Exceso de apego: lo que la pandemia ha dejado en los niños

Trata con cuidado esa interacción con tu hijo para que un día regresen con mayor facilidad a la vida normal

Hay estrategias que ayudan a vencer o al menos reducir este apego, por ejemplo asegurarse que las rutinas y horarios diarios incluyan momentos entre los niños y los padres.
Hay estrategias que ayudan a vencer o al menos reducir este apego, por ejemplo asegurarse que las rutinas y horarios diarios incluyan momentos entre los niños y los padres.
Foto: Pixabay

En medio de esta tormenta de malas noticias, encierro, falta de escuela y simplemente ausencia de socialización, los hijos se han vuelto más vulnerables que seguramente su apego con los padres es lo que más se ha potencializado durante la presente pandemia.

Y no es el caso específico de los bebés o niños pequeños, el apego en esta cuarentena puede ser hasta con hijos adolescentes que no pueden dejar a los padres un solo momento porque detrás de todo hay un sentimiento de atención y disposición.

“El apego es una respuesta instintiva a la amenaza y ansiedad percibidas. En términos evolutivos, las crías de todas las especies tienen más probabilidades de sobrevivir si se mantienen cerca de sus padres para protegerse cuando el peligro es inminente “, dijo Steven Meyers, profesor de psicología en la Universidad Roosevelt en Illinois al HuffPost.

“Los niños tienen esto codificado en su biología, y puede ser provocado por el estrés y las incertidumbres de una pandemia global”, agregó.

La adherencia puede ser una fase de desarrollo para bebés, niños pequeños y preescolares, y es absolutamente “típica de la edad” para los niños más pequeños, dijo Meyers.

Pero en la actualidad, los padres de niños mayores también pueden tener hijos que los aferran, y los expertos dicen que ese tipo de regresión no es necesariamente sorprendente. Entonces, tu hijo de 9 años que solía ser bastante hábil en el juego independiente podría seguirte todo el día en la casa como una sombra. O de repente puede encontrar que su hijo adolescente o adolescente quiere meterse en la cama y acurrucarse por la noche.

Frente a la situación, hay estrategias que ayudan a vencer o al menos reducir este apego, por ejemplo asegurarse que las rutinas y horarios diarios incluyan momentos entre los niños y los padres, como un juego de mesa o salir al parque del barrio. Darles toda la atención un momento para llenarlos emocionalmente permitirá que no se aferren a los padres en otros momentos.

Cierto que muchos pequeños están tristes también porque se les ha retirado de tajo mucho de lo que tenían. Están sin escuela, sin amigos, sin deportes o clases de música, ninguna de las rutinas y la socialización a la que están acostumbrados. 

Por eso en relación al apoyo y la atención en persona, los padres son lo único que tienen. Trata con cuidado esa interacción con tu hijo para que un día regresen con mayor facilidad a la vida normal.