Tras los pasos del COVID en los murciélagos mexicanos

La científica Osiris Garona busca en la selva mexicana a murciélagos para realizarles estudiarlos ante posibles indicios de coronavirus.

Osiris Gaona toma una muestra de la saliva de un murciélago.
Osiris Gaona toma una muestra de la saliva de un murciélago.
Foto: Osiris Gaona / Cortesía

MEXICO.- La comunicación telefónica con Osiris Gaona es complicada. La señal es intermitente, va y viene, según la zona en la que ella se encuentre porque esta científica de 52 años busca en las regiones más apartadas de los humanos a todos aquellos virus, bacterias y arqueas con las que conviven los murciélagos mexicanos.

“A ver con qué nos vamos a encontrar”, advierte en entrevista con este diario camino a Mérida, Yucatán, donde vive actualmente por su trabajo de investigaciones con los misteriosos mamíferos a los que estudia hace más de 30 años y ahora son blanco de análisis en el contexto de la pandemia de COVID-19.

Al murciélago se le achaca ser causa de la enfermedad que ha matado a más de 4.7 millones de personas en el mundo. En una primera explicación, la Organización Mundial de la Salud dijo que pudo ser por la ingesta del animal pero, recientemente, lanzó una nueva hipótesis: el contacto entre un murciélago y un investigador del laboratorio.

Sea cual sea el origen, Osiris Gaona busca en la selva aledaña del poblado de Ucú a murciélagos y roedores para colocarles en la boca hisopos y extraer así el ADN de la saliva, la piel y las heces con técnicas de nueva generación.

“Buscamos qué virus están asociados a estos animales, a ver si tienen también el SARS, y hacer previsiones futuras”, advierte. “Podríamos encontrar algunos virus que no se conocen y con base en este estudio saber cómo actuar. Son estudios largos, pero en dos o tres años estaremos publicando los hallazagos”.

Gaona es investigadora de Ecología Bacteriana en el Instituto de Ecología en la Universidad Nacional Autónoma de México y, para la nueva investigación con los murciélagos se unió al equipo de los científicos  Gerardo Susan, Luisa Falcón y Claudia Teutli, quienes consiguieron un financiamiento público del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. 

“Estamos en busca de respuestas para la pandemia y para futuras enfermedades que pudieran derivarse de estos animales que, por suerte, están recuperando su población”.

A lo largo de la historia, los murciélagos han tenido mala fama, principalmente porque se cree que todos son chupasangre aunque sólo tres especies de las 1,400 que hay en todo el mundo son hematófagos. El resto, son insectívoros o herbívoros y cumplen un papel protagónico en la regeneración de la vida.

La investigadora Gaona descubrió en la selva lacandona, por ejemplo, que han sido clave en la preservación del hábitat por su papel en la polinización porque “dispersan de dos a cinco veces más semillas que las aves, semillas muy resistentes al calor y a las condiciones adversas de las selvas húmedas tropicales”.

Los murciélagos son los únicos mamíferos que vuelan y son muy parecidos a los humanos al momento de atender a las crías: sólo tienen una a la vez y le dedican mucho tiempo a enseñarles a volar. 

De Guerrero para el mundo

Osiris Gaona nació en Santa Teresa de Jesús, municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero. Cuando tenía cinco años, sus padres decidieron emigrar a la Ciudad de México, pero ella no se desenganchó del pueblo. Mucho menos de su entorno salvaje que, con el paso de los años la llevaría a profundizar tanto en la biología. En cada una de las vacaciones regresaba con la familia a pasar el tiempo.

“Me gustaba caminar por el río y ver con mucho detenimiento las plantas, me gustaba contarle a los hijos que cargaban en la espalda los alacranes, me gustaba ver cómo nacían los becerros y entender por qué eran importantes todos las pócimas que las mujeres del pueblo hacían con plantas para curar”. 

Con el paso de los años pensó en ser médico pero le ganó la curiosidad por los procesos evolutivos, la simbiosis, las plantas, los murciélagos y otros animales.  De ese amor se explica su trabajo de 20 años en el Instituto de Ecología, su experiencia en la Conservación y Manejo de Vertebrados Terrestres, su maestría y doctorado en Ciencias Biológicas. 

A la par de su ascenso académico, su estado natal se hundió en la ingobernabilidad, la falta de legalidad y la impunidad, como la gran parte de la provincia mexicana, pero más exagerado con el cobro de piso como un Estado criminal paralelo, las balaceras y secuestros a la orden del día a tal punto que desde hace siete años que ella no ha vuelto al lugar que la inspiró para la ciencia.

Le da nostalgia y tristeza que las nuevas generaciones ya no puedan dormir en ramadas al aire libre donde se podía aprender tanto de la biología, de la naturaleza y los animales. La inseguridad quema hasta las semillas de la ciencia.

Otros proyectos

Además del interés por los murciélagos y sus misterios nocturnos, ambientales y médicos, Osiris Gaona tiene otros intereses de investigación enfocados al medio ambiente: Un llamado a la Conservación (2014) y Las tortugas marinas en México, Logros y perspectivas para su conservación (2016). 

Es fundadora, además, de la Organización no Gubernamental de Soluciones Ambientales Itzeni que apoya en los últimos años a la reinserción del lobo mexicano en la frontera con Estados Unidos, principalente entre Sonora y  Arizona, donde los persiguen los rancheros para matarlos con veneno o a punta de pistola. 

El trabajo es en conjunto con el Arizona Game and Fish Department en el programa Mexican Wolf Recovery in Mexico Cooperative Agreement y se trata de evitar su extinción por lo que los reproducen en granjas.

“El trabajo más complejo ahora es la reintroducción a su hábitar natural. Tenemos que hablar con la gente y son rancheros muy duros que no quieren al lobo porque les matan el ganado”, advierte. “Algo similar pasa con el jaguar, pero no hemos conseguido presupuesto para rescatarlo del peligro de extinsión. En México hemos tenido épocas más afortunadas en el gobierno y ahora no se quiere invertir”. 

La complicación en la ecología tanto en México como en el mundo, concluye esta investigadora, es un asunto de las personas. “El ser humano modifica el medio ambiente y luego éste se vuelve en su contra como los nuevos virus: no podemos descartar que muy pronto revivan o se presenten otras enfermedades por el deshielo”. 

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