Cancelan construcción de cárcel en Los Angeles

Es importante darle prioridad al cuidado de salud mental y no a una nueva prisión dentro del sistema carcelario más grande del país, dijeron activistas

Bambi Salcedo junto a decenas de activistas asistieron a la Junta.

Bambi Salcedo junto a decenas de activistas asistieron a la Junta. Crédito: Virginia Gaglianone/La Opinion

La Junta de Supervisores de Los Ángeles votó ayer martes, 4-1, para cancelar la construcción de la cárcel masiva para la población con necesidades de cuidado mental, que reemplazaría a la Cárcel Central para Hombres (Men’s Central Jail) de Los Ángeles.

El proyecto, estimado en $1,700 millones, buscaba reemplazar a la controversial Cárcel Central para Hombres, construida en 1963, una de las más viejas de California, y criticada por las malas condiciones existentes.

La moción para cancelar el contrato con la constructora McCarthy (McCarthy Building Companies) fue introducida por las supervisoras Hilda Solís y respaldada por Sheila Kuehl, y es uno de los hitos en la saga de 15 años en torno al reemplazo de la cárcel angelina.

Los activistas pidieron mejores programas de salud mental y no más prisiones. (Suministrada)

Previo a la votación de la Junta, diferentes de activistas, que incluyeron JusticeLA (  ) y Reform LA Jails (reformlajails.com/), entre otras, se dieron cita frente al edificio Kenneth Hahn, en Downtonw LA para pedir a la Junta la abolición del contrato y la adopción de medidas alternativas al encarcelamiento.

“Los Ángeles ya tiene el sistema de cárceles más grande del país”, indicó Ivette Alé, Coordinadora estatal de Californians United for a Responsible Budget (CURB). “Votar para cancelar un nuevo contrato de construcción de cárcel es una oportunidad para que los líderes de Los Ángeles comiencen a cambiar ese hecho y que prioricen la atención comunitaria, no más jaulas”, agregó.

Los grupos pidieron a la Junta de supervisores que el condado invierta en tratamiento comunitario y alternativas al encarcelamiento, en lugar de invertir en más “jaulas”.

Hubo activistas de todas las edades. (Suministrada)

“Ocho años atrás hubiese parecido inevitable que el condado construyera la cárcel”, recordó Peter Eliasberg, abogado principal de ACLU del Sur de California. “Pero poco a poco la gente comenzó a comprender que las cárceles no son el lugar para las personas con problemas de salud mental. Las cárceles hacen que las personas con enfermedades mentales salgan aún más enfermas. Se empezó a entender la razón de la alta reincidencia. Los Supervisores comenzaron a escuchar”, indicó.

Los grupos activistas también pidieron a la Junta que se reforme el sistema de “pre-juicio” (pre-trial) que hace que alrededor de 7,000 personas queden detenidas diariamente, antes de ser acusados, porque no pueden pagar una fianza.

Votación 4-1

Después de más de tres horas de comentarios del público y una sala repleta de activistas a favor de la cancelación del proyecto penitenciario, los Supervisores votaron 4-1 a favor de cancelarlo. La Supervisora Kathryn Barger votó en contra, bajo la premisa que dice que la cancelación del contrato retrasará la construcción de un eventual reemplazo de la Cárcel Central.

Barger preguntó al Concejo del Condado cuánto tiempo se tardaría en revisar un nuevo proyecto y volver a presentarlo a la Junta, y al saber que sería entre tres y cuatro años, estimó que eso era demasiado tiempo para esperar, y que de este modo se estaba poniendo en riesgo la vida no sólo de los detenidos, sino también de los guardias y alguaciles.

“No voy a apoyar la cancelación hasta que sepamos si tenemos la capacidad para reemplazar las camas que perderemos al demoler la cárcel”, opinó.

“El contrato con McCarthy Builders para una instalación de custodia no se ajusta a la visión de esta Junta de un modelo de atención primaria “, opinó la supervisora Hilda Solís, en medio de aplausos del público.

La junta votó en febrero de este año para construir un centro de tratamiento de salud mental, no una nueva cárcel. En ese momento, no estaba claro exactamente cómo una instalación de tratamiento diferiría de una cárcel.

“La atención a la salud mental no se puede proporcionar de manera efectiva dentro de un entorno de custodia y debemos centrarnos en un modelo de “cuidado médico primero, cárcel como último recurso”, dijo Solís. “La Cárcel Central de los Hombres debe ser demolida, pero debemos reemplazarla dentro de un sistema de justicia penal que incluya un moderno y descentralizado sistema de salud mental que no incluya la custodia de un guardia”

Agregó que, “antes de avanzar con la construcción de una nueva y costosa cárcel, debemos abordar las necesidades de salud mental y física de nuestra población carcelaria, muchas de las cuales pueden ser divididas de una manera segura en instalaciones de tratamiento con base en la comunidad, y que tienen mejores resultados; por lo tanto, aumentan la seguridad pública”.

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