Algunas familias ya se habían resignado a no tener cena el Día de Acción de Gracias

Policías, empresas y organizaciones no lucrativas se solidarizan con los angelinos afectados por la pandemia y entregan pavos y alimentos para celebrar uno de los días festivos más importantes en Estados Unidos.

Manuel “Many” Jiménez entrega alimentos a Marta Minaya.
Manuel “Many” Jiménez entrega alimentos a Marta Minaya.
Foto: Jorge Macías / Impremedia

Manuel “Many” Jiménez, un joven latino de 27 años que es propietario y director ejecutivo de la compañía de seguridad Black Knigh Patrol, volvió a reunir a decenas de agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) en la División Harbor y guardias de su empresa para entregar cientos de bolsas de comida y pavos para las familias pobres de San Pedro, Wilmington, Harbor City y Harbor Gateway.

“Mis padres me enseñaron los dones de la generosidad y la solidaridad con los demás”, dijo Many a La Opinion. “Para mí, siempre ha sido importante el sentido de devolverle un favor a la comunidad, por la ayuda que yo recibí”.

Manny se graduó de la Academia Magnet de la Academia de Policía de la Escuela Secundaria San Pedro, donde fue elegido presidente de la Clase Senior. Posteriormente se inscribió en el programa de cadetes de la División del Puerto del LAPD a la edad de 14 años y continuó en el programa hasta los 18.

Sus padres: Jesús, originario de Jalisco, un ex panadero; y Alma, de Nayarit, quien se dedicaba a la limpieza de casas le enseñaron a trabajar duro para conquistar sus ideales.

Agente Adriana Bravo dirige el tráfico en el evento. (Jorge Macías)

“Nunca pasé hambre, pero estuve cerca, sobre todo cuando mi padre perdió su trabajo”, recordó el ex Infante del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. “Mis padres me enseñaron a trabajar duro y a ayudar a la comunidad”.

Solidaridad

En el fin de semana, Manny y los 125 empleados de su empresa se congregaron frente al museo marítimo del Acorazado USS Iowa, ubicado en el Puerto de Los Ángeles, en San Pedro, para repartir por sexto año consecutivo un total de 400 bolsas de comida e igual cantidad de pavos.

“Cada familia fue seleccionada por algún agente en particular”, dijo la Oficial Principal Superior del LAPD, Adriana Bravo. “Nosotros conocemos a esas personas y sabíamos anticipadamente de su necesidad”.

Agentes del LAPD y de Black Knigh Patrol unen fuerzas para apoyar a la comunidad. (Jorge Macías)

Bravo indicó que, durante eventos comunitarios, cada oficial en su área de trabajo tiene la oportunidad de interactuar con los residentes y conoce un poco de la realidad que viven.

“A algunos los conocíamos personalmente, pero otros fueron recomendados por parte de las escuelas del área”, dijo la mujer policía. “Muchos de ellos no esperaban tener una cena de Acción de Gracias, pero ahora que han recibido todo lo que necesitan para estar felices ese día, es muy conmovedor para nosotros y es gratificante ser solidarios”.

Eugene D. Seroka, director ejecutivo del puerto de Los Ángeles, dijo que es responsabilidad de todos ser solidarios con la gente de la comunidad.

“Las familias son el motor del puerto; la gente que hace funcionar la maquinaria de cada día, y, por eso, nos unimos a los esfuerzos por ayudar”, dijo.

Agradecidos

Martha y William Minaya, ambos originarios de Lima, Perú, arribaron en su automóvil para recibir la bolsa de artículos y el pavo que ella meterá al horno en el Dia de Acción de Gracias.

“La maestra Chao nos inscribió a los nueve alumnos de su clase de inglés, y yo respondí que sí quería participar para recibir el pavo”, dijo Martha, de 56 años, una estudiante de inglés en L.A. Harbor College.

“Fue una bendición haber recibido este favor porque yo no trabajo desde que comenzó la pandemia del coronavirus”.

Marta, una trabajadora de la limpieza, igual que miles de personas como ella se encuentra sin trabajo desde que la enfermedad de COVID-19 azotó Los Ángeles.

