Empire State de Nueva York se iluminó con luna llena y todas las banderas compitiendo en las olimpíadas Tokio 2020

Nueva York saltó casi 11 mil kilómetros de distancia para unirse a la fiesta inaugural de Tokio 2020, unas olimpíadas que representan como nunca la solidaridad y el triunfo sobre la adversidad aún en plena pandemia

Desde casi 11 mil kilómetros de distancia, Nueva York se unió a la fiesta inaugural de las olimpíadas Tokio 2020 la noche del viernes al iluminar con las banderas de todas las 206 naciones participantes su iconográfica torre Empire State, considerado por algunos como “el edificio de oficinas más famoso del mundo”.

Además, siendo luna llena, se generaron imágenes realmente difíciles de repetir. Luego de un año de retraso marcado por la pandemia mundial, las olimpíadas “de 2020” comenzaron finalmente ayer, en 2021, en una ceremonia sencilla en un estadio casi vacío y rodeado de protestas, mientras la capital japonesa se mantiene en estado de emergencia por las cifras más altas de contagios de coronavirus desde el invierno. Un ambiente muy diferente, en todos los aspectos, a la primera vez que Tokio fue sede olímpica de verano en 1964.

Pese a que las 68,000 plazas del nuevo Estadio Olímpico estuvieron mayormente vacías, la ceremonia contó con la presencia de algunas personalidades como el emperador Naruhitola primera dama estadounidense Jill Biden y el presidente francés, Emmanuel Macron, el único dirigente del G7 presente en Tokio, como representante también de la próxima sede olímpica, París 2024.

Los juegos, incluyendo el nuevo estadio nacional de Tokio, significaron una inversión de $15.400 millones de dólares. “La cifra, un récord incluso para los presupuestos olímpicos -célebremente sobredimensionados- ha aumentado en $3,000 millones de dólares sólo en el último año”, resumió hace un mes The New York Times.

Además del dinero, durante toda la organización y ahora las competencias ha estado en juego la reputación legendaria internacional de Japón y su propia seguridad, pero sobre todo la resiliencia humana ante la pandemia.