La Víbora: Así de ridículos son Enrique Peña Nieto y su novia

Nuestra serpiente de la farándula se mete esta semana en la política mexicana
La Víbora: Así de ridículos son Enrique Peña Nieto y su novia
Tania Ruiz Eichelmann y Enrique Peña Nieto.
Foto: Eyepix, Sipa USA, Grosby Group / Getty Images

Uno tiene que estar más tarado que Enrique Peña Nieto para no reconocerlo con disfraz, y eso está muy difícil. Este expresidente mexicano siempre ha demostrado con una facilidad descomunal que es dueño de una estupidez de enormes dimensiones, algo casi imposible de superar.

Para muestra, su más reciente ridiculez. Fue captado con la novia en turno en un restaurante de Nueva York. Y bueno, ahí no hay nada relevante. Lo interesante aquí es que el par de tontos iban disfrazados. Pero no crean que escogieron atuendos con los que podrían pasar inadvertidos. No. Él se puso una peluca y una gorra que en lugar de esconder lo tonto que está, llamaba más la atención. Mientras, Tania Ruiz, la chica en cuestión, llevaba una bandada en la cabeza muy al estilo setentero.

No saben cómo media humanidad se ha reído de ellos. Y por supuesto, a estas alturas ya hay decenas de memes circulando en las redes sociales. ¿En qué cabeza cabe? Ay, perdón, se me olvida que esta parejita tiene cabeza, pero solo de adorno. Y que en lugar de tener materia gris adentro, tiene una especie de espagueti carcomido y echado a perder.

No me puedo imaginar las conversaciones que esa pareja puede tener. Él ya dejó comprobado que cualquier papanatas puede llegar a ser presidente de un país –y no estamos hablando de ti, ¿eh, Donald Trump?–, incluso si eres el más burro de la clase. ¿Y pues qué podemos decir de la pobre muchachita? Está endiosada con Peña Nieto. Ella piensa que se sacó la lotería, cuando en realidad lo que se está llevando es un tipo ignorante que lo único que hizo mientras fue presidente fue enriquecerse de tal manera que ahora se está dando esa vida de magnate.

Mientras tanto, en México, una de sus principales colaboradoras, Rosario Robles, está refundida en la cárcel por aparentemente haber participado en un megafraude que implicó el desvío de fondos públicos por más de 250 millones de pesos. Esta funcionaria, que era una chica de clase media, ahora es una acaudalada política que tiene propiedades en las mejores colonias de Ciudad de México.

Y por otra parte, Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, también una rata… perdón, un funcionario cercano a Peña Nieto, huyó de México no por ser un angelito. El hombre, al que busca la Interpol, está vinculado a escándalos de corrupción con las compañías Odebrecht y OHL.

¿Y mientras tanto, Peña Nieto? Feliz, paseándose con su tontita por Bélgica, París, España y ahora Nueva York. Les diría que haciendo el ridículo con su disfraz, pero en realidad con o sin disfraz, él siempre ha hecho el ridículo.