Residentes locales y pequeños negocios frustrados por el continuo cierre de la frontera

A pesar de haber alcanzado la inmunidad de rebaño desde hace varios meses, los únicos que pueden entrar a Estados Unidos son los residentes y ciudadanos

Cruce peatonal en la frontera Tijuana-San Ysidro.
Cruce peatonal en la frontera Tijuana-San Ysidro.
Foto: Manuel Ocaño / Impremedia

Walter Meza dice que esperar a que las autoridades de México y Estados Unidos reabran la frontera ha sido una gran frustración.

“Ni siquiera deberían decir que se ‘reabra’, porque como usted puede ver, hay un montón de gente que cruza en ambas direcciones; creo que es más bien que terminen con la farsa”, dijo molesto a La Opinión el portador de una “visa láser”, que lo identifica como residente fronterizo de México.

La visa le autorizaría a cruzar la frontera y permanecer hasta seis meses consecutivos como máximo en las primeras decenas de millas al norte de la frontera, o más allá con un permiso que le concede, si no tiene impedimento, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Pero desde el 21 de marzo del 2020 Walter, de 33 años de edad, no ha podido cruzar de Tijuana al condado de San Diego.

En esa fecha, los gobiernos de los tres países norteamericanos, incluido el de Canadá, acordaron “restringir los cruces fronterizos no esenciales” tentativamente durante un mes, para prevenir contagios de coronavirus.

Pero desde entonces, la medida planeada para durar un mes, se ha ido renovando y ahora ha estado vigente 18 meses.

“Ya vamos para el mes 19, ¿cuánto tiempo más van a necesitar?” cuestionó por su parte Esperanza Nieto

“Hace mucho que alcanzamos la inmunidad de rebaño en Baja California y aquí estamos, que no nos dejan cruzar la frontera”, dijo Nieto.

De hecho, ambos lados de la frontera declararon que habían alcanzado niveles de inmunidad de rebaño desde junio pasado.

El 12 de junio autoridades de Salud del condado de San Diego informaron que se había alcanzado un nivel de vacunación del 75 por ciento de todos los residentes mayores de 12 años de edad; desde entonces se había superado la inmunidad colectiva.

Esa misma semana el gobernador Gavin Newsom dijo que California había alcanzado el 70 por ciento de vacunación que pedía el presidente Joe Biden.

Menos de dos semanas después, la administración del presidente Joe Biden donó a México 1.3 millones de vacunas de una sola dosis de Johnson & Johnson. El gobierno mexicano decidió aplicarlas casi totalmente en Baja California para que ambas californias equipararan en inmunidad.

Para el 10 de julio, el secretario de Salud de Baja California, Alonso Pérez Rico, declaró que también su estado había alcanzado la inmunidad colectiva, al haber vacunado al 71 por ciento de la población en edad de recibir la inmunización.

El presidente Andrés Manuel López Obrador informó que había girado instrucciones para que su administración “dialogue con el gobierno de California, para comenzar a reabrir la frontera”.

El plan era que la frontera terminada por tramos el cierre a los cruces no esenciales, y que se empezara por las California, que ya habían conseguido el nivel de inmunidad de rebaño en ambos lados.

Los dos países hablaban de la posibilidad de revisar en la frontera, junto con la visa o el pasaporte, la tarjeta que confirma que el portador ha sido vacunado.

Incluso, luego de días de análisis, se llegó a la conclusión de que las autoridades fronterizas estadounidenses aceptarían como válidas las vacunas de Rusia y China que se han aplicado en México.

“Pero, mire, yo no sé si fue que llegó la variante Delta, o lo que haya sido, excusas no les faltan; el caso es que ahí sigue la frontera cerrada y no tienen para cuándo abrirla”, cuestionó Nieto.

Dijo que “lo que es peor, llevamos año y medio que no nos dejan pasar exclusivamente a los que tenemos visa. Y yo me pregunto, ¿a poco los demás, los que no tienen visa, no acarrean virus o contagios y sí nada más nosotros?”.

Desde que se impusieron las restricciones, las autoridades fronterizas estadunidenses han permitido el paso a ciudadanos y residentes legales y sólo impiden cruzar la frontera a quienes tienen visa, salvo escasas excepciones.

Pero para los visitantes estadunidenses que cruzan la frontera a México no ha ninguna restricción.

El director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, en la frontera, Jason Wells, dijo que las restricciones durante más de un año y medio “son una muestra de discriminación”.

“Es discriminación porque solo afectan a los residentes fronterizos y de escasos recursos, otros portadores de visa pueden volar al interior de Estados Unidos sin restricciones”, comentó.

Pero explicó que las restricciones también denotan “ignorancia e indiferencia por el modo de vida de los fronterizos”, quienes cotidianamente cruzan la frontera.

En San Ysidro, donde más del 90 por ciento de los clientes de los comercios fronterizos son mexicanos que cruzan la frontera con visa, ha cerrado definitivamente uno de cada cinco comercios, dijo Wells.