“Night of the Long Knives”, la purga sangrienta que hizo Hitler en su partido

Adolf Hitler impulsó el asesinato de integrantes de su propio partido nazi, por el miedo de que hubiesen tomado muy en serio el "nacionalsocialismo" y eso pudiera comprometer sus planes de guerra.

Hitler nunca se rindió de sus planes de tomar todo el control de Alemania.
Hitler nunca se rindió de sus planes de tomar todo el control de Alemania.
Foto: Spencer Platt / Getty Images

El 30 de junio de 1934, en Alemania, el líder nazi Adolf Hitler ordenó una sangrienta purga de su propio partido político, asesinando a cientos de nazis que creía que tenían el potencial de convertirse en enemigos políticos en el futuro. 

El liderazgo de las tropas de asalto nazis (SA), cuyos cuatro millones de miembros ayudaron a llevar a Hitler al poder a principios de la década de 1930, fue un objetivo especial. Hitler temía que algunos de sus seguidores se hubieran tomado demasiado en serio su temprana propaganda del “nacionalsocialismo” y, por lo tanto, pudieran comprometer su plan para suprimir los derechos de los trabajadores a cambio de que la industria alemana preparara al país para la guerra.

A principios de la década de 1920, las filas del Partido Nazi de Hitler se llenaron de alemanes resentidos que simpatizaban con el odio amargo del partido hacia el gobierno democrático de Alemania, la política de izquierda y los judíos

En noviembre de 1923, después de que el gobierno alemán reanudara el pago de las reparaciones de guerra a Gran Bretaña y Francia, los nazis lanzaron el “Beer Hall Putsch”, su primer intento de apoderarse del gobierno alemán por la fuerza

Hitler esperaba que su revolución nacionalista en Baviera se extendiera al ejército alemán insatisfecho, lo que a su vez derrocaría al gobierno de Berlín. Sin embargo, el levantamiento fue reprimido de inmediato y Hitler fue arrestado y sentenciado a cinco años de prisión por alta traición.

Enviado a la cárcel de Landsberg, pasó su tiempo dictando su autobiografía, Mein Kampf, y trabajando en sus habilidades oratorias. Después de nueve meses en prisión, la presión política de los simpatizantes del Partido Nazi obligó a su liberación. 

Durante los años siguientes, Hitler y los demás líderes nazis reorganizaron su partido como un movimiento fanático de masas. En 1932, el presidente Paul von Hindenburg derrotó una candidatura presidencial de Hitler, pero en enero de 1933 lo nombró canciller, con la esperanza de que el poderoso líder nazi pudiera ser sometido como miembro del gabinete del presidente.

Sin embargo, Hindenburg subestimó la audacia política de Hitler, y uno de los primeros actos del nuevo canciller fue utilizar el incendio del edificio del Reichstag como pretexto para convocar elecciones generales. 

La policía, bajo el mando del nazi Hermann Goering, suprimió gran parte de la oposición del partido antes de las elecciones. El Partido Nazi unió fuerzas con el Partido Popular Nacional Alemán (DNVP) para obtener una mayoría trabajadora en el Reichstag.

Poco después, Hitler asumió el poder absoluto a través de las Actas Habilitantes. En 1934, Hindenburg murió y los últimos restos del gobierno democrático de Alemania fueron desmantelados, dejando a Hitler como el único amo de una nación decidida a la guerra y al genocidio.

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