Inicia nueva era para los trabajadores y sindicatos en los Estados Unidos

Los gremios laborales tienen grandes expectativas con la nueva administración en la Casa Blanca, luego de décadas en declive

Inicia nueva era para los trabajadores y sindicatos en los Estados Unidos
Trabajadores luchan por sus derechos.
Foto: SEIU / Cortesía

La lucha sindicalista en Estados Unidos, y en particular en California podría experimentar “una nueva primavera” bajo el mandato del presidente Joe Biden, aseguran líderes de poderosos gremios de trabajadores, quienes saldrán a las calles del país para celebrar el 1 de mayo, Día de los Trabajadores o Día Internacional de los Trabajadores.

“Tengo esa esperanza de una nueva primavera”, declaró Alma Hernández, directora ejecutiva de la Unión Internacional de Empleados de Servicio (SEIU) en California. “[Biden] ha hablado del sindicalismo como ningún presidente demócrata lo ha hecho, ni siquiera [Barack] Obama, pero eso no significa que debemos dormirnos en nuestros laureles; sus palabras inspiran, pero las palabras se las lleva el viento”.

Patricia Santana, trabajadora sindicalista.

El presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva el lunes creando un grupo de trabajo que tendría como objetivo facilitar la sindicalización de los trabajadores.

Ese equipo examinará las políticas existentes y emitirá una serie de recomendaciones dentro de 180 días para “promover la organización de los trabajadores y la negociación colectiva en el gobierno federal”. Biden también dirigirá al grupo de trabajo para recomendar las nuevas políticas que deben crearse.

“Las leyes laborales que tenemos son anticuadas, no reflejan una cultura de trabajos con bajos sueldos y durante la pandemia hemos visto el impacto entre quienes están representados por un sindicato y tienen una voz que los defienda o quienes no la tienen y fueron despedidos”, dijo Alma Hernández. “Los trabajadores se quieren sindicalizar, pero las leyes y las reglas han sido escritas para que los dueños de las corporaciones ejerzan su poder para aplacar las voces de quienes quieran manifestarse en contra de la explotación”.

Ley PRO Act

Con Álvarez coincidió Víctor Narro, Profesor de Estudios Laborales y Director de Proyectos del Centro Laboral de UCLA, quien señaló que durante la pandemia “quedó claro que tenemos que apoyar los derechos de los trabajadores, especialmente los trabajadores esenciales y los indocumentados”.

Asambleísta Miguel Santiago es un gran apoyo para los sindicatos.

“El 70% de los trabajadores esenciales son indocumentados y ellos no tienen una voz fuerte en sus lugares de trabajo”, expresó, y añadió que una solución a la problemática laboral podría encontrarse en la aprobación de la Ley de Protección del Derecho de Sindicación (PRO Act), que ya pasó en 2019 en la Cámara de Representantes.

De avanzar en el Senado, la Ley PRO, -cuyo autor es el congresista Robert C. “Bobby” Scott, de Virginia-  haría grandes cambios favorables para los sindicatos en la Ley Nacional de Relaciones Laborales (NLRA), frenados durante la administración del expresidente Donald Trump.

“Con Trump, los trabajadores y los sindicatos estuvieron en un proceso de defensa cuando trató de implementar nuevas reglas para eliminar protecciones y el derecho de organizarse”, manifestó el catedrático de UCLA. “Trump estaba tratando de destruir el movimiento sindical”.

Ada Briceño es copresidenta de Unite Here Local 11 en LA.

Sin embargo, aceptó que en la actualidad “el sindicalismo está débil” porque, de acuerdo con cifras oficiales de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (USBLS), la tasa de afiliación sindical de los trabajadores del sector federal (34.8%) siguió siendo más de cinco veces mayor que la tasa de trabajadores del sector privado (6.3%).

Membrecía a la baja

El profesor Narro subrayó que en las décadas  de1940 y 1950 representaron el periodo más fuerte del sindicalismo en Estados Unidos, con el 35% de todos los trabajadores sindicalizados.

Pero actualmente y de acuerdo a estadísticas de USBLS del año pasado, la membrecía de los trabajadores agremiados se reportó en 10.8%, muy por abajo del 20.1% reportada en 1983 y del 35% hace 70 años.

“El futuro del sindicalismo está en la manera en que se organizan los trabajadores; eso es lo más importante”, consideró Alma Hernández. “Esa es la pelea y el gran paso que tenemos a largo plazo, porque tenemos que buscar un sistema donde el trabajador tenga voz y pueda soportar la presión de los grandes negocios, pero para eso se necesita creatividad y valentía de todos, porque como decía mi abuelita, más sabe el diablo por viejo, que por diablo”.

El asambleísta demócrata de Los Ángeles, Miguel Santiago resaltó que gracias a la lucha de los sindicatos en California se logró obtener la ley del salario mínimo que, en el presente es de $13.00 para los negocios con menos empleados y $14.00 para negocios con 26 o más trabajadores.

