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V-MAX: el misil hipersónico secreto de Francia que solo 3 países podrían detener

Francia quiere contar con su propio misil experimental y están trabajando en una versión a la que muy pocos países podrían defenderse

Se cree que en teoría el misil hipersónico francés sería capaz de alcanzar velocidades de hasta Mach 20

Se cree que en teoría el misil hipersónico francés sería capaz de alcanzar velocidades de hasta Mach 20  Crédito: Shutterstock

Francia entró con sigilo en la carrera hipersónica con el proyecto V-MAX (Véhicule Manoeuvrant Expérimental), un planeador hipersónico demostrador cuyo primer ensayo de vuelo público se realizó en junio de 2023 desde Biscarrosse. Ese lanzamiento supuso un paso técnico relevante para Europa, porque permitió validar materiales, protección térmica y la capacidad de maniobra de un vehículo que viaja a velocidades extremas.

¿Qué es el V-MAX y cómo funciona?

V-MAX no es un misil de crucero convencional: es un planeador hipersónico que se lanza mediante un cohete portador y, una vez liberado a gran altitud, planea y maniobra durante la reentrada atmosférica para alcanzar su objetivo. El planteamiento combina la energía inicial proporcionada por el lanzador con la aerodinámica del planeador para mantener velocidades superiores a Mach 5 mientras ejecuta maniobras impredecibles

El objetivo de estas pruebas es doble: por un lado, comprobar la integridad estructural y la protección térmica; por otro, estudiar cómo controlar un vehículo que sufre cargas aerotérmicas extremas y que debe ser preciso pese a moverse a gran velocidad y altitud variable. Industrias y centros de investigación franceses y europeos participan en el proyecto, que se plantea como un programa incremental para aprender con cada vuelo.

Velocidades, alcance y capacidad para evadir defensas

Los planeadores hipersónicos como V-MAX operan en un rango de velocidades a partir de Mach 5 y, en objetivos más ambiciosos, podrían acercarse a valores mucho mayores. En contextos de investigación y desarrollo se habla de umbrales teóricos que llegan a Mach 10–Mach 20 para determinados demostradores, aunque los ensayos iniciales se centran en validar la maniobrabilidad y la supervivencia a velocidades ya clasificadas como hipersónicas. La gran combinación aquí es velocidad + maniobrabilidad + reentrada a baja altitud, que reduce la ventana de detección de radares y complica la predicción de la trayectoria.

Además, la fricción y el calentamiento aerodinámico obligan a emplear materiales avanzados y sistemas de control térmico —eso limita tanto el diseño como la vida útil del vehículo—. Desde el punto de vista de la defensa, un HGV (hypersonic glide vehicle) que cambia de rumbo dentro de la atmósfera genera trayectorias que no siguen las curvas balísticas clásicas, por lo que los sistemas diseñados para interceptar misiles balísticos tienen menos tiempo y menos certeza sobre dónde debe apuntar el interceptor. Esa mezcla es la que convierte a los hipersónicos en un desafío tan distinto para la defensa antimisiles tradicional.

¿Qué países podrían detener al V-MAX?

Si bien hay que ser prudentes pues no existe una solución garantizada que intercepte de forma perfecta todos los planeadores hipersónicos, hay países que, por su inversión en sensores, capacidades de comando y control, y misiles interceptores de alto rendimiento, dispondrían de mejores opciones para intentarlo. 

Entre ellos suelen mencionarse Estados Unidos, Rusia y China por la madurez y amplitud de sus programas hipersónicos y antimisiles. Estos países combinan satélites de alerta temprana, redes de radares de muy largo alcance y vectores interceptores que, integrados correctamente, aumentan las probabilidades de detección y derribo.

Sin embargo, “poder intentarlo” no equivale a éxito seguro. La eficacia real depende de una arquitectura completa: telescopios espaciales, satélites infrarrojos, radares terrestres y aerotransportados, centros de mando que procesen la información en tiempo real y armas que puedan reaccionar en cuestión de minutos o segundos. Incluso con todo eso, los ensayos e interceptaciones controladas han mostrado limitaciones y generan debate entre expertos. 

Otros países —como Japón, India, Reino Unido y la propia Francia— avanzan en sensores y defensas, pero hoy por hoy no todos cuentan con la integración operativa que aumente de forma significativa las probabilidades de intercepción frente a HGVs complejos.

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