Madre latina reinventa su negocio en plena pandemia

Expresa el amor por su hija a través de su micro empresa y a pesar de la adversidad por la llegada del COVID-19, no se deja vencer

La familia ahora se dedica entéramente a los arreglos con globos. / fotos: suministradas.
La familia ahora se dedica entéramente a los arreglos con globos. / fotos: suministradas.
Foto: Cortesía

La pandemia obligó a Mireya Romero a reinventarse por su salud mental y para evitar la caída de su negocio MySpecial Little Flower.

Hace tres años y medio esta mujer decidió crear una micro empresa para su hija Cristy, con la intención de prepararla para la vida adulta y ayudarla a desarrollar más habilidades.

“Cristy tiene 16 años y síndrome de Down, entonces empezamos a ver que estaba creciendo… Fue pensando en su futuro que quisimos hacer algo que la incorporara para trabajar en sus habilidades sociales y nosotros aprender cuáles eran sus intereses”, explica la madre, que llama a su hija ‘mi florecita especial’ —de ahí el nombre del negocio.

“Ella fue la inspiración para MySpecial Little Flower. Más que todo pensando en su vida vocacional y habilidades independientes”.

El emprendimiento de Mireya se basa en la colorida creación de flores de papel para adornar paredes o espacios para fiestas, como quinceañeras, bodas o cumpleaños.

No obstante, todo se enfoca en apoyar el desarrollo de su hija y de otras personas con desafíos.

“Cuando vino la idea de hacer un pequeño negocio, queríamos algo que nos permitiera aprender más de Cristy para abogar por ella en el Distrito Escolar, en los sistemas de cuidado o en el centro regional”, dice Mireya, quien creó en logo de su negocio inspirado en los colores del síndrome de Down —azul y amarillo.

‘Mi fuente de creatividad viene de la necesidad’

Los planes de esta familia dieron un giro inesperado en marzo, con la llegada del COVID-19. Les empezaron a cancelar eventos, Mireya tuvo que suspender sus clases presenciales, donde enseñaba a hacer flores de papel. El negocio parecía ir en picada.

“Como negocio pequeño apenas este año empezábamos a tener contratos grandes y de repente una semana antes de la orden de ‘Quedarse en Casa’ por la pandemia nos empezaron a cancelar todo”.

“Ya teníamos todo invertido en el material y fue muy difícil porque hemos trabajado tanto para este negocio y de repente lo vi declinar”, cuenta la mujer de 34 años residente de la ciudad de Downey.

En medio de la incertidumbre, pero con mucha fe, Mireya entendió que era el momento de reinventar su micro empresa. Así fue como pasó de hacer flores de papel a especializarse en la creación de hermosos arreglos de globos que se roban cientos de corazones en las redes sociales.

“Dije: ‘Voy a empezar a crear porque esa en mi manera de cuidarme’ y empecé a hacer los arreglos y a publicarlos en mi perfil, usé todo el material que tenía y seguí haciéndolo hasta que una persona me preguntó si podía hacerle un arreglo”, recuerda Mireya, que nació en Los Ángeles, pero tiene sangre salvadoreña y mexicana en sus venas.

Desde ese momento, su negocio volvió a repuntar y hoy por hoy recibe numerosas órdenes diarias para adornar los festejos de sus clientes, a los que les ofrece diferentes opciones de precios y tamaño; además de la posibilidad de recoger sus pedidos o recibirlos en su domicilio.

“Estas últimas semanas hemos sido bendecidos con órdenes grandísimas de arreglos de globos y para alguien que no se especializaba en esto yo siento que es Dios, que me está diciendo que está bien lo que estoy haciendo”, asegura.

Mireya Romero (i) junto a su esposo, César Romero, y a su hija Cristy. Su negocio antes se orientaba en la decoración con flores de papel, como se aprecia en el fondo de esta imagen.

Madre heroína

Mireya, que también trabaja en una agencia de consejería como proveedora de servicios de salud mental como ‘Padre de Apoyo’, reconoce que no ha sido fácil enfrentar el COVID-19 como madre de una joven con necesidades especiales.

“Cuando sucedió lo del virus fue algo bien difícil, porque nuestra hija tiene síndrome de Down y diabetes, pero al darme cuenta que si algo me pasaba a mí, ella quedaría vulnerable, eso me dio muchísimo miedo”, confiesa.

“Por primera vez en la pandemia me di cuenta que yo también soy vulnerable y que no siempre tengo que ser fuerte, entonces empecé a experimentar ataques de pánico”, explica Mireya, que cuenta que logró canalizar esos sentimientos gracias al apoyo de su pareja, César Romero.

“Mi esposo es una fuente de apoyo extremadamente grande, él tomó el rol primario en la casa y en las noches rezabamos y eso me dio mucha paz”, afirma llena de convicción.

En lo social, logró encontrar el equilibrio de su vida al impartir sus clases de flores de papel gratis por Internet. Por un lado ayuda a otros a mantenerse ocupados y por otro, comparte su conocimiento con su comunidad.

“El mantenerme ocupada siempre ha sido mi manera de manejar mis dificultades, pero durante esta pandemia aprendí que mantener mi mente ocupada es mi manera de cuidarme”.

Explicarle a su hija sobre la situación tampoco fue algo sencillo, pero encontró la manera de hacerle entender sobre los cambios que tenían que hacer en su rutina para mantenerse sanos.

“Le tuvimos que explicar que no podíamos salir con ella, de repente ya no escuela, no comunidad de la iglesia, no ballet, no nada… La única manera que se lo pudimos explicar es diciéndole: ‘Está sucio afuera y están limpiando’, entonces poco a poco le fuimos explicando que afuera hay un virus y que están limpiando su escuela, la iglesia y que nos estamos quedando en nuestras casas para cuidarnos”.

La pandemia ha llevado al hogar de Mireya muchas enseñanzas sobre superación personal y sobre todo le ha dado las herramientas para convertir la tempestad en oportunidades, que ella recrea en llamativos y coloridos arreglos de globos que llevan su energía y su felicidad a otros hogares.

“Con la pandemia surgieron los arreglos de globos, que eso es algo que no hacíamos, ahora con la pandemia es todo lo que estamos haciendo”, finaliza.