Los alebrijes ayudan a evitar la migración y son fuente de empleo para quienes regresan

El 2 de diciembre, habrá un taller para aprender a pintar estas piezas míticas en el Consulado de México en Los Ángeles

La maestra Martha Santiago estará en el Consulado de México el 2 de diciembre enseñando a pintar alebrijes. (Araceli Martínez/La Opinión)
La maestra Martha Santiago estará en el Consulado de México el 2 de diciembre enseñando a pintar alebrijes. (Araceli Martínez/La Opinión)
Foto: Araceli Martínez / Impremedia

La maestra artesana, experta en pintar alebrijes, Martha Santiago, dice que la producción de estas coloridas piezas mágicas de arte, ayudan a evitar la migración de oaxaqueños sobre todo de pueblos como San Antonio Arrazola, donde el 80% de las familias viven de la creación de estas figuras.

“También son fuente de empleo para quienes regresan”, dice la maestra Santiago, quien ofrecerá un taller para aprender a pintar alebrijes el 2 de diciembre en el Consulado de México en Los Ángeles.

Con una población de alrededor de 1,400 personas, localizado a 4 millas de la ciudad de Oaxaca, y a un lado de Monte Albán, Arrazola es conocido como el Pueblo de los Alebrijes. Pero así como los alebrijes evitan la migración, cuando hay problemas, pueden impulsarla.

Santiago recuerda que durante los bloqueos de maestros en 2006, el turismo dejó de llegar al pueblo, y su esposo se vio forzado a emigrar a Estados Unidos, asustado porque no había ingresos para sostener a los tres hijos.

Un alebrije pulpo pintado por la maestra Martha Santiago. (Araceli Martínez/La Opinión)

La maestra había nacido en Oaxaca, pero se casó con una persona de Arrazola y se fue a vivir al Pueblo de los Alebrijes.

“Mi esposo talla en madera unas piezas muy bonitas, hermosas; y yo siempre le decía, me regalas una pieza. No, me decía, porque la vas a echar a perder y necesitamos venderla”.

Siempre esperó para que le regalara una pieza para aprender a pintar, pero su esposo nunca le cumplió su deseo.

Sin embargo, cuando él se vio obligado a emigrar hace 18 años, fue el hermano de su esposo quien también es un experimentado tallador de alebrijes, quien le ofreció a Santiago una pieza para que la pintara.

“De verdad, me vas a dar una”, recuerda que le respondió toda emocionada.

“Si escoge la que quieras”, le respondió el cuñado. “Pero no sé combinar los colores”, replicó ella. “Yo te digo”, agregó él.

Así fue como Santiago comenzó a aprender a pintar alebrijes, sin imaginar que en estas piezas de arte, encontraría su pasión.

“Mi cuñado me enseñó la técnica para pintar y darle textura a los alebrijes, y me compartió muchos trucos”.

Y se siente agradecida porque dice que no cualquiera te enseña y revela sus secretos.

Para la maestra Martha Santiago, aprender a pintar ha sido un proceso de experimentación. (Araceli Martínez/La Opinión)

Santiago lleva 23 años pintando alebrijes. “Aprender fue un proceso de experimentar”. 

Y ella les ha impreso a sus creaciones, su propio estilo.

“Los ojos que yo hago son diferentes; y mis piezas siempre son muy alegres y expresivas”. 

Dice que cuando su esposo vio sus trabajos, le dijo, ‘la alumna superó al maestro’.

“Tiene razón, solo que él no fue mi maestro’, dice riendo.

Explica que en Larrazola, normalmente el hombre talla el alebrije y le da la forma, y la mujer lo pinta.

“Si una pieza no me gusta como queda, la vuelvo a pintar. Me lleva entre 4 y 5 días hacerlo. Aguanto unas 5 horas pintando sin parar”.

La maestra Martha Santiago te invita a aprender a decorar alebrijes. (Crédito: Consulado de México en Los Ángeles)

Hace 18 años, en su comunidad formaron el colectivo Eco Alebrijes con 11 familias dedicadas a la creación de alebrijes, ella fue la única mujer jefa de familia en el grupo.

La misión del colectivo sembrar árboles de copal en los cauces de los ríos y las colinas de Monte Albán.

“Los alebrijes los hacemos con las ramas del árbol del copal”.

Explica que para ellos hacer la reforestación del copal es muy importante. “Nosotros queremos que el copal quede para las futuras generaciones porque vivimos de la madera de ese árbol; y estamos interesados en regresarle a la naturaleza un poco de lo que nos da”.

Un alebrije pelicano, creación de la maestra Martha Santiago. (Araceli Martínez/La Opinión)

Y debido a que empezaron a sembrar árboles de copal, hace 18 años, ya los han visto crecer.

“Nosotros solo utilizamos las ramas y hacemos piezas medianas para no talar el árbol. Si ven piezas muy grandes es porque los derribaron. Ya hay restricciones en Monte Albán, para proteger el copal”.

Fue durante una visita de una maestra de la Universidad Estatal de California a San José Arrazola que iniciaron el intercambio de estudiantes entre esa universidad y el Pueblo de Alebrijes.

“Los hicimos durante 15 años y por covid, tuvimos que parar”.

Pero desde 2014, la maestra Santiago comenzó a venir a Estados Unidos para dar talleres en los que enseña a pintar alebrijes.

“Me encanta pintar, cuando veo una pieza, la vuelvo a pulir para que quede lisa antes de ponerle los colores”.

Explica que tiene mucho que ver el estado de ánimo del artesano en el resultado final de un alebrije. “En cada pieza, se refleja si uno está triste, alegre, preocupado”.

Y con el tiempo, la creación de estas piezas únicas se ha ido transformado. “Van cambiando las técnicas y metiéndose colores nuevos. Cada artesano va innovando para seguir en el mercado. Ahora estamos usando mucho diseños geométricos”.

Agrega que los alebrijes se pintan con puntos de acuerdo a la iconografía zapoteca, que es el lenguaje que está en las zonas arqueológicas de Monte Albán, y cada punto tiene su significado.

Aprender a decorar alebrijes con la maestra Martha Santiago en el Consulado de México en Los Ángeles. (Araceli Martínez/La Opinión)

Las mejores épocas para vender alebrijes son el Día de Muertos, Navidad, Año Nuevo y durante las fiestas de la Guelaguetza, dice la maestra.

Tras más de dos décadas dedicada a pintar alebrijes y a enseñar las técnicas para decorarlos, dice que cuando trabaja en una de sus piezas, se olvida un poco de sus problemas.

“Para mí, pintar alebrijes, es algo colorido, relajante y sobre todo me gusta mucho porque echo a volar mi imaginación”. 

El taller “Decora tu Alebrije” impartido por la maestra Santiago se llevará a cabo el jueves 2 de diciembre a las 4 de la tarde en el Consulado de México en Los Ángeles, localizado en el 2401 W 6th street de Los Ángeles, código postal  90057.

Para mayor información puedes contactar a Alejandra Conde y Ricardo Hernández de Xti’Artisan, un proyecto de promoción, difusión y venta de arte popular que trabaja bajo los valores de comercio justo hacia las familias de artesanos, en los teléfonos: 323-703-2997 y 323-377-8151.