Este hombre viajó a la frontera con un arma ilegal para cazar inmigrantes; el FBI lo cazó a él

Formaba parte de un grupo de paramilitares armados muy controversial
Este hombre viajó a la frontera con un arma ilegal para cazar inmigrantes; el FBI lo cazó a él
Un grupo de milicianos paramilitares patrulla cerca de Arivaca en 2016.
Foto: Getty Images / Archivo

Un grupo de paramilitares armados hasta los dientes patrulla una de las zonas más peligrosas de la frontera de Estados Unidos con México, supuestamente para detener a posibles terroristas islámicos, pero en realidad alertando al FBI sobre inmigrantes “barbudos” que intentan cruzar ilegalmente. Sus miembros han sido denunciados como peligrosos, entrenados sobre todo para disparar. Uno de ellos, sin embargo, despertó sospechas incluso entre sus descarnados colegas.

Joshua Pratchard manejó su camioneta desde San Diego (California) hasta el sur de Arizona a finales del mes de enero de 2018 para unirse al Arizona Border Recon, un grupo armado que patrulla la frontera cerca de Arivaca.

Este pueblito perdido en la ladera de un parque natural de montañas desérticas, con apenas 700 habitantes y a 11 millas de la frontera, fue escenario hace ya 10 años de un asesinato que concitó la atención de todo el país.

La líder de un grupo de milicianos paramilitares, Minutemen American Defense, dedicado también a patrullar la frontera, entró en mayo de 2009 por la fuerza en la vivienda de una familia latina para robar, y terminó asesinando a Raúl Flores, de 29 años, y a su hija Brisenia, de nueve. Su esposa, Gina González, de 31, sobrevivió haciéndose la muerta. Dos de los asaltantes fueron condenados a muerte, y el otro a cadena perpetua.

Arivaca no es peligrosa sólo por las mafias de tráfico de drogas o de personas: es peligrosa para los inmigrantes porque, desplazados por la vigilancia fronteriza y el muro, tratan de cruzar por esta zona desértica arriesgando su vida; voluntarios desperdigan botellas de agua entre la maleza rala para auxiliarles.

“Es realmente horrible encontrarse a gente muerta en tu rancho”, explica Jim Chilton, que ha sembrado dos docenas de pozos con agua para migrantes en su propiedad. Pero también ha colocado cámaras de seguridad, porque denuncia que el cartel de Sinaloa cruza sus tierras para traficar con drogas, y otros rancheros que han confrontado a las mafias han terminado muertos.

Y es peligrosa sobre todo por la proliferación en la última década de milicianos armados que patrullan al margen de la ley.

El Arizona Border Recon lo creó Tim Foley, tras pasar años alertando al FBI de que, entre los migrantes indocumentados latinos que cruzaban la frontera, había también hombres con barba y aspecto árabe a los que consideraba potencialmente vinculados al grupo terrorista ISIS, según informa el diario The Washington Post.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha repetido en carias ocasiones que cada día intentan cruzar la frontera una decena de terroristas o sospechosos de terrorismo. Hasta 4,000 fueron interceptados “por tierra, mar y aire” entre octubre de 2017 y septiembre de 2018, según la Casa Blanca, añadiendo que “el punto más vulnerable de entrada es la frontera sur”.

La realidad es bien diferente: en el curso de seis meses, por ejemplo, se interceptó únicamente a 41 personas sospechosas, de las que 35 eran estadounidenses. La mayoría de “encuentros” con individuos potencialmente peligrosos se produce en los aeropuertos.

Y el Departamento de Estado es concluyente: “No hay evidencia creíble que indique que agrupaciones terroristas internacionales hayan establecido bases en México, trabajado con los carteles de las drogas mexicanos o enviado agentes a Estados Unidos a través de México”

Pese a ello, las milicias, incluyendo la creada por Tim Foley, siguen patrullando la zona. El peligro pueden ser ellos: el FBI investigó a Foley por una denuncia anónima asegurando que había colocado bombas en las rutas fronterizas, aunque nunca le arrestó. El sheriff del condado de Santa Cruza, Tony Estrada, advirtió de que estos grupos pueden tener a locos que pueden ser problemáticos.

Joshua Pratchard, el hombre de 38 años que viajó siete horas en su camioneta desde San Diego a este pueblito de Arizona para unirse a los milicianos, era uno de estos sujetos problemáticos.

Llegó con una escopeta recortada ilegal y con un silenciador, y se enfadó con Tim Foley cuando le dijo que no podía usarlo. Se enfadó aún más cuando le dijeron que no podía tener contacto físico con los migrantes ni retenerlos por la fuerza.

Pratchard fue expulsado del grupo tras su primer patrullaje. Pero no se fue.

Siguió patrullando la zona junto a un compinche, usando armas ilegales porque, por sus antecedentes criminales, no tenía derecho a usarlas. De hecho, era él mismo quien fabricaba sus propias armas: en su casa de San Diego tenía un arsenal.

Había sido soldado de la Marina, pero fue expulsado tras una corte marcial por vender drogas y golpear salvajemente a un hombre al que estuvo a punto de matar. El FBI quiso mantenerlo bajo vigilancia para averiguar a quién estaba vendiendo las armas que fabricaba, pero terminó arrestándole porque era demasiado peligroso para estar libre. Esta martes, ha sido condenado a 75 meses de prisión, según el diario The Daily Star.

¿Cómo le atraparon? El compinche con el que se iba de patrulla a la caza de inmigrantes en las montañas desérticas era un confidente del FBI. De hecho, recibió instrucciones de guiarle hacia zonas en las que le fuera imposible toparse con nadie.

(Editado por Bruno G. Gallo)