Necesitamos invertir en la fortaleza de los jóvenes y priorizar los programas socioemocionales en las escuelas

El bienestar emocional de los alumnos debe ser también una prioridad

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Existe una perspectiva nueva sobre cómo educar mejor a los niños durante Covid-19 y en un mundo pospandémico. Afortunadamente, la realidad de un modelo escolar más impulsado por la empatía se ha establecido y las familias ahora están al centro de la conversación.

A pesar de 18 meses de cambios sin precedentes, los líderes de las escuelas ahora están abordando las necesidades de los estudiantes —fijándose en el contexto familiar de los estudiantes a la vez que asignan un peso igual al bienestar emocional y los resultados académicos.

Durante la última década, he visto diferencias trasformativas cuando los adultos en la vida de un niño priorizan al niño y forman sistemas de apoyo teniendo en cuenta el entorno familiar; es la forma más enganchadora para asegurar que un niño tenga éxito académico.

Para Los Niños, nuestra organización sin fines de lucro apoya a más de 6,000 niños, jóvenes y familias a través de nuestro modelo integrado de educación en nuestras escuelas y servicios socioemocionales en aulas y comunidades.

Creemos que estos servicios integrales deben ser una regla que las escuelas deben integrar junto con su plan de estudios. Sin embargo, estos sistemas de apoyo han sido excepcionalmente escasos y no se han implementado seriamente.

Creo que el covid-19 ha cambiado este pensamiento rígido.

Múltiples encuestas nacionales de padres sugieren que el 32% de los padres admiten que la escuela de sus hijos no ofrece tales servicios o recursos de bienestar emocional. Mientras tanto, el 45% de los padres quieren servicios de salud mental dirigidos a apoyar la integración exitosa de un niño, ya sea en aprendizaje remoto, híbrido o en clases presenciales el próximo año académico.

Estas demandas y preferencias reflejan una tendencia continua para terminar con el estigma de los programas de salud mental, pero también resaltan la urgencia cuando vemos que los hospitales estadounidenses informan un aumento del 31% en niños de 12 a 17 años que buscan ayuda para su salud mental, y un aumento del 24% para los niños de entre 5 y 11 años, según los hallazgos de los CDC.

Las noticias sobre la variante del covid-19 junto al retroceso académico de los niños hacen que el impacto a la comunidad sean aún más grave.

Durante el momento más intenso del covid-19, una de nuestras familias que tenía un estudiante en nuestra escuela secundaria, uno en nuestra escuela primaria y un bebé en uno de nuestros centros de educación temprana perdieron a su padre, el soporte económico de la familia. La familia estaba en crisis, pero nuestra comunidad pudo rodearlos, incluso a distancia, para asegurarse de que los niños tuvieran Chromebooks, conexión a Internet y comida regular.

Nuestros esfuerzos para responder a las necesidades de los niños desatendidos, para asegurarnos de que ellos puedan aprender todos los estándares de matemáticas e inglés, mientras se sientan seguros y atendidos, debe asumir una urgencia nacional.

Incluso nuestro Secretario de Educación, Miguel Cardona, está adoptando una postura muy pública al alentar a las escuelas a invertir sus fondos de ayuda pandémica para apoyo socioemocional.

A medida que avanzamos hacia un nuevo año escolar, no podemos permitir más de lo mismo donde las escuelas no se preocupan de brindar los recursos adecuados para frenar la pérdida de aprendizaje y abordar las preocupaciones de salud mental.

Las apuestas son demasiado altas en medio de una prolongada crisis de salud pública. Necesitamos instar a las escuelas y líderes de la comunidad que los servicios integrales son clave y que demuestra beneficios concretos para que niños alcancen sus metas.