El Alzheimer de su madre ayuda a mexicana a obtener la residencia exprés

El juez le permite quedarse en el país para cuidar a su progenitora y evitarle un sufrimiento extremo

Andrea Anaya celebra  salir de las sombras con su madre Elisa Sandoval. (Araceli Martínez/La Opinión)
Andrea Anaya celebra salir de las sombras con su madre Elisa Sandoval. (Araceli Martínez/La Opinión)
Foto: Araceli Martínez Ortega / Impremedia

Andrea Anaya Sandoval estalló de felicidad al recibir por correo el fin de semana su tarjeta de residente permanente de Estados Unidos.

“¡Es un milagro! Estoy muy agradecida con Dios y con todos”, exclama Andrea, quien dijo que salir de las sombras en las que vivió por casi tres décadas, le ha traído una gran alegría a su vida.

“Mi propia madre me dice que me voy a volver loca de tanto reír”. 

Y fue precisamente gracias a que pudo demostrar que su madre, quien se encuentra en las primeras etapas del Alzheimer, sufriría de manera extrema si la deportaban a México, debido a que ella es su cuidadora, ganó su caso en la corte de migración. 

Andrea emigró de Sahuayo, Michoacán, México en 1992 cuando tenía 14 años. Se casó y tiene un hijo nacido en Estados Unidos, ahora de 19 años de edad. 

Elisa Sandoval jugó un papel determinante para que su hija Elisa obtuviera su residencia permanente. (Araceli Martínez/La Opinión)

La desgracia tocó a su puerta hace 15 años cuando su esposo César Pérez fue deportado a México. “Cinco años después lo asesinaron”, recuerda.

Cansada de vivir en la incertidumbre migratoria, se acercó en 2018 al abogado Sergio Siderman, para ver si existía una manera de arreglar su estatus migratorio. 

“Unos años antes había acudido a sus oficinas, pero no me animé porque no quise gastar. Tiempo después reflexioné. Y dije sí lo voy a intentar, aunque me cueste. Me decidí y valió la pena”.

La verdad que ya no quería esperar más.

“Cuando no tienes un estatus, enfrentas muchas limitaciones para encontrar trabajo y no podía más con eso. Era demasiada frustración y angustia”. 

Dice que se sintió con muchas esperanzas cuando confió su situación al abogado Siderman.

El experto en leyes migratorias explica que el primer paso en el proceso de Andrea, fue quitarle al gobierno el derecho a deportarla, lo que en inglés se conoce como “cancellation of removal”.

Precisa que para hacer eso, presentaron una petición de asilo para abrir la puerta de la corte, porque en realidad tenía miedo de regresar a su país, debido a que al esposo lo habían asesinado. “Es muy difícil que te den una corte sin una petición de asilo”.

Madre e hija felices con el abogado Sergio Siderman quien tramitó la residencia permanente. (Araceli Martínez/La Opinión)

Sin embargo, reconoce que como es muy complicado para los mexicanos ganar un caso de asilo, cuando llegaron a la corte, convirtieron la petición de asilo en cancellation of removal (42-B).

Indica que el proceso lo iniciaron en 2019, antes de la pandemia. “Por supuesto, le dieron el permiso de trabajo que se da a todos los que comienzan estos casos. Lo interesante es que nos otorgaron una cita para escuchar los méritos de la petición 42-B para junio de 2021”.

Así fue como el 23 de junio de este año, Andrea se tuvo que presentar ante un juez de migración, quien meses después le aprobó la cancelación de la deportación. 

“Con eso pudo conseguir la residencia”, precisa.

Pero el abogado subraya que para calificar para la cancelación de la deportación, Andrea cumplió con 4 requisitos: primero, tener al menos 10 años en el país; segundo, no haber cometido delitos graves; tercero, contar con un familiar inmediato como padre, hijo, esposa o esposo residentes o ciudadanos; y el cuarto y más difícil, demostrar que ese ciudadano o residente tiene un problema físico o psicológico grave que te necesita para cuidarlo”.

En el caso de Andrea, el abogado dice que ella no solo tenía a su madre sino a su hijo con sus propios problemas psicológicos.

“Cuando el juez escuchó que su mamá y su hijo tenían dificultades, y que además de eso, a su marido después de deportarlo a México, lo mataron, fue más de lo que se necesitaba para probar ese cuarto requisito, que es sufrimiento extremo”.

Andrea Anaya Sandoval siente que la residencia le ha dado la libertad para lograr sus metas. (Araceli Martínez/La Opinión)

Al final de la audiencia, el juez les dijo que les notificaría de su decisión. “La aprobación fue increíblemente rápida. Quizá debido a que los procesos de migración se están regularizando y las cosas se están moviendo más rápido conforme se ha reactivado la economía”.

Y el abogado Siderman dice que Andrea tuvo mucha suerte de que su caso fuera escuchado por un juez dos años después de presentarlo.

El año pasado fue muy difícil porque su padre Margarito murió a los 72 años, a causa de covid-19. Su madre ya había sido diagnosticada en las primeras etapas de Alzheimer, y ella se tuvo que hacer cargo de su cuidado diario y llevarla al médico.

El sábado 16 de octubre, Andrea recibió por correo su tarjeta de residencia de Estados Unidos.

“Me siento libre para hacer cualquier cosa. Si quiero solicitar un trabajo, lo puedo hacer. Nada me detiene”, dice con una sonrisa de oreja a oreja.

Agrega que su principal meta es terminar y graduarse de la secundaria para hacer una carrera corta y seguir estudiando inglés. 

“Me gustaría también ser misionera para ayudar a la gente en la frontera, o aquí mismo”.

El abogado Siderman sostiene que la historia de Andrea es una muestra de esperanza para miles de inmigrantes que por décadas han vivido en las sombras por miedo o desinformación.