¿Qué diferencia hay entre comer proteínas de origen vegetal o animal?

Hoy en día la alimentación basada en plantas es una fuerte tendencia de salud y bienestar, tal popularidad ha generado un debate sobre la calidad entre las proteínas animales y vegetales
¿Qué diferencia hay entre comer proteínas de origen vegetal o animal?
Todo lo que debes saber sobre las diferencias nutricionales entre las proteínas vegetales y las de origen animal ¡Te sorprenderás!
Foto: Shutterstock

A todos nos pasa cuando escuchamos la palabra proteínas lo primero que viene a nuestra mente son productos de origen animal como es el caso de la carne, el pescado, el pollo y los huevos. Sin embargo en los últimos meses la alimentación vegetariana se ha vuelto una de las pautas más valoradas, en principio por sus extraordinarias bondades para la salud general y también es una de las maneras más conscientes de ayudar al medio ambiente. 

Con todo el mundo hablando sobre los beneficios de seguir una dieta basada en plantas las proteínas de origen vegetal se han posicionado como una de las mejores alternativas de nutrición. Y es por ello que debido a tal popularidad se inició un debate sobre cuál es la mejor fuente de proteínas para el organismo humano ¿las de origen animal o vegetal?

Para descubrir los beneficios y bondades de cada una de las fuentes de proteína,  es importante irnos al concepto más básico y entender en su modo más simple qué son las proteínas. Se trata de uno de los tres macronutrientes más importantes para el funcionamiento del cuerpo y recibe este nombre por que en conjunto con los carbohidratos y las grasas, el organismo necesita grandes cantidades. Lo cierto es que el consumo de proteínas juega un papel fundamental el los seres humanos, desde que nacemos hasta que morimos y es por ello que son indispensables para el crecimiento, el desarrollo, en la construcción, reparación de células y tejidos del cuerpo (incluidos los músculos, los huesos, órganos y piel).

Las proteínas también son esenciales en el buen funcionamiento del sistema inmunitario, son clave en la producción de hormonas y la coagulación sanguínea. Están formadas por pequeños compuestos orgánicos llamados aminoácidos, cientos de ellos se unen. Se dice que existen cerca de 20 tipos diferentes de aminoácidos y lo que sucede cuando comemos proteínas se descomponen los bloques de aminoácidos y se recombinan. Lo que resulta interesante de entender el proceso es que aunque una pechuga de pollo y un plato de lentejas luzcan completamente diferentes, las proteínas que proporciona cada uno están hechas de las mismas unidades básicas exactas. 

La principal diferencia: Proteínas completas e incompletas

Teniendo en cuenta que existen 20 tipos diferentes de aminoácidos, es importante señalar que estos se dividen en esenciales y no esenciales. Hay 9 aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede producir y que es indispensable obtenerlos a través de los alimentos, los otros 11 no esenciales el cuerpo es capaz de producirlos.

Las fuentes de proteína que contienen íntegros esos 9 aminoácidos esenciales reciben el título honorífico de proteínas completas, cuando un alimento carece de un aminoácido o más es incompleto. Es en este punto en el cuál se dan las diferencias entre las proteínas vegetales y animales, ya que estás últimas siempre son proteínas completas y se encuentran en todos los productos derivados de la carne, como es el caso de la carne de res, tocino, jamón de cerdo y pavo, pollo y todo tipo de pescados. También se encuentran en productos derivados como es el caso de los huevos, alimentos lácteos como la leche, el yogurt y el queso.

Por otro lado tenemos a las fuentes más populares de proteínas vegetales como es el caso de las legumbres y sus diferentes variantes: frijoles, lentejas, garbanzos, alubias y guisantes. Los frutos secos como las nueces, pistaches, piñones y almendras, y también las semillas y granos enteros, en su mayoría son proteínas incompletas. De hecho se cuenta con pocas versiones de proteína vegetal completas, como es el caso de la soja y derivados, y la quinoa. 

Probablemente con toda esta información pienses que las proteínas de origen animal son mejores y estrictamente desde el punto de vista nutricional son la mejor manera de obtener todos los aminoácidos esenciales que requiere el cuerpo. Sin embargo las proteínas de origen vegetal están llenas de ventajas y aunque normalmente carecen de uno o dos aminoácidos esenciales y sucede de diferente en cada variante, tienen la inmensa virtud  y bondad de complementarse entre sí.

Unir diferentes fuentes de proteínas vegetales forma un perfil completo de aminoácidos, es perfecto. Gracias a esta complementación biológica que se puede crear con los alimentos basados en plantas, son una opción inclusive más saludable que las fuentes animales. Y lo mejor de todo es que aportan una larga lista de beneficios adicionales, los productos vegetales son ricos en vitaminas, minerales, fibra y carecen de grasas saturadas, un aspecto fundamental para cuidar la salud cardiovascular.

Piérdele el miedo a comer más proteínas de origen vegetal son el aliado perfecto para ganar salud a otro nivel, su consumo se asocia con beneficios para la salud digestiva, intestinal, cardíaca, nerviosa y cerebral, también este tipo de dieta se relaciona directamente con la longevidad. Son nutritivas, generosas, saciantes y de lo más versátiles, no existe nada más rico y saludable que mezclar arroz con frijoles o disfrutar de una tostada de trigo integral con aguacate y frutos secos … la imaginación no tiene límites.