Estafaban a través del teléfono: robaron más de $1 millón de dólares

Engañaron a miles de personas en Estados Unidos; autoridades dan recomendaciones para no caer en trampas

Estafaban a través del teléfono: robaron más de $1 millón de dólares
Autoridades recomiendan no contestar a la pregunta "¿Puede oírme?", ni compartir datos bancarios por teléfono.
Foto: Robin Worrall / UnSplash

Dos ciudadanos peruanos se declararon culpables este miércoles de crear un sistema fraudulento para robar dinero a hispanohablantes en Estados Unidos a través de llamadas telefónicas engañosas, según informó el Departamento de Justicia en un comunicado.

Esta red les permitió estafar a miles de personas instaladas en este país y sustraer a las víctimas más de un millón de dólares, agrega la nota. Los dos responsables confesos del fraude fueron extraditados desde Perú en diciembre de 2019.

Johnny Enso Hidalgo Marchán, de 40 años, y Rodolfo Hermoza, de 44, administraron y operaron centros de llamadas con sede en las ciudades peruanas de Lima y Cajamarca, asociados a su vez a otra entidad ubicada en Miami, Florida.

Los dos cabecillas de la trama y sus empleados en Perú realizaban llamadas telefónicas a través de en Internet en las que fingían ser representantes de agencias gubernamentales y de la justicia estadounidenses.

A lo largo de las conversaciones con sus víctimas, muchas de ellas personas mayores, las acusaban falsamente de no haber aceptado la entrega de ciertos productos y las amenazaban alegando que debían miles de dólares en multas y que se iniciarían procedimientos judiciales en su contra.

Los responsables del fraude ofrecían una solución para evitar sanciones y problemas con la justicia: pagar de inmediato una “tarifa de liquidación”. Si no lo hacían, podrían ser arrestados y deportados, así como sufrir daños económicos y la confiscación de bienes, según se les decía falsamente.

Hidalgo Marchán y Hermoza están siendo juzgados en Estados Unidos. El Departamento de Justicia agregó que otra persona acusada de colaborar junto a los dos cabecillas de la trama está a la espera de comparecer ante la corte y que otras dos personas vinculadas con esta red criminal ya fueron juzgadas y condenadas, una a casi 14 años y una a más de 17 años de prisión, tras declararse culpables en 2014.

“Los delincuentes responsables de esas redes no escaparán de la justicia al hacer sus llamadas desde el extranjero”, afirmó Jody Hunt, fiscal general adjunto de la División Civil del Departamento de Justicia. “Proteger a las personas mayores y vulnerables en nuestra comunidad de redes como esta es una de las principales prioridades de esta Oficina y del Departamento de Justicia”, agregó Fajardo Orshan, fiscal federal del Distrito Sur de Florida.

Las autoridades ya destaparon redes criminales que operaban como esta para estafar a hispanohablantes en Estados Unidos.

Cómo defenderse de los fraudes telefónicos

Las autoridades alertan de que las estafas telefónicas pueden ocurrir a través de llamadas telefónicas de personas reales, llamadas automáticas o mensajes de texto.

Entre las sugerencias más importante para protegerse de estos fraudes, la administración indica en su web oficial la de no ceder a presiones para tomar medidas inmediatas. También invita a no contestar nada si una persona que llama comienza la llamada preguntando: “¿Puede oírme?“.

Tal y como explica la página, esta es una táctica común para que los estafadores graben la respuesta “sí” y la usen después como prueba de que quien contesta autorizó la compra de un producto o el uso de su tarjeta de crédito.

Tampoco hay que proporcionar el número de la misma, información de la cuenta bancaria u otra información personal y no enviar dinero si la persona que llama le dice que lo haga, o pagar con una tarjeta de débito de prepago.

Así mismo, es posible apuntarse en el registro nacional que incluye los números de personas que no desean llamadas de telecomercio. Si se reciben llamadas parecidas después de ello, es bastante probable que se trate de estafas.

Los intentos de estafa se pueden reportar a la Comisión Federal de Comercio./Editado por Francesco Rodella