Editorial: La economía de EEUU está en peligro

La cacareada responsabilidad fiscal republicana es una farsa

WASHINGTON, DC - SEPTEMBER 22: Senate Minority Leader McConnell (R-KY) speaks at a news conference on the debt ceiling at the U.S. Capitol on September 22, 2021 in Washington, DC. McConnell and other Senate Republicans say they will not vote to pass the continuing resolution that was recently voted on by the House of Representatives, which would fund the government for the new fiscal year and includes an increase to the debt ceiling. (Photo by Anna Moneymaker/Getty Images)
WASHINGTON, DC - SEPTEMBER 22: Senate Minority Leader McConnell (R-KY) speaks at a news conference on the debt ceiling at the U.S. Capitol on September 22, 2021 in Washington, DC. McConnell and other Senate Republicans say they will not vote to pass the continuing resolution that was recently voted on by the House of Representatives, which would fund the government for the new fiscal year and includes an increase to the debt ceiling. (Photo by Anna Moneymaker/Getty Images)
Foto: AFP / Getty Images

La economía está bajo la amenaza de una bancarrota. No es culpa de la pandemia ni de los problemas del capitalismo chino que afectan hoy a Wall Street. Es muy simple: los republicanos no quieren pagar sus cuentas.

Estados Unidos tiene una semana, hasta el 30 de septiembre-  para elevar el techo de la deuda. Esto permite abonar al gobierno federal lo que se ha gastado, por ejemplo en la pandemia, y cumplir con sus deudas ya asumidas desde los pagos de Seguro Social y a los bonos estadounidenses en manos de extranjeros. 

Este es un dinero gastado por los gobiernos de Donald Trump y Joe Biden. Se requiere una solución bipartidista en el Congreso para asumir responsabilidades. Se estima que el incumplimiento será devastador. Durante el gobierno de Barack Obama, el bloqueo republicano llevó a que los bonos estadounidenses bajen de categoría, causando inestabilidad y suba de intereses. 

Los senadores republicanos repiten la misma jugada para bloquear los planes demócratas sin importar el impacto general. Es condenable la maniobra. Es indignante que se utilice bajo la excusa de una responsabilidad financiera ante la propuesta demócrata de invertir en capital e infraestructura humana, cuando ellos son los responsables de gatos.

La deuda pública se elevó de 20 a 28 billones de dólares durante los cuatro años de Trump gracias al gigantesco recorte de impuestos y la ayuda  extraordinaria para hacer frente a la pandemia de coronavirus. El neoyorquino había prometido eliminar la deuda a lo largo de ocho años negociando acuerdos comerciales y con crecimiento económico.

La Oficina de Presupuesto del Congreso proyectaba que los déficits presupuestarios federales -que acumulan la deuda- serían del 2% al 3% del Producto Bruto Interno (PBI) durante el mandato de Trump. En cambio, el déficit alcanzó el 3.8% del PIB en 2018 y el 4.6% en 2019.

Durante esa presidencia el Senado de mayoría republicana suspende el voto ante el vencimiento del pago de la deuda con ayuda demócrata durante varios años. En los últimos 50 años, el Congreso ha elevado el límite de la deuda en 78 ocasiones, 29 con presidentes demócratas y 49 con republicanos.

La aprobación para elevar la deuda solía ser un trámite para pagar deudas contraídas. Los republicanos a partir de los noventas y especialmente con Obama lo convirtieron en un arma de presión política. 

La Cámara Baja ya hizo su parte, ahora le toca el Senado. Se necesitan 10 votos republicanos para su aprobación regular. La oposición apuesta que los votantes culpen a los demócratas de las calamidades que se produzcan con el incumplimiento.

La cacareada responsabilidad fiscal republicana es una farsa. Está montada en el derroche del dinero de los contribuyentes en recortes de impuestos para unos pocos y en no querer siquiera compartir la cuenta cuando hay que pagarla.


Henrik Rehbinder (323) 663-9741(213) 819-1314