Indocumentada sentenciada a 99 años por matar a un menor en San Antonio es dejada en libertad

La madre recuperó su libertad tras haber estado más de 17 años en la cárcel injustamente acusada del crimen

Indocumentada sentenciada a 99 años por matar a un menor en San Antonio es dejada en libertad
Foto de Rosa Jiménez el día de su arresto.
Foto: San Antonio Police / Cortesía

TEXAS – Una hispana del área de San Antonio que fue sentenciada a 99 años de prisión por haber matado a un menor fue dejada en libertad este miércoles luego de que se comprobó que no cometió el crimen.

La madre hispana recuperó su libertad tras más de 17 años en la cárcel acusada del crimen.

Rosa Jiménez fue sentenciada a 99 años de prisión, pero el miércoles pudo dejar la cárcel y regresar con su familia. Jiménez se encuentra indocumentada en el país, pero sin importar su estatus legal podrá permanecer al menos temporalmente, según informaron las autoridades.

“Lo que más te mata es la soledad y saber que estás adentro por un crimen que no cometiste”, expresó Jiménez a los medios luego de haber salido de la prisión.

Tras haber sido declarada culpable en 2003 por la muerte de un menor, Jiménez estuvo en seis prisiones mientras que sus abogados luchaban para comprobar su inocencia.

Cuando Jiménez fue arrestada tenía una niña de 1 año y estaba embarazada de su segundo bebé.

Luego de batallas en las cortes una juez dictaminó que la muerte del menor fue un trágico accidente y no un asesinato, otorgándole a Jiménez su libertad inmediata.

Su abogada, Vanessa Potkin, explicó que agentes de ICE la recogieron en la prisión y le dijeron que la llevarían a México.

Gracias a un acuerdo entre ICE y el consulado de dicho país Jiménez podrá quedarse.

Tras quedar libre lo primero que Jiménez hizo fue llamar a su madre a México. Dijo que no había podido hablar con ella desde que fue arrestada.

En el 2003 Jiménez se encontraba cuidando a su hija y a un menor de 21 meses cuando notó que el niño estaba teniendo dificultades para respirar.

Después de haber intentado auxiliarlo, Jiménez llevó al menor al departamento de un vecino buscando ayuda.

Los paramédicos eventualmente le sacaron al niño una toalla de papel que tenía atorada en la garganta, pero sufrió severo daño cerebral y murió tres meses después.