Muerte de dos presos por COVID-19 desencadena motín en cárcel de Bolivia

Palmasola es la mayor penitenciaría de Bolivia con más de 5,000 internos y está considerada la más conflictiva del país

Policías hacen guardia afuera de la peligrosa cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, Bolivia.
Policías hacen guardia afuera de la peligrosa cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, Bolivia.
Foto: Juan Carlos Torrejón / EFE

La muerte de dos reos en la cárcel boliviana de Palmasola con posibles síntomas de COVID-19 levantó alarmas y generó un motín este lunes en ese centro penitenciario situado en la región oriental de Santa Cruz, que concentra la mayoría de los casos de la enfermedad en Bolivia.

“Queremos vivir”, “libertad, libertad” coreaban esta noche decenas de reclusos congregados en uno de los patios de la cárcel, la mayor y más conflictiva del país.

Un contingente policial se desplazó al penal posteriormente para intentar frenar las protestas, que se seguían desarrollando.

Uno de los reos murió el pasado viernes y el segundo el domingo, ambos con problemas respiratorios, si bien se aguardan las pruebas de laboratorio para confirmar o descartar que padecían de COVID-19.

El diario cruceño El Deber informó este lunes que el examen practicado al primer fallecido dio positivo, aunque por el momento ninguna autoridad lo ha confirmado oficialmente.

Ante la posible presencia de casos de COVID-19 en Palmasola, la Dirección de Régimen Penitenciario anunció en un comunicado el “aislamiento inmediato” de quienes estuvieron en contacto con los dos fallecidos.

También se procederá a la desinfección y fumigación del centro penitenciario y se contará con el apoyo de brigadas médicas del Ministerio de Salud “para examinar a toda la población de esa cárcel, señala la nota.

Otra medida anunciada es la agilización de los trámites de indulto para la población “en alto riesgo y vulnerabilidad”, así como el reforzamiento de las medidas de bioseguridad para el personal policial y administrativo de régimen penitenciario, agrega el comunicado.

El mes pasado los reos de la cárcel San Pedro, en la región andina de Oruro, se amotinaron para exigir una mejor atención médica para prevenir la enfermedad y el cambio del personal médico del penal.

Palmasola es la mayor penitenciaría de Bolivia con más de 5,000 internos y está considerada la más conflictiva del país, con episodios de tráfico de narcóticos y armas en su interior e intentos de fuga.

Hasta marzo de 2020, en Bolivia existían 18,108 personas privadas de libertad, de las cuales 16.905 son hombres y 1.203 mujeres, según datos de Régimen Penitenciario difundidos hace unos días por la Oficina de Las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Del total de reclusos, 6,423 cuentan con sentencia y 11.685 están detenidos preventivamente, según la misma fuente.

El hacinamiento de las cárceles bolivianas a consecuencia de la tardanza de los procesos judiciales ha ocasionado en los últimos años serios problemas, entre ellos varios episodios de reyertas con decenas de muertos, además de peleas por el control de los centros penitenciarios entre distintas bandas criminales.

Bolivia, que registra 118 fallecidos y 2,556 casos confirmados de COVID-19, se mantiene en cuarentena desde marzo pasado, con medidas como el cierre de fronteras y del espacio aéreo, o la prohibición de eventos masivos.