‘El caso de una separación de familia injusta’ que termina en tragedia

El COVID 19 le arrebata a su esposa en LA, mientras por error, al inmigrante Ubaldo Clemente le impiden cruzar la frontera

‘El caso de una separación de familia injusta’ que termina en tragedia
Ubaldo y Gladys en uno de los días más felices de su vida.
Foto: Familia Clemente / Cortesía

Inconsolable, el señor Ubaldo Clemente con dificultad apenas podía hablar sin que le interrumpiera el llanto. “Ella era todo para mí”, alcanzó a decir, “no sé qué voy a hacer”.

Su esposa Gladys Clemente, pereció este jueves víctima del COVID 19 en Los Ángeles y aunque las autoridades fronterizas aclaran que don Ubaldo carece de antecedentes, funcionarios diplomáticos estadunidenses lo han retenido dos años en Tijuana.

“Yo ya no entiendo. Uno se porta bien en Estados Unidos para no tener problemas y pasan cosas como esta”, dijo a La Opinión en un respiro entre llantos.

Don Ubaldo llegó del sureño estado mexicano de Guerrero a Simi Valley hace cerca de 20 años. Encontró y mantuvo un empleo en un restaurante durante 17 años.

Poco después de entrar a California, conoció al amor de su vida, como él mismo describe, a la señora Gladys, inmigrante residente legal salvadoreña. Sostuvieron su relación por casi década y media y en el 2015 decidieron casarse. La señora Gladys tuvo antes tres hijas que desde pequeñas aceptaron a don Ubaldo como padre.

El día en que la pareja pensó que aumentaría su felicidad, en marzo del 2019, la pareja viajó al consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez a realizar trámites.

Ambos pensaban que obtendrían para don Ubaldo una visa o permiso para que permaneciera legalmente en el país, mientras recibía su residencia legal permanente a petición de su esposa.

Pero en la entrevista, un funcionario consular informó a la pareja que “alguien con el nombre del señor Ubaldo había sido detenido al intentar cruzar la frontera con documentos falsos usurpando que era ciudadano estadunidense”, dijo a La Opinión la abogada de migración Jessica Domínguez.

La abogada, quien había revisado los antecedentes de su cliente, exigió que se compararan las huellas digitales del señor Ubaldo con las de la persona detenida en la frontera hacía cerca de 20 años.

Pero el consulado en cada ocasión respondió, sin hacer la revisión de huellas, que el caso había sido negado porque una persona con su nombre había sido detenida y deportada por hacerse pasar por ciudadano.

Hace más de un año, la abogada aconsejó al señor Ubaldo que viajara a Tijuana e hiciera que la patrulla fronteriza le tomara sus huellas digitales.

Poco después la misma patrulla informó a la abogada Domínguez que, efectivamente, las huellas de don Ubaldo no coincidían con las del hombre detenido en la frontera a finales de los años noventa.

La abogada envió esa información al cónsul general estadunidense en Ciudad Juárez, Eric Cohan, quien respondió “estamos revisando su caso”.

Pero eso fue hace más de un año. El señor Ubaldo se quedó en Tijuana a la espera de una determinación de diplomáticos estadunidenses. Encontró trabajo en una fábrica; gana por lo menos para pagar una renta modesta y otros gastos, como llamar por teléfono a California.

El matrimonio habló por teléfono el miércoles por la noche. La señora Gladys dijo desde California que había tenido una gripe fuerte y se había hecho la prueba para detectar el COVID 19, pero que ya se sentía un poco mejor.

A la mañana siguiente, la hija menor de la señora, Vanessa, fue a verla y la encontró sin vida. Los resultados no habían llegado a tiempo para que la familia tomara medidas, horas después Vanessa debió ser internada, también víctima de la pandemia.

Para el señor Ubaldo ha sido la peor de las desdichas. Se le dificulta parar de llorar. “Siempre me porté bien en Estados Unidos para no tener problemas, cuidando todo, especialmente por querer  estar cerca de la familia, lo más importante, y viene a pasar esto”, comentó.

La hija mayor, Diana, dijo a La Opinión que la familia quiere que el señor Ubaldo regrese a California a despedirse de su mamá. Piensa que sería justo que le dejaran pasar y llegar a ver todavía a su esposa.

Pero opinó que, al ya no estar la persona que le había pedido en residencia, podrían dar por terminado su caso.

“Tenemos esta situación –dijo la abogada Domínguez—en que las tres hijas estadunidenses del señor Ubaldo están pidiendo que dejen pasar a su papá a dar el último adiós a su mamá”.

Dijo que es un caso de una separación injusta de una familia debido a un error del gobierno estadunidense que tiene que resolverlo.

La abogada Domínguez solicitó la intervención de la senadora y vicepresidenta electa, Kamala Harris, para que el gobierno estadunidense otorgue al señor Ubaldo una visa humanitaria que le permita trasladarse de Tijuana a Simi Valley.

El caso será impugnado porque se basa en un error de un funcionario en Ciudad Juárez.

La Opinión intentó conseguir la versión del consulado estadunidense en Ciudad Juárez, pero fue imposible pasar más allá de una grabación que responde a llamadas.