VIDEO: A sus 60 años, recordamos la mayor obra de arte de Diego Armando Maradona

Un partido convirtió a Diego, un simple mortal, en una deidad futbolística

VIDEO: A sus 60 años, recordamos la mayor obra de arte de Diego Armando Maradona
El momento exacto del gol del siglo: Diego Maradona volvió locos a los ingleses en 1986.
Foto: Getty Images

Diego Armando Maradona está de festejo: 60 años han pasado desde su nacimiento en la humildísima Villa Fiorito de Buenos Aires y 44 años desde su debut profesional con el que nació una leyenda, un mito.

Pero dentro de todas las grandes hazañas que Diego hizo dentro de la cancha, hay un partido que tiene un valor especial, no solo porque ha sido la muestra individual de talento futbolístico más grande en la historia de los Mundiales, sino porque lo hizo ante el rival más adecuado: Inglaterra.

En un encuentro lleno de morbo por la Guerra de las Malvinas. “Era como ganarle a un país, más que a un equipo de fútbol. Si bien nosotros decíamos antes del partido que el fútbol no tenía nada que ver con esa guerra, sabíamos que a muchos argentinos los habían matado allá como pajaritos. Y esto, por supuesto, era una revancha”, cuenta Diego en su libro autobiográfico.

Argentina ganó por 2-1 y él marcó los dos goles: el primero, bautizado por él mismo como “La mano de Dios”:  “Ni yo sé cómo hice para saltar tanto. Metí el puño izquierdo y la cabeza detrás, y el arquero inglés, Peter Shilton, ni se dio cuenta”.

El segundo es el mejor gol en la historia de los Mundiales: Maradona recibió la pelota detrás de la raya de mitad del campo por la zona derecha y se fue en diagonal hacia el arco de los ingleses driblando a seis rivales y luego, trastabillando, la empujó al fondo de la red con el pie derecho. La Narración original lo dice todo.

“Fue el gol soñado y lo hice en un Mundial. Quise poner las fotos de la secuencia, en tamaño grande, en la pared encima de la cabecera de la cama. Junto, una foto de mi hija y una inscripción abajo que dijera ‘lo mejor de mi vida’. Nada más”, agregó Diego en su libro.