Vacunas, apoyo financiero, educación y salud mental necesarios para sanar de la pandemia

El coronavirus ha dejado muchos daños en las comunidades donde viven los latinos, afroamericanos y los de las islas del Pacífico

Vacunas, apoyo financiero, educación y salud mental necesarios para sanar de la pandemia
Los barrios donde viven los latinos han sido severamente dañados por COVID-19. (Aurelia Ventura/La Opinión)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

¿Pueden en verdad las comunidades sanar después de la pandemia? Expertos en en el tema dijeron que para lograrlo se necesitan vacunas, asistencia financiera, apoyo para la educación y la salud mental en las comunidades más impactadas por COVID-19, que son donde viven las minorías y personas de bajos ingresos.

“El COVID-19 es la enfermedad que ha revelado nuestras dolencias como sociedad y expuesto las tremendas condiciones preexistentes de desigualdad con relación a la precariedad del empleo, el trabajo esencial y a las familias de estatus mixto, por lo que se va a necesitar mucha ayuda en educación y salud mental”, dijo Manuel Pastor, profesor de la University of Southern California (USC) durante la videoconferencia “¿Pueden en verdad las comunidades sanar después de la pandemia?”, ofrecida por Ethnic Media Services.

“El daño que se ha hecho a las comunidades de bajos ingresos y a las minorías durante la pandemia en términos de salud, educación y empleo es agudo. Tenemos familias que hasta la aprobación del Tercer Paquete de Estímulo Federal estaban excluidas de la ayuda federal. Incluso ahora están un poco reacias a recibirla, porque les preocupa que eso pueda contar en su contra si eventualmente hay una ruta hacia la legalización en el futuro”.

Las escuelas van a necesitar mucho apoyo. (Suministrada)

El académico señaló que además hay un gran daño educativo. “En el condado de Los Ángeles, por ejemplo, el 13% de los niños blancos que estaban del kinder al grado 12, cuando regresaron a casa, no tenían una computadora con Internet de alta velocidad, pero esa cifra para los niños afroamericanos y latinos fue de alrededor de 36 a 40%”.

Entonces indicó que no importa que les hayan dado algunas tabletas y acceso a Wi-Fi porque se encuentran en una situación de duelo tremendo y son los más reacios a volver a la escuela.

Y añadió que en algunos distritos escolares con estudiantes latinos y afroamericanos, la tasa de retorno a las escuelas es bastante baja. 

“Han sido afectados personalmente por COVID de una manera que a los padres, les da miedo enviar a sus hijos de regreso a un lugar donde podría contraer la enfermedad”.

Por esta razón, Pastor consideró que se debe dar una expansión masiva de la escuela de verano. “Probablemente eso no sucederá, pero lo que necesitamos para el próximo año escolar es mucha tutoría y ayuda en la escuela secundaria de las comunidades que han sido más afectadas”.

Hizo ver que las cosas han sido difíciles para las comunidades y familias que han experimentado la pérdida directa de familiares y la inseguridad por no saber si los ingresos serán suficientes. “Se han dividido entre la necesidad de ir a trabajo y la de mantenerse saludable; y han sentido que el gobierno los ha traicionado y no ha prestado atención a sus necesidades”.

El coronavirus ha dejado mucho trauma en las comunidades. (Thinkstock)

Pero además el profesor Pastor enfatizó que el nivel de trauma es increíble. 

“Necesitamos promover recursos de salud mental culturalmente sensibles y competentes, porque en las comunidades se piensa que deberías lidiar con ese trauma por tu cuenta”.

Así que dijo que necesitamos personas de las minorías que puedan hablar con las comunidades sobre la salud mental, desestigmatizarla, hacer que se vea como algo que es social y comunitario y no como una falla individual para que las personas se sientan seguras de acceder a esos recursos. 

Leslie Johnson, vicepresidenta de desarrollo organizacional de la Community Coalition, una organización en el sur de Los Ángeles, dijo que el coronavirus trajo otra epidemia, la del racismo y empeoró las condiciones preexistentes como la salud física y mental, la situación financiera, el subempleo y la desigualdad en la educación.

“Estos son problemas más serios que deben abordarse porque han generado un deterioro en la vida de las comunidades”, señaló.

Enfatizó que para aliviar estas vulnerabilidades que salieron a flote con la pandemia, las minorías requieren de apoyo financiero para pagar la renta de su vivienda y asistencia tecnológica para tener acceso al Wi-Fi.

“Los Ángeles está recibiendo poco más de $1,000 millones, pero estamos pidiendo un presupuesto bien robusto para ayudar a los angelinos a mantenerse en sus hogares así como apoyo para guarderías y para los estudiantes”.

Pero a la vez, remarcó que necesitan más vacunas contra COVID para que la economía pueda reactivarse y mejorar.

La distribución de las vacunas fue desigual cuando se dio el lanzamiento. (Cortesía)

El profesor Pastor recordó que él elevó su voz fuertemente ante las autoridades estatales por lo irresponsable que fue el estado desde el inicio de la pandemia, primero porque no pusieron las pruebas al alcance de las comunidades inmigrantes. “Sabíamos que esto iba a devastar a las comunidades afroamericanas, latinas y de las islas del Pacífico”. 

Pero también al comienzo del lanzamiento de la vacuna, denunció que la distribución era desigual y abrumadoramente destinada a los blancos.

Y luego al abrirse un mega sitio de vacunación en el Dodger Stadium, señaló que dependía principalmente del transporte privado, y no era para los trabajadores de salarios bajos sin acceso digital.

Después de muchos gritos, consiguió que el estado de California diera un giro y determinara que el 40% de las vacunas, irían al 25% de las comunidades con peores resultados.