Más de 8,300 muertos y 5,700 desaparecidos en 25 años de la Operación Guardián

Activista califican a la medida de seguridad fronteriza como una catástrofe para los derechos humanos
Más de 8,300 muertos y 5,700 desaparecidos en 25 años de la Operación Guardián
Un legado de muerte y abuso es lo que ha dejado la Operación Guardián, según activistas.
Foto: Impremedia / Manuel Ocaño

La Operación Guardián de la patrulla fronteriza cumplió este primero de octubre 25 años de despliegue y sus logros se contabilizan en más de 8,300 migrantes muertos y más de 5,700 desaparecidos, en su mayoría mexicanos, denunciaron organizaciones de la frontera de California, donde primero se implementó el operativo.

La Operación Guardián “ha sido una catástrofe para los derechos humanos en la frontera”, resumió en conferencia de prensa el dirigente Pedro Ríos, director del proyecto fronterizo del Comité de Servicios Amigos Americanos.

Ese operativo, cuya misión, según la patrulla, era persuadir a los migrantes para que dejaran de cruzar la frontera, al reforzar la vigilancia en zonas urbanas o cercanas a poblados, derivó en que los indocumentados intentaron cruzar por zonas cada vez más inhóspitas donde muchos perdieron la vida.

“La cifra de 8,300 migrantes muertos es muy conservadora, porque se basa en cifras de la patrulla fronteriza, que comenzó a llevar un recuento de fatalidades a partir del año 1998, por lo que no sabemos cuántos más murieron en los primeros años del operativo”, dijo Ríos.

“La cifra de 8,300 migrantes muertos es muy conservadora, porque se basa en cifras de la patrulla fronteriza”, dijo el activista Pedro Ríos. (Manuel Ocaño)

Adicionalmente, “un número incalculable de migrantes pereció en desierto y montañas donde sus restos nunca fueron encontrados, por eso decimos que es una cantidad muy conservadora; los 5,700 desaparecidos son aquellos de quienes se tiene alguna información, pero muchos otros desaparecieron sin dejar rastro ni información”, agregó.

Poco después de que México, Estados Unidos y Canadá firmaran el Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio (TLC), el sector San Diego de la patrulla fronteriza amaneció el primero de octubre con cientos de agentes desplegados en formación alternada de puntas de flecha que apuntaban a la frontera.

El muro fronterizo ya se construía en el mismo sector de San Digo desde noviembre de 1993, por lo que el flujo fronterizo que cruzaba por Tijuana a California fue sorprendido con el mayor operativo hasta entonces.

De acuerdo con Ríos, la Operación Guardián fue la respuesta demócrata de la administración del ex presidente Bill Clinton a una carrera de retórica antiinmigrantes que comenzó el ex gobernador Pete Wilson en 1992 y unos meses antes de Guardián alcanzaba un punto clave con la Proposición 187.

A partir de entonces, refuerzo a la vigilancia nunca ha dejado de aumentar en la frontera. A Guardián le siguieron Salvaguarda en Arizona y Mantener la Línea en Texas, todos conscientes de que significaban muerte para los migrantes.

Ahora “el presidente Donald Trump ha sabido capitalizar esas dos décadas y media de constante incremento a la militarización para impulsar más aun el control en la región y en la comunidades fronterizas”, apuntó Ríos.

La Operación Guardián fue la respuesta demócrata de la administración [Bill] Clinton a una retórica antiinmigrantes que comenzó con el exgobernador Pete Wilson en 1992, dijeron los activistas. (Manuel Ocaño)
La coalición que se concentró en el Parque Chicano de San Diego en el aniversario de la operación no se limitó a la denuncia, sino que proclamó “el legado de resistencia de la comunidad de San Diego a la operación Guardián y las políticas antiinmigrantes”.

Al tiempo que en San Diego se llevaba a cabo la conferencia, comunidades en Arizona Nuevo México y Texas, también tenían reuniones en reconocimiento a la resistencia de la comunidad sandieguina a los embates antiinmigrantes.

Lilian Serrano, la presidenta del Consorcio de los Derechos de los Inmigrantes en San Diego, dijo que toda esa política antiinmigrantes de décadas en la frontera “no nos representa, no dicta quiénes somos”.

“La frontera no es una línea geográfica que nos separa, sino una que nos une; por ejemplo Tijuana no sería lo que es sin San Diego, ni San Diego si no tuviera como vecina a Tijuana. Estamos hermanados, nos une la cultura binacional, fronteriza y los lazos familiares”, destacó Serrano.