Qué hacer cuando tu hijo te dice ¡Ya me aburrí!

En esta etapa de encierro, es importante aprender a manejar estos estados emocionales de tu pequeño

Si tu hijo dice que ya se aburrió, no hay mucho por arreglar, solo dale tu atención para que todo pase pronto.
Si tu hijo dice que ya se aburrió, no hay mucho por arreglar, solo dale tu atención para que todo pase pronto.
Foto: Mfacchinetti  / Pixabay

Después de un rato de hacer juegos por aquí y por allá, tu pequeño se tira al suelo. Apático, su mirada a la nada, con tristeza te dice “Mamá, ¡ya me aburrí”. Es evidente, no la está pasando bien y quieres encontrar pronto una idea que le siga manteniendo creativo en su confinamiento.

Por estos momentos, no debes sentirte el peor padre porque en realidad esta conducta es parte de su naturaleza de niños. Ellos nacen con las ganas de jugar, de reír, de crear y de sentir siempre satisfacción por cada cosa que hacen. Por eso cuando esas iniciativas abundantes durante el día se van agotando, es momento de aparecer con nuestros cuidados para ser el combustible de una nueva aventura.

El remedio en esta circunstancia siempre será tu cálida atención.

Dale tiempo para que hable. Para ser de gran ayuda, primero debes dejarlo que desahogue su frustración, que trabaje con su propio enojo y resentimiento. Entonces dale tiempo para escucharlo y que sienta que pese a todo te tiene a ti. La atención debe ser sin prisas, porque esto no ayudará mucho y solo lo hará sentir más frustrado. Trabaja en el tema escuchándolo.

No intentes arreglar nada. En ese momento en que llegó su aburrimiento no hay mucho por arreglar. Tu sola presencia y tu calidez le dará un descanso de su tenso momento y verás que de a poco, como gasolina al motor, tu amor le dará un nuevo empujón para enrolarse en una nueva actividad.

Quédate cerca de él. Si lo ves que se tumba en el sillón en medio de su malestar, acércate a su lado y quédense unos minutos juntos. A medida que pase el tiempo esa preocupación se irá pronto porque sabe que te tiene a ti para apoyarse en esta falta de imaginación.

Déjalo que se exprese. Abre los canales de comunicación y déjalo que hable. Tus nuevas ideas no son necesarias en este momento. Solo dale tu atención que por ese motivo te contó de su aburrimiento.

Hazlo reír. Después de que lo hayas escuchado desahogarse, busca alguna forma de provocarle una risita. Este es uno de los mejores conectores como seres humanos, y sin duda esto le ayudará a avanzar un poco en su momento de frustración.