Te explicamos el pleito de Trump contra Twitter y la posición que tomó Facebook

Los trabajadores de la industria tecnológica acostumbran a ser jóvenes, tener estudios superiores y defender posiciones ideológicamente progresistas

Te explicamos el pleito de Trump contra Twitter y la posición que tomó Facebook
Twitter decidió verificar un mensaje del presidente Donald Trump.
Foto: EFE

La decisión de Twitter de verificar por primera vez un mensaje del presidente Donald Trump no sólo desató la ira del mandatario, sino que también puso de manifiesto las estrategias divergentes entre la red social del pájaro azul y su principal rival, Facebook.

Durante años, las dos redes sociales que concentran la mayor parte del debate público en línea compartieron una misma premisa: se veían a sí mismas como una plataforma en la que los internautas tenían que poder hacer uso de su libertad de expresión casi sin restricciones, y por tanto sus esfuerzos moderadores debían estar limitados al máximo.

Esta visión, sin embargo, empezó a valerles críticas por su permisividad con las informaciones falsas, especialmente tras la campaña presidencial estadounidense de 2016, en la que piratas informáticos rusos utilizaron Facebook para influir en los resultados electorales.

Pese a hallarse desde entonces en el ojo del huracán, ha sido en el último año cuando más se han distanciado las políticas de Twitter y Facebook a este respecto, con la primera asumiendo que debía implicarse más a fondo en los contenidos que se compartían en su plataforma y la segunda manteniéndose fiel a su postura de no intervención.

“Tenemos una política distinta a la de Twitter en este aspecto. Creo decididamente que Facebook no debería erigirse en árbitro de la verdad sobre todo lo que la gente dice en línea” aseguró en una entrevista al hilo de la polémica de esta semana el cofundador y consejero delegado de Facebook, Mark Zuckerberg.

El concepto de “árbitro de la verdad” ha sido usado en varias ocasiones por la red social para defenderse ante aquellos que le piden una mayor intervención, y resuena con fuerza entre los círculos conservadores en EE.UU., donde se teme que el aparente “sesgo progresista” de la industria tecnológica haga que sus opiniones sean censuradas o consideras “información falsa”.

Precisamente el supuesto sesgo anticonservador de Silicon Valley es algo que vienen denunciando desde hace tiempo Trump y su entorno, y que, tras el episodio de Twitter, motivó que pidiese a su Gobierno que estudie si pueden retirarse algunas protecciones legales de las que disfrutan las redes sociales.

Los trabajadores de la industria tecnológica acostumbran a ser jóvenes, tener estudios superiores, vivir en grandes ciudades de costa como San Francisco o Seattle y defender posiciones ideológicamente progresistas, por lo que los conservadores entienden que su “verificación” de la información en ningún caso sería neutral.

La divergencia de estrategias entre Facebook y Twitter explica que, por ejemplo, Trump colgase exactamente el mismo mensaje sobre supuestas irregularidades en el voto por correo en California en ambas redes sociales este martes, pero mientras Twitter decidió marcarlo con una alerta de verificación, Facebook no hizo nada.

La firma que dirige Zuckerberg sigue una política explícita de no verificar los mensajes de personalidades políticas salvo que atenten directamente contra sus normas de uso interno (por ejemplo, alentando a la violencia o tratando de impedir el voto de ciertos grupos).

Otro aspecto en el que las políticas de ambas compañías difieren sustancialmente es en el de los anuncios pagados de campañas políticas, prohibidos desde octubre pasado en Twitter, pero que, en cambio, están permitidos en Facebook y además la compañía no los verifica, de manera que un político puede mentir en ellos si así quiere hacerlo.

“Seguiremos señalando informaciones incorrectas o dudosas sobre elecciones en todo el mundo. Esto no nos hace árbitros de la verdad”, se defendió en Twitter su consejero delegado, Jack Dorsey, tras la referencia velada horas antes de Zuckerberg.

“Nuestra intención es unir los puntos entre declaraciones contradictorias y mostrar la información en disputa, de manera que la gente pueda juzgar por sí misma“, remachó el máximo responsable de la red social del pájaro azul.

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