Reapertura de la frontera entre EE.UU. y Mexico post-COVID: los cambios económicos positivos que se esperan en la zona

Un estudio elaborado por la Universidad de Texas en El Paso reveló que la derrama económica que dejan los mexicanos que cruzan la frontera de manera terrestre alcanza los $1,400 millones de dólares al año

Por fin las autoridades dieron luz verde para levantar  el cierre de la frontera con México en noviembre.
Por fin las autoridades dieron luz verde para levantar el cierre de la frontera con México en noviembre.
Foto: PATRICK T. FALLON / AFP / Getty Images

Sólo podrán entrar a Estados Unidos los ciudadanos mexicanos y canadienses que estén completamente vacunados vía terrestre, por las dos fronteras, a partir de noviembre, anunciaron las autoridades federales estadounidenses para viajes no esenciales.

Esta noticia puede ser un alivio para el sector comercial estadounidense que por meses de ha enfrentado la adversidad económica derivada del impacto de las restricciones que se instauraron para combatir la propagación de la Covid-19 como es el caso del cierre de las fronteras.

Las áreas fronterizas se convirtieron en espacios fundamentales para llevar a cabo el proceso de integración económica regional con base en los acuerdos comerciales estipulados por Estados Unidos México y Canadá, con lo que facilita la movilidad y el intercambio de bienes, capital, así como de servicios. Y es justo esto lo que le da viabilidad económica a toda la franja fronteriza.

De acuerdo con el posicionamiento del gobierno estadounidense, los requisitos para accesar a territorio nacional vía terretre son similares a los estipulados para viajeros que llega a Estados Unidos vía aérea. Las restricciones que cerraron la fronteras han ocasionado un duro golpe a las ciudades que viven de las visitas foráneas.

Con esta medida, la economía local en las áreas fronterizas, principalmente la que colinda con México, podrá tener una mejora en un corto tiempo, tomando en cuenta que hay una gran actividad comercial en dicha zona en ciudades como El Paso, Texas o San Ysidro, California.

Por lo general, miles de mexicanos cruzaban a diversas ciudadas de Texas, Arizona y California con fines productivos, pero también recreativos, situación que generaba a los comercios locales una gran derrama económica antes de que la pandemia azotara en Estados Unidos y generara los cierres fronterizos.

El posicionamiento del gobierno estadounidense de cerrar la frontera por más de un año con el fin de que no se propagara más el virus de la Covid-19, trajo como consecuencia que las organizaciones empresariales de esta zona del país alzaran la voz para pedir que se permitiera el acceso a turistas por la afectación económica.

En mayo, la Cámara de Comercio de San Ysidro, California cuestionó a las autoridades sobre la posibilidad de que se reactivara el cruce de turistas. Los integrantes de la organización dijeron que son los turistas que llegan desde el lado mexicano los que mantienen la economía.

Los grandes ganadores de que la frontera esté abierta es el sector minorista, ya que están conscientes de que los consumidores mexicanos que cruzan la frontera a Estados Unidos tienen la posibilidad de adquirir bienes de todo tipo de buena calidad y a un mejor precio.

Un estudio elaborado por Tom Fullerton, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), reveló que la derrama económica que dejan los mexicanos que cruzan la frontera de manera terrestre alcanza los $1,400 millones de dólares al año.

Según el estudio, esta cifra corresponde a la región que comprende Laredo, McAllen, Brownsville y El Paso, Texas, por lo que entre el 8% y el 14% de la actividad económica local depende del consumo de turistas mexicanos.

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