“En California y en muchas partes del país tenemos que hacer más para que haya dignidad para los trabajadores”, dijo el legislador. “Gracias a la presión de los sindicatos recientemente se aprobó una ley para que quienes fueron despedidos durante la pandemia tengan la posibilidad de volver a ser recontratados en su mismo trabajo”.

Por su parte, Ada Briceño, copresidenta del sindicato Unite Here Local 11 de Los Ángeles y Arizona, que representa en su jurisdicción a aproximadamente 32,000 trabajadores de la limpieza, reconoció que el esfuerzo del presidente Joe Biden para respaldar a los sindicatos, días antes de la celebración del 1 de mayo es vital “porque hemos visto cómo los trabajadores han perdido su fuerza ante las grandes corporaciones”.

“No solamente perdimos fuerza, sino también poder político y a la clase media de Estados Unidos”, dijo. “Y para tener una democracia fuerte se requieren leyes para que los trabajadores tengan justicia”.

Sin sindicato. “Nos pisotean”

Angélica Hernández, una mujer jalisciense de 47 años asegura que trabajar para una sucursal del restaurante McDonald’s, en la ciudad de Monterey Park significa para ella y muchos empleados no sindicalizados, “ser pisoteados, porque nos tratan como esclavos”.

Angélica Hernández, trabajadora sin sindicato.

Angélica señala que la corporación de comida rápida ganó “millones y millones durante la pandemia, se hicieron más ricos y nosotros más pobres; necesitamos la unión para que no pase lo mismo con las nuevas generaciones porque los jóvenes no aceptaran trabajar para tener solamente tres días de enfermedad y sin vacaciones como yo”.

Ella, en 16 años  de trabajo en McDonald’s apenas gana $15.00 la hora y pocos de sus compañeros lucharon por años para ganar el derecho a ese salario.

“Muchos fueron muy buenos para estirar la mano cuando ganamos, pero no se unen a la lucha ni a defender sus derechos laborales por miedo a perder el trabajo”, dijo.

‘Somos acosadas y abusadas

Verónica Lagunas, cofundadora de “The Ya Basta Center” que representa a más de 40,000 trabajadores de limpieza que trabajan actualmente en California -30,000 de ellos y ellas en Los Ángeles- siguen siendo sometidos a “tratamiento de acoso, abuso y violación sexual”.

“Hicimos un estudio y nueve de cada 10 mujeres han sido acosadas o abusadas”, dijo Verónica a La Opinión.

Verónica Lagunas con su familia.

“Durante la pandemia se incrementaron los casos, pero muchos incidentes no se reportaron a la policía porque [las victimas] tienen miedo de perder su empleo y necesitan llevar alimentos a sus hogares o tienen miedo de ser señaladas; de eso se aprovecharon los supervisores”.

Lagunas, originaria de Soyapango, El Salvador, precisó que, en la industria de la limpieza, los supervisores presionan a las mujeres  con – favores de índole sexual- para no quitarles el empleo o enviarlas a trabajar a lugares lejanos.

“Muchas accedieron a salir y tener relaciones sexuales, aunque eso no significa que les guste, sino que lo han hecho bajo presión”, aseveró.

Despedida y sin trabajo

De ser cocinera y pasar a chef, la experiencia culinaria de la guatemalteca Sandra Pellecer, de 49 años, no sirvió de nada, ni hubo quien la defendiera cuando fue despedida de un hotel ubicado en West Hollywood.

“Me descansaron en marzo [de 2020], regrese en noviembre y diciembre, pero en enero llegó la jefa de recursos humanos y nos dijo que el hotel ya no abriría más sus puertas”, declaró. “Allí trabajé 16 años muy duros para construir una vida para mí y mis cuatro hijos que tengo en Guatemala”.

Sandra Pellecer, trabajadora sin sindicato.

Sandra contó que cuando la corrieron se puso nerviosa porque dependía de un cheque, y para colmo de males la pandemia evitó que pudiera trabajar en otro lado, además que su ayuda del desempleo está estancada por el fraude multimillonario cometido contra el Departamento de Seguridad en el Empleo de california (EDD).

Sin embargo, adelantó que se unirá a una de las marchas programadas para el 1 de mayo en Los Ángeles.

“Hay que ir a apoyar para que nos den respeto y que podamos regresar a nuestros trabajos”, subrayó.

Con sindicato. Latina bien remunerada

Liliana Hernández, de 44 años y originaria de la Ciudad de México, es una recamarera que valora los beneficios de estar adscrita sindicato Unite Here Local 11 de Los Ángeles.

“En mi trabajo me pagan bien; durante la pandemia me quedé sin trabajo, pero me respetaron el seguro médico por todo un año”, dijo la mujer, quien vive en Hollywood y trabaja en el hotel Fairmont Miramar de Santa Mónica.

Liliana Hernández, trabajadora sindicalizada.

Liliana comentó a La Opinión que antes trabajaba en otro hotel donde todos los empleados fueron despedidos y la gerencia contrató a personal de una agencia.

“Trajeron gente nueva y no les dieron ningún derecho ni beneficios; cuando alguien se lastima en el trabajo, el hotel se deslinda de cualquier responsabilidad o demanda”, informó. “Esos trabajadores sufren mucho”.