Trump llega a la cumbre del G7 obsesionado con la guerra comercial

Trump llega a la Cumbre del G7 con amenaza de iniciar otra disputa comercial, esta vez con Europa
Trump llega a la cumbre del G7 obsesionado con la guerra comercial
El presidente de Francia y su esposa dan la bienvenida a Donald y Melania Trump.
Foto: EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado este sábado a Biarritz (Francia) para la reunión anual del G7 con Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, y Japón, las principales potencias económicas del mundo.

Trump llega a esta cumbre obsesionado con una guerra comercial con China y con la vista puesta en Europa para comenzar otra. Los temores de una recesión financiera se están extendiendo, lo que significa que la necesidad de cooperación y una respuesta colectiva es esencial.

Pese las necesidad de entendimiento, la volatidad del presidente norteamericano hace imprevisible la llegada a acuerdos. Trump ha ridiculizado a Alemania por sus dificultades económicas en un momento en que puede tener que recurrir a la canciller Angela Merkel y otros para ayudar a mitigar la fuerza de los aranceles recientemente agresivos de China sobre los productos estadounidenses. Esas sanciones comerciales, combinadas con la desaceleración económica, han generado alarmas políticas para el esfuerzo de reelección de Trump de cara a las elecciones de 2020.

Cuando el mandatario salió de la Casa Blanca este viernes por la noche, dijo a los reporteros que tiene la autoridad para evitar que las empresas estadounidenses hagan negocios con China en medio de un aumento de los aranceles entre los dos países. “Tengo el derecho absoluto de hacer eso”, insistió Trump. El líder estadounidense también afirmó que su guerra comercial con el gigante asiático “es más importante en este momento que cualquier tema que esté sobre la mesa”.

A medida que el presidente se enfrenta a China, una medida que amenaza con arrastrar la economía de Estados Unidos, llega a la cumbre del G7 para comenzar otra disputa comercial con Europa. Trump planea elevar las acusaciones de prácticas comerciales desleales por parte de los aliados más cercanos de Estados Unidos, uno de sus temas de discusión favoritos de la campaña, según altos funcionarios de la administración.

Antes de la reunión, Trump revivió sus ataques contra Europa. En un mitin de campaña en Nueva Hampshire la semana pasada, llamó a la canciller alemana, Angela Merkel, y acusó a los países europeos de “matar a EEUU en el comercio”. En una recaudación de fondos de la semana pasada en los Hamptons, Nueva York, sugirió que podría ampliar los aranceles a las importaciones de vino francés a EEUU, como castigo por el impuesto francés que gravará a las grandes empresas tecnológicas

La respuesta europea no se hizo esperar. Este sábado por la mañana en Europa, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, avisó que la Unión Europea (UE) saldrá en defensa de Francia e impondrá nuevos aranceles a productos estadounidenses si la Casa Blanca actúa. Tusk advirtió que si Estados Unidos castiga a los productos franceses, la UE responderá de manera similar. La UE “protegerá el vino francés con una determinación genuina. Francia puede contar con nuestra lealtad”, aseguró Tusk.

A pesar de este cruce advertencias, Emmanuel Macron, “hacer todo lo posible para llegar a acuerdos”. Trump insistió en que a pesar de las tensiones, los dos tienen “mucho en común” y una “relación especial” y agregó: “Lograremos mucho este fin de semana y espero con ansias”.

Ambos han almorzado juntos este sábado uno frente al otro en una pequeña mesa frente al Hotel du Palais de Biarritz antes del inicio oficial de las reuniones. Macron, el anfitrión, dijo que estaban discutiendo “muchas crisis” en todo el mundo, incluidas las de Libia, Irán y Rusia, así como la política comercial y el cambio climático.

El mandatario de Estados Unidos está haciendo una apuesta política con su enfrentamiento comercial y quiere mirar con dureza a China para apaciguar a su base de seguidores, pero se arriesga a llevar a Estados Unidos a una recesión antes de las elecciones del próximo año, socavando uno de sus principales puntos fuertes por los que merecería un segundo mandato.