Cómo estas mentalidades negativas aumentan tu ansiedad y no te permiten progresar

Conoce qué estados mentales disparan tus niveles de ansiedad y cómo superarlos, según los consejos de una psicóloga y coach de vida

Hay factores externos que dinamitan tu estado de ansiedad.
Hay factores externos que dinamitan tu estado de ansiedad.
Foto: engin akyurt / Unsplash

La ansiedad es un trastorno provocado por la incertidumbre que rodea los aspectos más comunes de nuestra vida como la salud, las finanzas o el futuro del planeta. Incluso, las noticias alarmantes pueden alterar los nervios más allá de lo normal. Es complicado dejar de sentirnos ansiosos con la situación actual del mundo, sin embargo, podemos evitar que nos impida vivir tranquilos, gastar energía en decisiones imprudentes y progresar correctamente.

La psicóloga y coach de vida, Melanie Greenberg, describe en un artículo publicado en Psychology Today, seis estados mentales negativos que disparan tus niveles de ansiedad y cómo puedes superarlos para retomar el rumbo.

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Constante estado de alerta

La ansiedad ocasiona que pongas demasiada atención en anticipar cómo las cosas podrían salir mal o cómo tu seguridad se puede ver amenazada. Cuanto más ingresas en ese estado de alerta más difícil es salir de ahí y las amenazas se hacen cada día más fuertes. Con el paso de tiempo podrías prestarle atención a cosas negativas sin sentido, como una araña que camina en una roca o el ceño fruncido en la cara de alguien.

Qué hacer: La psicóloga recomienda prestar más atención a lo positivo para dejar de sentirte amenazado, por ejemplo, fijarte en la felicidad de tus mascotas, la belleza de la naturaleza o mirar más a las personas que sonríen. “Intenta permanecer más en el presente redirigiendo la atención cuando notes que tu cerebro está preocupado por el futuro”, sugiere Melanie Greenberg.

Interpretar situaciones ambiguas como amenazantes

Las personas con ansiedad ven una gran amenaza en situaciones en las que existe una pequeña posibilidad de que suceda algo malo, como se dice popularmente, ven una tormenta en un vaso con agua.

Qué hacer: Se debe analizar desde diferentes perspectivas los posibles significados de una situación, no solo el más negativo. Hay que reservarse el juicio hasta que se obtenga más información, es decir, no adelantarse a lo que aún no ha pasado.

Exagerar la probabilidad de que suceda algo malo

Puedes dedicar mucho tiempo, dinero y esfuerzo en planificar las cosas que, probablemente, nunca sucederán. Por ejemplo, beber jugo verde todos los días para no tener deficiencia de vitaminas cuando en realidad llevas una dieta equilibrada, o te da miedo quedarte solo en casa cuando tu pareja no está porque alguien puede entrar, aunque las probabilidades de que eso suceda sean mínimas.

Qué hacer: La experta recomienda dejar que los hechos y las estadísticas influyan en tus decisiones en lugar de la ansiedad. Debes enfocarte en lo que es más probable que pase según la frecuencia con la que han sucedido o no cosas negativas en el pasado.

Pensar que todo es una catástrofe

Indudablemente en la vida suceden cosas malas, pero eso no significa que llegue el apocalipsis cada 5 minutos. Hay veces que pensamos que un problema es una catástrofe, pero en realidad tenemos los recursos para lidiar con ello sin sufrir daños excesivos. Por ejemplo, imaginarse que un pequeño dolor muscular es señal de una enfermedad grave y mortal cuando basta con frotarse un ungüento para sanar.

Qué hacer: En estos casos, debemos pensar en las cualidades y los recursos personales que tenemos para hacer frente a los problemas, además de tomar como ejemplo situaciones pasadas que hemos superado y resistido.

No prestar atención a las señales de seguridad

Hay partes de su cerebro que están diseñadas para detectar señales de seguridad o peligro, pero es posible que no funcionen correctamente si existe un trastorno de ansiedad. Por ejemplo, desconfiar de una pareja que nunca nos ha mentido y actúa con integridad diariamente o sentir miedo de sufrir un accidente automovilístico, a pesar de que el conductor es en realidad muy habilidoso.

Qué hacer: Se debe prestar atención a aquellos aspectos de una situación que te ayudan a sentirte más seguro y en la propia capacidad para mantenerse a salvo. Hay que analizar si un trauma pasado o una experiencia pasada estresante está influyendo en nuestra respuesta a la situación actual.

Evitar lo que provoca ansiedad

Cuando existe ansiedad se puede tener una sensación incómoda en el pecho, la garganta o el estómago y los pensamientos pueden ser muy angustiantes y desagradables. Como resultado, podríamos comenzar a esquivar las cosas que nos ponen ansiosos. Por ejemplo, evitar las citas por miedo al rechazo. Y cuando se toma la decisión de no intentarlo se siente alivio y el cuerpo se relaja. Pero, según Greenberg, evitarlo solo empeora la ansiedad a largo plazo porque nunca se aprende que el resultado temido no sucederá.

Qué hacer: La experta recomienda realizar un plan para enfrentar las cosas a las que se les teme. Se puede comenzar con algo fácil, como hablar con su pareja y avanzar hasta enfrentar al vecino desagradable. La mejor manera de salir de una situación que provoca ansiedad es enfrentarla.

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