Estudiantes del sur de Los Ángeles mejoran su nivel de lectura

Programa ayuda a los alumnos con nuevas palabras en inglés y con su pronunciación
Estudiantes del sur de Los Ángeles mejoran su nivel de lectura
Freddy Sotelo y Valeria Álvarez son parte de un programa de lectura en la escuela Alliance-Ready Academy 4. (Jacqueline García/La Opinión)
Foto: Impremedia

Freddy Sotelo, de 14 años de edad, recuerda que cuando era más pequeño no encontraba interés por la lectura. Contó que sus padres intentaron enseñarle a leer pero se les dificultaba porque no hablaban inglés y no sabían como pronunciar las palabras.

“Y yo tenía que hacerlo solito”, contó el estudiante, quien es el mayor de tres hermanos.

Cuando ingresó a la escuela intermedia Alliance College-Ready Middle Academy 4 (ACRMA4), en el Sur de Los Ángeles, Freddy se vio en la misma situación que muchos de sus compañeros. La mayoría estaba por debajo del nivel de lectura para su edad.

En la escuela también estaba Valeria Álvarez, cuyos padres se esforzaron por enseñarle español desde muy pequeña pero olvidaron reforzar su lectura y escritura en inglés.

“Se me hacía muy difícil cuando mis padres trataban de enseñarme. Era muy complicado”, indicó Valeria, de 12 años. “Ellos se interesaban para que aprendiera más otras materias”.

Lo que no esperaban ambos estudiantes es que el director de la escuela ACRMA4 notó el problema y decidió poner manos a la obra para ayudar a todos sus alumnos.

Hora del cambio

Sean Holiday, quien lleva tres años como director de la escuela chárter ACRMA4, dijo que tras hacer un asesoramiento de lectura con los cerca de 450 estudiantes se descubrió que el 92% estaba leyendo por debajo del nivel y que el 75% demostraba un atraso de tres años o más.

Decidió reunirse con los padres de familia para notificarles este hallazgo y luego de ello, los padres se mostraron abiertos para ayudar a sus hijos.

Holiday decidió poner en practica el programa Wilson Reading System (WRS) el cual es un programa de instrucción que ayuda a los lectores con dificultades.

El director Sean Holiday junto a la estudiante Valeria Álvarez revisan un libro pendiente para este semestre. /  (Jacqueline García)

“Cuando vi la crisis que ocurría en la escuela pensé que este programa sería perfecto para ellos”, dijo Holiday, quien ya había utilizado dicho sistema en el pasado con otros estudiantes.

“Mi teoría es que si los niños no aprenden a leer a tiempo, para cuando entran a la preparatoria pueden ser más propensos a salirse de la escuela o a tomar clases de recuperación”.

Al continuar atrasándose esto causa un efecto dominó que puede afectar el futuro delos niños, indicó el director.

Se interesan en leer

Ha pasado un año y medio desde que comenzó el programa de lectura. Para que funcionara sin deshacerse de las demás clases, el director encontró la formula perfecta.

Decidió remover unos minutos de las clases de educación física y de las clases electivas para añadirlas a las clases de lectura. Así que todos los niños cuentan con sus cinco clases regulares más una clase dedicada solamente a la lectura.

Freddy dijo que en su clase de lectura, por ejemplo, le enseñan a ver las palabras que no conoce y debe repetirlas. También tiene que hacer un pequeño ensayo de lo que aprende al leer su libro.

“Leemos todos los días y me gusta mucho ahora. Me gustó el libro de Harry Potter”, contó el menor, quien cursa el octavo grado. “Me gustan los libros de ficción”.

Por su parte, Valeria quien asiste al séptimo grado, añadió que disfruta leer sobre drama.

El director de la escuela dijo que se les anima a los estudiantes a leer aproximadamente siete libros por semestre.

Los estudiantes de la escuela Alliance Middle Academy 4 participan en un programa de lectura. (Suministrada)

Padres contentos

Diana García, madre de Valeria, reconoce que desde muy pequeña su hija tenía problemas con la lectura. Contó que su plan originalmente era enseñarle español en casa con la idea de que en la escuela le enseñarían inglés.

“No pensamos que el inglés iba a ser difícil para ella”, explicó.

Cuando la niña cursaba la primaria, García notó el bajo nivel de lectura que tenía y pese a que pidió ayuda en la escuela, dijo que no hicieron nada.

“No tenían recursos”, recordó la madre de familia. Y agregó que fue hasta que entró a la ACRMA4 que Valeria encontró interés en la lectura.

“Ahora ella sí puede abrir un libro por su cuenta y su vocabulario ha mejorado”, contó su madre y reconoció que el apoyo de los padres es muy importante.

Holiday dijo que la escuela ACRMA4 está compuesta por un 98% de estudiantes latinos de los cuales el 95% son de bajos ingresos y el 20% son aprendices de inglés.

Lo que dificulta en muchos casos que los estudiantes sobresalgan es que en ocasiones los padres tampoco saben leer, indicó el director.

Tanto Holiday como García dijeron que es importante que los padres de familia comprendan que la lectura es tan importante dentro y fuera de la escuela y en todas las carreras. Para que los niños sobresalgan se debe hacer un trabajo en equipo.

“Yo les digo a los padres que se involucren en la escuela y que vean lo que sucede con sus hijos y les tengan paciencia”, dijo García.