Comunidades rurales latinas de California encaran el más serio impacto por la sequía

Un reporte legislativo advierte de la inminente escasez de agua potable para latinos del Valle Central de California y señala otras lecciones de la pasada sequía

Comunidades rurales latinas de California encaran el más serio impacto por la sequía
Esta huerta cerca de Kettleman City en el Valle Central ilustra la actual sequía en California.
Foto: FREDERIC J. BROWN/AFP / Getty Images

Las comunidades rurales de residentes latinos en el Valle Central de California están en riesgo de ser seriamente afectadas por la sequía, incluyendo falta de agua potable, según un informe presentado por analistas a la Legislatura del estado.

El informe acentúa la gravedad de la situación por la sequía en marcha en California desde el año pasado, tomando como punto de partida la sequía en el estado entre 2012 y 2016, cuando las mismas comunidades rurales latinas de bajos ingresos fueron las más impactadas.

De acuerdo con el reporte, los niveles de precipitación este año hasta el presente mes de mayo se encuentran en apenas un 48% de su promedio en la región norte de la Sierra, un 49% en la región media, y 36% en al región sur. La Sierra Nevada es el macizo que se extiende en la parte oriental de California y de la cual proviene la mayor parte del agua para el estado.

Esos números se presentan luego que en 2020 el nivel de precipitación fue alrededor del 60% de la lluvia y nieve que normalmente se recibe.

Entre las lecciones por la sequía, el informe se refiere a las comunidades rurales latinas que son vulnerables porque están perdiendo acceso a agua. Dichas comunidades son de residentes latinos, de bajos ingresos y se localizan principalmente en la región del Valle Central del estado.

“Además del impacto en el agua potable, la disminución en la producción agrícola debido al suministro limitado de agua puede impactar de manera negativa las economías en las regiones afectadas”, se lee en el reporte, que señala el impacto desproporcionado que la pandemia del COVID-19 ha tenido sobre dichas comunidades.

“Debido a que la sequía anterior reveló que estas comunidades y poblaciones vulnerables son afectadas de manera desproporcionada, la Legislatura podría querer enfocarse en gastar y asistir específicamente en mitigar dichos impactos. Esto es particularmente cierto dado que muchos hogares en esta región posiblemente ya están sufriendo por el impacto del coronavirus”.

En el informe entregado a los legisladores se enlistan varios temas clave: que el estado realice acciones antes de que las condiciones empeoren; que la coordinación entre las distintas agencias estatales sea mejor; que los fondos de ayuda sean destinados con mayor flexibilidad y no solo en grandes proyectos de largo plazo; que las autoridades protejan los peces y la fauna salvaje, y que las autoridades se preparen para remover millones de árboles que incrementan el riesgo de incendios.

El informe presenta un panorama poco menos que desolador.

“En este punto del año-agua (que mide la precipitación de octubre a septiembre cada año), 2020-21 representa el tercer año más seco en registro, con pocas probabilidades de precipitación significativa adicional en el horizonte hasta el otoño”, se lee en el informe.

Para complicar más la situación, los niveles de nieve en las montañas de la Sierra están en apenas el 9% de lo normal para estas fechas en las regiones norte y centro, y tan solo 4% en la región sur, y todas las reservas grandes de agua en el estado contienen menos agua de sus niveles promedio históricos (las reservas de Shasta y Oroville, las dos más grandes están a un 56 y 50 por ciento de sus niveles promedio).

El gobernador Gavin Newsom declaró esta semana un estado de emergencia por la sequía en 39 condados del estado, principalmente de la región del Valle Central.

El informe concluye que el estado ha adquirido valiosa experiencia en el tema y que debe usarla para identificar y responder ante las amenazas: “Aprender y mejorar de los éxitos y retos anteriores será importante no solo para los siguientes meses -y potencialmente años- mientras el periodo seco continúa, sino también para las inevitables sequías futuras que el estado tendrá que confrontar”.