 9 del Concilio de Los Ángeles. “Aquí, todos tenemos la obligación de apoyar con recursos”.

Entre la multitud de niños, Itzel Aguilar, de 9 años batalló para encontrar entre centenares la mochila negra que tanto anhelaba.

“¡Aquí esta!”, exclamó el alumno de tercer grado de la primaria Sally Ride, cuando la encontró. “Esta me gusta porque tiene muchos cierres y le caben muchas cosas”.

En efecto, los niños y sus padres llenaron las mochilas con carpetas, libros, reglas, calculadoras, bolígrafos, lápices, borradores y otros suministros, y poco caso les hicieron a las bolsas de almuerzos saludables que habían preparado para 1,200 de ellos, aunque más tarde se agotaron todos los artículos.

¡Yo escogí seis libros! …Me encanta leer”, dijo emocionada la pequeña Jackeline Apacaja, estudiante de tercer grado de la escuela West Vernon, acompañada de su madre guatemalteca, Juana Chuc. El evento fue posible gracias a numerosas entidades filantrópicas, entre ellas Los Ángeles Trial Lawyers (Abogados Litigantes de Los Ángeles/LATLC).

“Todos nuestros miembros se sienten jubilosos de poder participar, de ver la alegría en los rostros de los niños y sus padres”, dijo a La Opinión Lissa Mazur Zanville, directora ejecutiva de LATLC.

“A todos nos encanta ayudar y lo hacemos con 93 organizaciones benéficas asociadas a las que hemos distribuido 4.4 millones de dólares en subvenciones, regalos y bienes”, agregó.

Los niños se fueron contentos del evento en sur LA. / Foto: Cortesía de A Place Called Home.

Dicha ayuda la agradeció Claudia Hernández, originaria de Santo Domingo, Suchitepéquez, en Guatemala y madre de la pequeña Marlene, de 12 años, quien acude a la escuela intermedia Carver.

“Yo trabajo en una fábrica, en el envío de mercancías y el dinero no me alcanza”, dijo la mujer.

“Yo vivo solita desde hace cinco años. Mi mamá me renta un cuarto en 400 dólares y el papá de la niña apenas me ayuda con 300 para la manutención. Yo lo dejé porque era muy borracho”, contó.