Opinión: ‘SoCal Gas nos quiere dar atole con el dedo’

En los próximos meses observaremos una serie de mensajes falsos para convencernos de que el gas es “natural, limpio y renovable.” Nuevamente, esta es una estafa diseñada para desinformar al pueblo

Martha Arguello
Martha Arguello
Foto: Martha Arguello

“El gas es toxico para nuestros hogares, familias, y la política en nuestras comunidades” 

Por un lado, esta semana, la Mesa Directiva de Supervisores del Condado de los Angeles aprobó un histórico plan de sostenibilidad que busca reducir a zero nuestro uso de combustibles derivados del petroleo.  Por otro, lado, compañías multimillonarias como la compañía de Gas del Sur de California (SoCal Gas) “no tienen llene”. No se conforman con lucrar por cobrarle cuotas altas a la gente.  

Al costo de la salud de nuestras familias y el medio ambiente de nuestras comunidades, su interés es enriquecer sus negocios y mantener a nuestras comunidades dependientes en el gas por decadas. Desesperadamente quieren mantener el status quo, financiando un sistema político y burocrático que proteja sus intereses. 

A finales del siglo pasado, llevaron a que al gas se le denominara “natural” para disfrazar sus impactos y peligros a la salud de nuestras familias y esquivar el estigma que se comenzó a atribuirle a los combustibles derivados del petróleo.  La estrategia mas nueva para chantajear a nuestras comunidades es el  llamado “gas renovable”, un término que sería gracioso, si no representara tanto peligro a nuestras familias y comunidades. 

Sus acciones han demostrado que  el lucro es más importante que la salud y que una transición verdadera y justa a la tecnología de cero emmisiones.  La práctica de financiar a organizaciones, y de prevenir cambios que mejoren nuestra calidad de vida y el medio ambiente pone en riesgo nuestra salud  y la salud de nuestra democracia.  

Aunque California se conoce como “el estado  dorado” y es la quinta economía del mundo, el aire que respiramos aún está contaminado a causa de contaminantes emitidos en nuestros hogares, en oficinas, por nuestros automóviles, y por las plantas de energía, provocando una calidad de aire clasificada entre las peores del país. 

Nuestra comunidad sabe la verdad.  Por experiencia propia, nosotros conocemos los problemas que se agravan a consecuencia del cambio climático. Sabemos que los impactos ambientales afectan más a las comunidades pobres, a las comunidades latinas, y a las familias trabajadoras migrantes que viven en este país. 

La meta de la campaña de desinformación de SoCal Gas es aprovecharse de nuestras familias y hogares. Piensan que vamos a creerles en los comerciales que nos tratan de convencer de que el gas es “renovable, saludable, y natural”. Esto es un buen ejemplo de un falso discurso, donde mediante medios acreditados y personas reconocidas, se promueve un discurso que contradice al bien común . No deja de ser más que una mentira. 

Por medio de esta misma campaña, SoCal Gas pretende intimidar a la gente. Nos quieren asustar. Dicen que, si comenzamos a regular el gas, subirán los precios, y que las estufas y accesorios eléctricos son demasiado caros para nosotros. Esto lo dicen mientras que se han creado gran cantidad de programas que buscan rebajar los precios y facilitar  el acceso a los electrodomésticos alternativos modernos. 

En el Sur de California, están reclutando (con incentivos lucrosos) a supuestos lideres latinos que, utilizando el español, inculcan miedo y divulgan sus mentiras.

Dicen estos farsantes que los costos de sus servicios subirán. Pero la realidad es que solamente subirán porque ellos eligen  cobrar más.

En los próximos meses observaremos una serie de mensajes falsos para convencernos de que el gas es “natural, limpio y renovable.” Nuevamente, esta es una estafa diseñada para desinformar al pueblo. No podemos dejar que estos agentes de la malinformacion  sigan poniendo nuestra salud en riesgo. Tenemos la obligación de asegurar un futuro mejor, digno y próspero, para nuestros hijos.