Cae presunto asesino de Mariana Joselín; fue violada y destripada en carnicería de México

Cae presunto asesino de Mariana Joselín; fue violada y destripada en carnicería de México
El cuerpo de Mariana fue hallado en julio de 2017, con signos de violencia extrema.
Foto: (Sin Embargo)

Ciudad de México  –  Más de dos años después de que Mariana Joselín Baltierra Valenzuela fuera violada y asesinada dentro de una carnicería en el fraccionamiento Las Américas del municipio de Ecatepec, en el Estado de México, autoridades mexiquenses lograron detener al responsable del homicidio en el estado de Oaxaca.

El 27 de julio de 2017 fue el último día que se vio a Baltierra Valenzuela con vida, cuando salió por la mañana a la tienda; sin embargo, ya no regresó. Un día después, su cuerpo fue localizado con huellas de violencia al interior de una carnicería que se ubica a unos metros de donde fue vista por última vez.

Ese mismo día se supo que Juan, quien trabajaba en el local de venta de carne y vivía en un cuarto contiguo, la interceptó cuando volvía a su casa después de haber comprado algunos víveres y con engaños la llevó hasta una habitación en la que abusó de ella y, posteriormente, la asesinó.

A raíz de este crimen, la fiscalía mexiquense inició una serie de averiguaciones que llevaron a localizar al presunto responsable de la violación y asesinato de Mariana, el cual había sido ubicado en la zona centro de la ciudad de Oaxaca.

Una vez identificado, autoridades procedieron a realizar la detención de Juan “N”, a quién localizaron en la calle Burgos, esquina con calle Bustamante, de la colonia Benito Juárez Centro, en Oaxaca.

Ficha que anunciaba la búsqueda del sospechoso. (FGJ)

El criminal fue trasladado vía aérea desde Oaxaca al Estado de México, donde finalmente, la noche de este jueves, fue ingresado al Penal de Chiconautla, donde en breve iniciará el proceso penal en su contra.

RETO AL ASESINO

Saira Valenzuela, víctima colateral de la violación y feminicidio de su hija Mariana Joselín Baltierra Valenzuela, había retado a Juan de la Cruz Quintero Martínez, el presunto culpable, a localizarla para que así lo detengan.

“No habíamos querido dar la cara por seguridad de mi otro hijo. Sin embargo, hoy decidí dar la cara y que supiera quién es la mamá de Mariana Joselín, porque si ve o llega a sus manos esta conferencia quiero decirle: aquí lo espero.

Reto a Juan de la Cruz Quintero Martínez a que venga por mí, porque solo así lo van a agarrar, solo así lo van encontrar”, dijo la madre de la víctima.

Las palabras fueron expuestas en la conferencia titulada “Mariana fue asesinada a no más de 100 metros de su casa”.

LA DESAPARICIÓN DE MARIANA

Baltierra Valenzuela, de 18 años, decía que quería ser veterinaria. Veía siempre por los demás. No le gustaban las injusticias, y hoy su familia busca que su caso no quede impune. En julio de 2017, el cuerpo de la joven fue localizado con signos de violencia extrema al interior de una carnicería en Ecatepec, Estado de México.

“Mi hija, si bien tenía 18 años, no los aparentaba. Ella parecía una niña de 13 o 14 años. Era muy chiquita, medía 1.45 [metros] y era muy delgadita. Ella fue prematura, tuvo muchos problemas de salud, también por eso la protegíamos mucho. A los 6 años le diagnosticaron epilepsia, pero ya estaba controlada. Ella llevaba una vida normal. Le gustaba mucho bailar. Era muy buena, nunca fue rebelde. Era incapaz de tener un mal sentimiento hacia alguien. Era muy tierna. Era muy ingenua en cuanto a la maldad del mundo. Su familia era lo más importante. Toda la gente que la conoció la quería mucho”, describe Saira Valenzuela, la madre de Joselín, en entrevista con SinEmbargo.

La mañana del martes 18 de julio de 2017, Mariana salió a pasear a su mascota. Todo en orden, volvió a reunirse con su mamá, hermano y prima en el Fraccionamiento Las Américas, en Ecatepec de Morelos. Sin embargo, cerca de las 09:30 horas, se dirigió rumbo a la tienda y ya no regresó.

Saira Valenzuela se dio cuenta que “algo andaba mal”, ya que el establecimiento se encuentra a unos pasos de su hogar; no había razón alguna para que la joven se tardara.

La mujer abandonó su domicilio con su sobrina en brazos, tuvo “una sensación fea, como un presentimiento”. Caminó hasta el final de la calle privada en la que viven, volteó a ambos lados y no tuvo contacto visual con Joselín. Se angustió, pero trató de guardar la calma, primero tenía que acercarse a la tienda para estar segura de que algo fuera de lo normal había ocurrido.

–“Sí, vino Marianita hace ratito, compró huevo, compró jamón”– le dijeron en el lugar.

Saira se dirigió a los locales que se encuentran frente a la carnicería Carnicasa -la escena del crimen-, y realizó un sondeo desesperado. Nadie vio nada, nadie escuchó nada.

El rostro de Mariana Joselín cubrió, de inmediato, la colonia. Una fotografía, incluso, fue colocada en la entrada del negocio en el que sería localizada sin vida casi 24 horas después de su desaparición.

Durante las siguientes horas, vecinas ayudaron a pegar carteles con la imagen de la joven de 18 años. Se levantó un acta ante Odisea, se solicitó el acceso a las cámaras del C-4, iniciaron las averiguaciones, los rondines de las autoridades, sin embargo, cayó la noche y no hubo respuestas.

“Todo lo que quería yo era que mi hija regresara, pero eso no sucedió. Pasé la noche en vela, amaneció y nuevamente salí a buscar”, relató Saira.

A las 08:30 horas del 28 de julio, una patrulla aparcó frente al establecimiento de Carnicasa. Y ahí, en la esquina de la avenida Independencia y José María Morelos y Pavón, una oficial de búsqueda se aproximó a los padres de Mariana y les informó que había una joven sin vida que respondía a las características de su hija.

Entre las 10:30 y 11 de la mañana, la familia pudo confirmar que Joselín había sido asesinada.

Después tocó el turno a los trámites, la denuncia, las declaraciones. En ese proceso el dueño de la carnicería reveló que Juan de la Cruz Quintero Martínez, su empleado, tenía entre 15 y 20 días rentando un cuarto junto a las accesorias.

“Por eso se llega a la conclusión de que él es el presunto culpable. Él vivía ahí, era el único que tenía acceso (aparte del dueño de la carnicería) y no aparecía. Dejó ahí el arma homicida, dejó la ropa ensangrentada”, detalló la madre.

(Con información de Carlos Vargas Sepúlveda)