Avanza plan para importar a Nueva York medicinas baratas desde Canadá; Trump y Cuomo lo apoyan

El costo exorbitante de los medicamentos recetados es una carga enorme para las familias

Los medicamentos en EEUU son los más caros del mundo
Los medicamentos en EEUU son los más caros del mundo
Foto: Agencia Reforma

El gobernador Andrew Cuomo y la administración federal de Donald Trump finalmente están en la misma página, apoyando la importación de medicamentos recetados desde Canadá como solución para reducir los costos de salud para los estadounidenses.

Cuomo planea crear una nueva comisión para estudiar el proceso de importación legal y segura de medicamentos del mercado canadiense como parte de su propuesta de gobierno 2020.

Previamente se presentará un informe final al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EEUU para su consideración final.

“El costo exorbitante de los medicamentos recetados es una carga enorme para las familias en todo el país, y estamos decididos a utilizar todas las herramientas (…) y buscar todas las vías disponibles para brindar un alivio real a los neoyorquinos”, dijo Cuomo el miércoles, citado por New York Post.

Mientras tanto, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) publicó ayer un borrador de reglas que, de ser aprobadas, permitirían importar ciertas drogas de Canadá.

La agencia también emitió un nuevo borrador de orientación que rige los procedimientos de importación para los fabricantes de medicamentos “incluidos los productos biológicos, que están aprobados por la FDA”.

Trump abordó los costos de los precios de los medicamentos durante la campaña electoral de 2016, pero su gobierno aún no ha obtenido la aprobación de los reguladores federales.

Una ley de 2003 permitiría la importación de medicamentos recetados en Canadá, si el secretario del HHS pudiera demostrar que los costos se reducirían sin comprometer la salud y la seguridad del público estadounidense. Pero hasta ahora ningún jefe del HHS lo ha firmado.

En Nueva York, el plan de Cuomo también incluye limitar los copagos mensuales de insulina a $100 dólares, y otorga al Departamento de Servicios Financieros (DFS) del estado el poder de investigar a las compañías farmacéuticas cuando los precios de sus productos aumentan.