El coronavirus obliga a México a modernizarse y dar servicios online

La capital mexicana se había propuesto digitalizar en los próximos dos años hasta el 100% de los trámites de gobierno, pero el coronavirus la empujó a llevar al límite el proceso.

En medio de la pandemia, el distanciamiento es clave para el control de la enfermedad y otras prioridades.
En medio de la pandemia, el distanciamiento es clave para el control de la enfermedad y otras prioridades.
Foto: Tomohiro Ohsumi / Getty Images

MÉXICO- Cuando un mujer en este país opta por quedarse en casa para evitar contagiarse de COVID-19, pero no logra sortear la furia de su marido, la Ciudad de México le da una opción: denunciarlo en línea, así la agresión sea psicológica, patrimonial, sexual o económica, el internet siempre estará al alcance de su mano.

Si una persona es asaltada a bordo de un vehículo, también; si algún padre o madre es víctima de sustracción de menores porque su pareja se lo llevó sin permiso también; si alguien se siente discriminado, igual; si necesita un acta de nacimiento, pagar el agua, la luz, sacar una licencia de conducir o pagar en la lotería, lo hará con sólo algunos teclazos en sus computadoras.

La capital mexicana se había propuesto digitalizar en los próximos dos años hasta el 100% de los trámites de gobierno, pero el ataque del coronavirus la empujó a llevar al límite el proceso y hoy por hoy calcula que para finales de este año podría terminar el proceso si sigue en la misma dinámica como punta de lanza de una administración pública que se moderniza en el país.

El proceso hacia la digitalización de trámites oficiales en México no ha sido rápido ni sencillo. Hasta el año pasado, sólo el 2.6% de los documentos y trámites de gobierno estaban digitalizados o integrados en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Esta realidad contrasta con el 5.4%  que promedian los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y a pesar de que la penetración de Internet alcanza a 70% de los mexicanos.

El primero que tuvo un plan para de digitalización fue el gobierno federal en 2014, pero su avance fue lento, burocrático y con trabas que no se han puesto en los últimos días. En medio de la pandemia, el distanciamiento es clave para el control de la enfermedad y otras prioridades.

“Queremos lograr varios objetivos al mismo tiempo”, explicó José Antonio Merino, titular de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP).

“Fomentar la reactivación económica, disminuir al máximo la interacción presencial entre personas servidoras públicas en oficinas de atención gubernamentales y la ciudadanía para la Nueva Normalidad y aumentar las vías de comunicación directa entre gobierno y ciudadanos”.

Para lograrlo, la capital mexicana otorga a sus ciudadanos una “Llave CDMX” que se obtiene en el sitio llave.cdmx.gob.mx a través de la CURP y así permite a las personas autentificarse digitalmente y así dar seguridad en los más de 30 trámites ya integrados en la Era digital y que ha permitido a casi un millón de personas permanecer en casa y evitar así una emergencia por coronavirus.

En otros lugares

A finales de 2019, cuando se sabía muy poco del COVID-19, la Secretaría de Educación Pública del estado de Jalisco con su titular Juan Carlos Montes a la cabeza no podía reunir ni siquiera a dos mil maestros para el proceso de digitalización.

“Todos nos hemos sorprendido del gran avance que llevamos en ese sentido. Antes del COVID nos tomó cuatro o cinco meses reunir apenas a esos 2,000 para que vivieran un proceso de transformación digital y en los tres meses que llevamos de emergencia sanitaria lo han hecho 85,000”, detalló.

Sólo así pudieron potenciar la plataforma Recrea, utilizada durante la pandemia por docentes y, en la cual, se incluyen actividades para niños, adolescentes y jóvenes.  “Tenemos que aprovechar esta necesidad. La necesidad mueve al mundo”.

Jalisco ha sido otro de los pioneros en los trámites digitales y actualmente se puede hacer online (https://tramites.jalisco.gob.mx), desde cualquier parte del mundo, desde certificados de propiedad, licencias de conducir, creación de empresas, dictámenes periciales, asesorías fiscales, cédulas profesiones, robo de celulares y denuncias anónimas entre otros.

