Programa piloto de 12 meses ayudó a miles de familias a mantenerse con un ingreso extra de $1,000

Las familias beneficiadas son residentes de Los Ángeles que viven bajo el nivel de pobreza federal

Las familias beneficiadas se reunieron para hablar de cómo les ayudó el dinero. (Suministrada)
Las familias beneficiadas se reunieron para hablar de cómo les ayudó el dinero. (Suministrada)
Foto: CIFD / Cortesía

Cuando Elvira Ramírez se enteró en el 2021 de un programa que otorgaría $1,000 mensuales a familias de bajos recursos de la ciudad de Los Ángeles no lo podía creer.

Pero al no perder nada en el intento, la residente del Sur Centro de Los Ángeles y madre soltera de un adolescente decidió llenar la solicitud. Para su sorpresa unos meses después se enteró que había sido elegida para recibir el dinero sin ninguna condición.

La ayuda económica le comenzó a llegar en enero del 2022 mediante una tarjeta de débito.

“No lo podía creer hasta que recibí el dinero”, dijo la madre de 38 años.

Esta le llegó justo a tiempo ya que Ramírez había perdido su empleo de limpieza durante la pandemia del covid-19. Desde entonces hacía pequeños trabajos en diferentes lugares para poder sostener su hogar pero le era difícil pagar la renta de $722 de su apartamento que comparte con su hijo.

Dijo que en el hogar no reciben ningún tipo de ayuda del gobierno como estampillas de comida o el programa de alimentos CalFresh.

“Lo único que recibimos fue la tarjeta que les mandaron a los estudiantes para que pudiéramos comprar comida cuando no estaban yendo a la escuela”, explicó.

Programa BIG LEAP

Ramírez fue parte del programa piloto BIG LEAP el cual proveyó $1,000 por mes a 3,200 familias de bajos ingresos en Los Ángeles por un periodo de 12 meses. El objetivo fue ayudar a romper el ciclo de pobreza generacional.

Elvira Ramírez. (Suministrada)

Las familias fueron elegidas al azar entre 50,000 solicitudes que se recibieron para comenzar a recibir el dinero entre enero y febrero del 2022.

El programa es administrado por el Departamento de Inversión Comunitaria para Familias (CIFD) de la Ciudad de Los Ángeles.

Celeste Rodríguez, portavoz de CIFD, dijo que el programa piloto va a acompañado de un proyecto de investigación que se está realizando por todo el país. Se cree que con la ayuda económica las personas estuvieron mejor posicionadas para abordar sus propias necesidades durante su inestabilidad financiera.

“La asistencia directa en efectivo es incondicional para que las familias puedan utilizarla para lo que consideren más apremiante para su propia situación”, dijo Rodríguez.

El programa piloto culmina el mes de marzo del 2023 con el dinero para las familias que se inscribieron un poco después de comenzar el programa en el 2022.  Después los investigadores seguirán en contacto con los participantes para realizar encuestas y entrevistas. Seis meses después harán nuevamente el seguimiento y presentarán un informe a la ciudad sobre el impacto del programa, explicó Rodríguez.

Dinero bien invertido

Ramírez aseguró que la ayuda fue vital para que ella pudiera pagar su renta durante un año y debido a que no tenía un empleo estable ella se dedicó a hacer trabajos de ventas y otros para poder ganar para los gastos del mes.

Contó que tenía un carro pero se deshizo de él porque los gastos eran más grandes que el uso que le daba. Ahora ella y su hijo utilizan el transporte público cuando necesitan viajar distancias más largas.

La ayuda económica le permitió tener tiempo para tomar clases de finanzas y aprender a manejar su dinero. Ahora se siente más cómoda para cuando comience a trabajar sepa administrar mejor sus gastos.

Un informe del Insight Center Report del 2021 reveló que entre el 2018 y 2021, el costo de las necesidades básicas aumentó más del 20% en Los Ángeles, dejando a las personas sin fondos de emergencia para cubrir gastos inesperados adicionales.

En un reporte del año pasado, el entonces contralor de la ciudad de Los Ángeles indicó que pese a que la ciudad es considerada la segunda economía más grande de cualquier área metropolitana de Estados Unidos ha enfrentado una crisis en los últimos años. Comenzando con el alto costo de la vivienda, los bienes y servicios de ayuda dificultan la movilidad económica a las familias trabajadoras de Los Ángeles.

Los servicios como el cuidado de los niños y el precio de la matrícula universitaria siguen estando fuera del alcance de muchos y, a pesar del crecimiento reciente, los salarios no han logrado mantenerse al día con el costo de vida local, indica el reporte del ex contralor Ron Galperin.

Estadísticas demostraron que en el condado de Los Ángeles, un adulto soltero con un trabajo de salario mínimo tendría que trabajar al menos 53 horas a la semana para satisfacer sus necesidades básicas.

Las familias están en una situación peor. El informe indica que un adulto con dos niños pequeños tendría que trabajar 142 horas a la semana para ganar un verdadero salario digno.

Insight Center Report 2021

Adicionalmente, el Public Policy Institue of Calfornia indicó que en el otoño del 2021, alrededor de 3,9 millones de californianos hubieran estado en la pobreza sin los programas de redes de seguridad del gobierno. Uno de ellos fue CalFresh, el cual provee alimentos a las personas de bajos ingresos. Este mantuvo a 1 millón de californianos fuera de la pobreza en comparación de 500,000 en el 2019.

Otros pagos mensuales temporales que ayudaron a familias con niños, fueron el Child Tax Credit (CTC) federal redujo la pobreza en 1.8 puntos y el Crédito Tributario por Ingreso del Trabajo (EITC) federal redujo la pobreza en 1.1 puntos.

Opciones a futuro

El programa BIG LEAP estuvo dirigido para residentes de Los Ángeles cuyos ingresos estaban por debajo del nivel federal de pobreza—por ejemplo $30,000 para una familia de cuatro—y quienes dieron su consentimiento para ser parte de la investigación. El estatus migratorio no era parte de los requisitos.

Los últimos datos de demografía revelaron que los participantes en gran número fueron padres solteros como Ramírez.

El programa fue financiado por fondos públicos y privados otorgando un total de $38 millones a las 3,200 familias. El objetivo principal fue el proyecto de investigación y no para que fuera continúo. Sin embargo, una vez culminada la investigación se podrán evaluar otras oportunidades para implementar una versión similar mediante nuevas fuentes de financiación.

“Nuestro interés es crear un piso de ingresos a nivel nacional, pero reconocemos que son los pequeños programas pilotos los que mostrarán lo que estos fondos pueden hacer por las familias”, indicó Rodríguez.

Ramírez dijo estar extremadamente agradecida con el programa que le permitió tener más tiempo para que ella pasara con su hijo de 15 años sin tener que estarse preocupando de cómo pagar la renta y trabajar durante el horario de escuela del adolescente.