Nace una nueva defensora latina comprometida con la justicia social

Ser indocumentada no impidió a la mexicana Yunuen Trujillo-Jiménez ser juramentada como abogada

Nace una nueva defensora latina comprometida con la justicia social
Yunuen Trujillo-Jiménez al momento de su juramento con la supervisora Hilda Solís. (Suministrada)
Foto: Suministrada / Impremedia

El 9 de diciembre de 2019 será un día que marcará para siempre la vida de la joven mexicana Yunuen Trujillo-Jiménez, quien, a pesar de su condición de indocumentada, logró escalar todos los peldaños que debía hasta graduarse con un doctorado en jurisprudencia.

“Estoy feliz, porque en mí, mi madre puede ver reflejados los sueños que ella tuvo de estudiar una carrera profesional”, dijo Yunuen, nacida en León, Guanajuato. “Con el sacrificio de ella por mí y por mi hermana hemos podido salir triunfantes las tres”.

En julio, Yunuen se preparó para presentar el difícil examen de la barra de abogados de California, y poco más de cuatro meses después fue informada que había aprobado.

Su licencia para comenzar a ejercer en asuntos de inmigración, leyes de familia y derechos de inquilinos la obtendrá oficialmente en enero del año 2020.

Monserrat Trujillo (i), hermana; Ana Jiménez, mamá; Yunuen Trujillo y la supervisora Hilda Solís. (Suministrada).

“Mi enfoque es atender los asuntos de la comunidad inmigrante”, dijo la ejemplar mujer. “De hecho, yo he crecido peleando por la justicia social en LA Voice”.

Yunuen, de 33 años, contó que tuvo una infancia feliz, aunque con carencias económicas. Por problemas del hígado, su padre, Lino Trujillo, falleció cuando ella tenía 11 años y la situación económica se tornó más difícil.

Así, su madre, Ana Jiménez, tomó la determinación de emigrar a Estados Unidos en los albores del año 2000; después trajo a su hija Montserrat y en 2003 a Yunuen, quien se había quedado en México bajo el cuidado de sus primos y un tío.

“Allá, a mi tía le ayudaba en la venta de tamales”, dijo. “Siempre me gusto trabajar; yo vendía elotes con mayonesa, queso, chile y limón…tenía que cooperar; vivía en la casa de mi tío”

Yunuen cursó la preparatoria en Covina High School, y posteriormente se enroló en el colegio comunitario de Mount San Antonio College, en La Verne, done perfeccionó su dominio del idioma inglés.

Aunque le resultaba frustrante saber que quizás no podría transferirse a la universidad, ella se sentía contenta -más no satisfecha- de haber podido estudiar una carrera que le era difícil realizar en México y haber obtenido una licenciatura de dos años.

“Lo que me preocupaba era estar con mi familia, y pensaba, quiero seguir, pero no se puede por los papeles y el dinero”, dijo. “Sí era algo frustrante hasta ese momento, pero seguía caminando hacia adelante”.

A pesar de los obstáculos, ella mantenía un trabajo de tiempo completo y estudiaba. Para pagar por sus estudios, inicialmente trabajo vendiendo elotes; después hizo telemercadeo y luego se desempeñó como recepcionista.

Al frente: Maria Carrillo, líder comunitaria; Monserrat Trujillo, hermana; Ana Jiménez-Rosenthal, mamá; Yunuen Trujillo y la supervisora Hilda Solis. Segunda fila: Xochitl Escalante, líder comunitaria; Reverenda Toña Ríos, Iglesia Metodista de Baldwin Park; Alberto Embry, director de Pastoral Juvenil LA; Zachary Hoover, director ejecutivo de L.A. Voice. Tercer fila: Rafael Ríos, Iglesia Metodista de Baldwin Park; Beatriz Sandoval, Organizadora con Everyone In; Mario Fuentes, Organizador con L.A. Voice y Robyn Samuels, líder comunitaria. (Suministrada)

Pero su nueva meta era obtener una licenciatura en ciencias políticas.  De Mt. San Antonio College se transfirió a Cal Poly Pomona, donde estuvo de 2011 a 2014, y para 2015 ya estaba en la Universidad La Verne, en el Valle de San Gabriel, donde -en mayo de este año- obtuvo su doctorado en jurisprudencia.

A pesar de que el trabajo y los estudios le exigían demasiado tiempo, Yunuen decidió involucrarse en la lucha social en Baldwin Park, la ciudad donde reside, debido a los continuos retenes policiacos para detener mayoritariamente a conductores latinos, multarlos por no tener una licencia válida o confiscarle sus automóviles.

“En 2010 luchamos para que quitaran los retenes”, dijo. “De ahí me llamó la atención la política y la importancia de trabajar para cambiar las cosas; desde muy chiquita me ha molestado y dolido ver las injusticias”.

Y, aunque no puede cambiar el mundo, la nueva licenciada en leyes sabe que sí puede incidir en cambios dentro de su comunidad.

“Lo primero, es dejarle saber a la gente latina que, si algunos jóvenes no tienen DACA, sí pueden alcanzar sus sueños”, indicó. “Quiero dar esperanza a la comunidad y decirle a toda mi gente que no tenga miedo, recordarles que todos los inmigrantes somos fuertes, inteligentes, trabajadores y somos la fuerza positiva que va a cambiar las leyes que nos afectan”.

El juramento de Yunuen Trujillo-Jiménez se efectuó en una sala de la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles.

“Para mi fue un honor haberle tomado el juramento a Yunuen, como una nueva abogada en California”, expresó la supervisora Hilda Solís. “Ella es un ejemplo inspirador de lo que una persona indocumentada puede lograr a través de la perseverancia y trabajo duro para empoderar a otros inmigrantes a través de su abogacía”.