A nivel federal, los mexicanos pueden obtener una copia segura, certificada y libre de errores de su certificado de nacimiento en cuestión de minutos ingresando en gob.mx, el portal  que reúne 34,000 bases de datos de 250 instituciones gubernamentales y 5,400 servicios públicos que se fueron sumando poco a poco desde 2014.

El portal fue la pieza central de la campaña de la administración anterior en el gobierno de  México para digitalizar las operaciones y para 2018 aún en las primeras etapas de su viaje de digitalización, según un análisis de la consultora Mckinsey & Company que ubicaba a México en el lugar 55 en “madurez digital de 151 países”.

Actualmente no se ha hecho un análisis similar con las presiones de COVID, pero se calcula que  podría seguir en un lugar similar dado que el proceso de digitalización no es emergencia única de México y se vanza por primera vez con mayor conciencia de la importancia.

La Secretaría de Educación Pública, por ejemplo, recientemente puso en línea las calificaciones de 31.3 millones de alumnos para que lo padres puedan consultarlas. Otros municipios como Benito Juárez (en la Riviera Maya) han sorprendido por la velocidad de transformación. La semana pasada anunció que a sólo dos días de poner en marcha su ventanilla electrónica se recibieron 10,000 trámites.

En el caso de los juicios orales, el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) dio a conocer que extendió al 31 de julio el esquema de trabajo 100% en línea  y con guardias físicas implementadas por órganos jurisdiccionales debido a la pandemia por el COVID-19 y para dar prioridad a sus servidores.

Después de esa fecha, se reconsiderará si también se incluye la modalidad presencial o si se reduce a un mínimo de denuncias y delitos.

Los retos

El jefe de Armando Mendoza, un abogado especializado en derecho civil en el Estado de México sabe que tiene ese recurso de poner una demanda en línea, pero, a sus 50 años, no quiere hacerlo, se confunde, se enreda y no cree en casi nada que no tenga como respaldo un papel. “Mejor ve tú”, le dice a su subordinado de 35 años.

“Es una generación que no se siente cómoda con la Era digital y entorpece muchas cosas en este momento que no hay opción”, concluye el abogado más joven.

La brecha generacional, junto con la pobreza y la desigualdad son dos puntos clave para explicar el rezago en muchos estados que podrían verse motivados a la digitalización y se preguntan. ¿Cuánta gente va a hacer esos tramites online realmente?

“Es absurdo tener una agenda digital cuando tienes condiciones de desigualdad que niegan el acceso a elementos digitales a un segmento importante de la sociedad”, reconoció José Merino, ex titular de la Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México. “Por eso, si queremos dar ese salto hacia la digitalización universal se debe  es crear un ente que atiendan la incultura del mundo online”.

Si se rompe esa inercia la agencia McKinsey cree que México está a mitad del camino y daría un salto cualitativo y cuantitativo al nivel de Estonia y Malasia, naciones con niveles de ingresos cercanos a los de México, pero que “superan su peso” en madurez digital, si se pone a trabaja en ello.

Según un informe publicado por la revista Forbes, si México alcanzara una calificación de madurez digital “buena” o “muy buena”, aumentaría el PIB del país en un 7 a 15% (entre 115,000 millones de dólares y 240,000 millones) para 2025.

“El crecimiento provendría de una mayor productividad y el empleo en los sectores existentes, la creación de nuevas empresas digitales (o digitales), la expansión del sector de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) y una transición exitosa de la fuerza laboral a estas nuevas industrias digitales”.

Para el analista financiero Andrés Bayona, una vez que la autoridad lanza los servicios digitales debe de acercarse a los usuarios porque quienes las usan son una nueva generación que les gusta la comunicación personalizada y así el reto: “crear una app o un hashtag es sólo un primer paso. Para que los ciudadanos puedan reportar asuntos públicos, directamente, es necesario cambiar las reglas de interacción y ofrecer canales efectivos de comunicación con ellos”