Premio por un récord sin faltas ni tardanzas en la escuela

Joven latina, alumna de South Gate, recibe reconocimiento por una asistencia impecable en 13 años de estudio
Premio por un récord sin faltas ni tardanzas en la escuela
Emely Juarez, estudiante con asistencia perfecta por 13 años. (Suministrada)
Foto: Cortesía

Emely Aylin Juárez se graduó esta semana de la preparatoria y uno de sus logros fue recibir un reconocimiento por no haber faltado a la escuela ni un solo día desde que entró al kínder.

Durante 13 años, y sin importar si estaba enferma, si llovía o si había imprevistos en la familia, la joven mantuvo una asistencia perfecta y siempre llegó puntual a sus clases.

La residente de Compton recuerda que hace unos nueve años su abuelo materno falleció y su madre, Kathy Juárez —quien siempre los llevaba a tiempo al colegio — tuvo que irse a México para el entierro.

“Nos quedamos con mi papá y él se encargó de llevarnos a la escuela [siempre puntuales]”, contó Emely.

La tercera de cuatro hermanos, también aseguró que desde muy pequeña se comprometió a no faltar nunca a las aulas.

“Yo sé que la asistencia perfecta es muy importante aquí en Estados Unidos”, dijo la hija de inmigrantes.

“[Mis padres] desde que estaban en México trabajaron muy duro para que sus hijos tuvieran un mejor futuro”.

Su madre contó que desde que Emely era pequeña notó que era un poco diferente a sus otros hijos. “Era más aplicada y responsable”.

Recuerda incluso haber visto a Emely nerviosa cuando creía que se le iba a hacer tarde para entrar a la escuela.

“Ya en este último año, un día iba manejando y como la luz tardaba mucho para cambiar, [Emely] que se baja y se va caminando porque tenía preocupación de llegar tarde”, contó su madre, de 48 años de edad.

Katy dijo sentirse orgullosa de los logros de su hija y nota que tiene una gran responsabilidad por sus estudios.

Emely se graduó de la preparatoria International Studies Learning Center en South Gate, con un promedio de 3.8. Su graduación, que tuvo que ser virtual, fue el último jueves.

Emely Aylin Juárez celebró su graduación virtual junto a sus padres (d). /fotos: cortesía de la familia.

Un final irregular

No obstante, la joven reconoció que el último semestre fue un desafío, ya que —al igual que otros miles de alumnos en el mundo— se vio afectada cuando las clases fueron canceladas debido a la pandemia del coronavirus.

“Me fue bien en mis clases pero sí siento que fue más trabajo porque estaba sola”, aseguró Emely.

“Nunca me imaginé [que pasaría] esto… Pensé que la escuela sería igual que otros años”. No obstante, la falta de entorno académico no detuvo a Emely para continuar sobresaliendo y participar a tiempo, en sus clases que fueron impartidas por video conferencia.

La directora de la preparatoria, Joyce Dara, dijo que se sienten muy orgullosos del extraordinario logro de Emely.

“Uno de los elementos más fundamentales del éxito académico es la asistencia constante”, indicó en un
comunicado.

“El compromiso de Emely de estar en la escuela todos los días de su ciclo K-12 ha contribuido a su éxito ahora y ha establecido una base sólida para su futuro”.

Por su parte, Jackie Goldberg, miembro de la mesa directiva del distrito escolar unificado de Los Ángeles (LAUSD) dijo que el trabajo duro, la tenacidad y el amor por el aprendizaje fueron habilidades que Emely ya tenía y por ende aprovechó las oportunidades educativas en su escuela.

“Solo puedo agregar mi sentimiento de orgullo y ofrecerle mi felicitaciones mientras persigue sus metas académicas en un nuevo entorno”.

Camino a la universidad

Emely es la primera en asistir a la universidad en su familia y fue admitida a seis universidades, que incluyeron Loyola Marymount y UC Merced.

Sin embargo, optó por asistir a Cal State Long Beach, ya que le queda muy cerca de su casa. Ahí comenzará este otoño.

“Seguiré viviendo con mi familia mientras vaya a la universidad porque para mí eso es muy importante”, expresó la joven, quien espera poder ser igual de aplicada en sus estudios superiores como lo fue en los grados del kínder al 12.

Su padre, Juan Juárez, de 53 años, dijo que este logro es solo el resultado de lo que Emely había mostrado toda su vida.

“Ella disfrutaba la escuela desde muy pequeña… Siempre era de la casa a la escuela y de la escuela a la casa”, dijo Juan, quien es carpintero de oficio.

“Me siento muy orgulloso por mi hija porque en México es muy difícil estudiar y yo me vine a este país para hacer una familia y darles lo mejor”.

Emely espera estudiar medicina y especializarse en pediatría ya que quiere ayudar a muchos niños así como en el pasado los doctores ayudaron a sus dos sobrinitos quienes nacieron con problemas de salud.

Eso sí, recomienda a los estudiantes no faltar a la escuela ni perder clases porque “pueden encontrar muchos beneficios académicos y personales”.