De acuerdo con estadísticas de la Unión Internacional de Empleados de Servicios, SEIU-USWW, unos 25,000 empleados trabajan en el sector de la limpieza en California, y hasta el 12 de septiembre, al menos 12 de sus afiliados habían fallecido tras contraer el virus.

“Yo sin trabajo y con mi esposo ya retirado, pues sobrevivimos con la pensión de él”, dijo Marta. “Pero Dios nunca nos ha desamparado y mire, la sorpresa que nos dieron al regalarnos el pavo para nuestra cena”.

Regina Scott, Jefa Adjunta de Operaciones de la Oficina Central del LAPD, quien colaboró en el reparto de comida y pavos en el puerto de San Pedro, dijo a La Opinión que “Ayudar a la gente nace del corazón; esa es la razón por la cual uno es policía”.

“Proteger y servir es nuestra misión”, añadió. “Pero también se trata de construir la confianza con la gente y tener esperanza en que cada momento que interactuemos podamos cambiar la mente y los corazones para trabajar juntos por una mejor sociedad”.

Para los más necesitados de Pico-Union

 En el área de Pico-Unión, donde residen miles de pobres, la oficina del concejal Gil Cedillo, en coordinación con el Banco Regional de Comida de Los Ángeles y National Health Foundation repartieron cajas de productos alimenticios no perecederos.

“Fui la primera en la fila de automóviles porque me vine temprano”, dijo Petra Paz, una mujer de Puebla, México. “Yo me dedicaba a la limpieza en un hotel, pero me descansaron desde marzo y apenas he sobrevivido con los beneficios de desempleo”.

Voluntarios en el Banco Regional de Comida del condado de LA. (Jorge Macías)

Petra dijo que ha sido difícil salir adelante en medio de la pandemia del coronavirus, sobre todo porque tiene cuatro hijos y, aparte, debe ayudar a su madre, de 79 años.

“Mi esposo Javier es pintor de rótulos, pero el trabajo también ha escaseado para él”, comentó. “Lo bueno es que sí habrá pavo en mi casa este año”.

De acuerdo con la Medida de Pobreza de California (CPM), en California, más de 7 millones de sus residentes son “casi pobres” y cientos de miles más podrían caer en la pobreza si se les presentan eventualidades que supongan gastos imprevistos de $250 o un poco más.

Tess Thorman, asociada de investigación del Instituto de Políticas Públicas de California (PPIC), dijo que esa diferencia de gastos eventuales sería suficiente para empujar a 1.6 millones de personas por debajo la línea de pobreza. Aproximadamente 7.2 millones de californianos viven con los recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas y representan a familias de cuatro personas que ganan $24,900 anuales.

“La necesidad es tremenda en esta zona de Pico-Unión”, declaró Kelly Bruno, directora ejecutiva de National Health Foundation, mientras entregaba cajas de alimentos. “Pero también la generosidad es inmensa; por eso enfocamos nuestra atención aquí, donde la gente de color sufre las mayores disparidades en la salud y, en donde es necesario hacer cambios”.

En espera de alimentos en el Banco Regional de Comida.

En efecto, la necesidad de alimentos fue lo que llevó a Adriana Davalos a buscar ayuda.

“¿Dónde está la comida?, preguntó al aire.

Una vecina le indicó que debía formarse en una pequeña fila sobre la calle 18 de Los Ángeles.

No quiere que su hijo Gilberto, de seis años de edad se quede sin cena el día de Acción de Gracias.

“Yo no tengo trabajo desde mayo…limpiaba casas”, dijo. “A mi esposo le dan trabajo, unos días sí y otros no…él se dedica a la construcción”.

Por ello, agradece a quienes no conoce que le hayan salvado el feriado que se avecina en medio de la pandemia.

“Por lo menos este año sí habrá pavo… Yo pensaba que cenaríamos tamales solamente”, expresó la mujer de Guadalajara, Jalisco. “Pero el problema mayor vendrá cuando tengamos que pagar la renta, que se nos ha hecho difícil”.

De momento, iba tranquila rumbo a casa, cargando dos cajas de comida que le resolverán el sustento de alimentos, por lo menos una semana.