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Año oscuro, tiempo de unidad y resistencia

Sin unidad pasaremos a conformar un ejército de zombis reformistas sin convicción política

Trump pide aumentar los agentes de ICE designados para deportar a inmigrantes.

Trump pide aumentar los agentes de ICE designados para deportar a inmigrantes. Crédito: Alex Brandon | AP

Según estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) al día de hoy, las autoridades de inmigración han deportado a 527,000 trabajadores sin documentos. Los mexicanos encabezan esta espeluznante lista con 145,000; seguidos por nuestros hermanos hondureños con 30,000; Guatemala 25,000; Venezuela 13,656 y de la hermana República de Cuba son alrededor de 1,000 deportados. 

Se calcula que para cuando el presidente Donald Trump cumpla su primero año en el poder, habrá deportado alrededor de 600,000 trabajadores inmigrantes.

Otro número del DHS que causa pavor, es que se han autodeportado un millón y medio de inmigrantes sin documentos. 

Esta tendencia en los arrestos y deportaciones de inmigrantes arroja la escalofriante suma de un total de 2.5 millones de deportados al final del segundo término de Trump.

No debemos olvidar a los 30 trabajadores que perdieron sus vidas, mientras se encontraban recluidos en una creciente red de centros de detención de inmigrantes (campos de concentración modernos). 

No se puede dudar que el movimiento pro los derechos plenos para los trabajadores inmigrantes, que por años ha pugnado por una reforma migratoria justa, al día de hoy se enfrenta a un poderoso adversario comprometido con el más descarado supremacismo blanco. 

El presidente Donald Trump a desplegado una campaña nacional histérica, racista, belicista y depredadora contra nuestro pueblo trabajador que en el corto plazo no tendrá fin. Es menester aclarar que esta campaña no solo va dirigida en contra de los “sin papeles”, sino que va en contra de todo nuestro pueblo de origen latino, hayamos nacido aquí o en el exterior, tengamos ciudadanía por nacimiento o naturalización, poseamos residencia legal migratoria o gocemos de alguna protección legal migratoria como DACA o TPS, por mencionar algunos programas.

Con respecto a los ciudadanos por naturalización, la administración Trump informó esta semana que a partir de enero iniciarán los procesos de desnaturalización, teniendo como objetivo mínimo de 100 a 200 ciudadanos por mes. Para darnos idea de la barbaridad que esta orden representa, basta resaltar que entre 1990 y 2017, el promedio anual de procesos de desnaturalización alcanzó a 11 desafortunadas personas. Con esta nueva orden, se prevé un aumento de casi un 2,400% por año, con relación al promedio anual durante los últimos 27 años. 

Para el 2026, las personas de origen latinoamericano que residimos, trabajamos, pagamos impuestos y contribuimos de forma significativa con nuestras remesas a la estabilización de las economías de nuestros países de origen, estamos llamados a enfrentar el año más difícil al que nos hayamos enfrentado en las últimas 7 décadas. Hasta el fin de este año, el departamento de Inmigración recibía y gastaba en su desalmada campaña de arrestos y deportaciones, un promedio de $28,000 millones de dólares. En lo sucesivo,  y por cada uno de los próximos 3, las autoridades dispondrán de $53,000 millones, con el objetivo de incrementar los arrestos y deportaciones de nuestros trabajadores inmigrantes. 

No se puede imaginar el alcance represivo que caerá sobre este grupo, sin comprender que a partir del 2026, autoridades de inmigración contarán con casi el doble de los recursos. Para ampliar la dimensión de la campaña represiva que se avecina, las autoridades de inmigración hicieron una cuantiosa inversión y ahora disponen de su propia flota de aviones en los que deportará de forma “más eficiente” a los trabajadores indocumentados. 

Además, el promedio total de trabajadores encarcelados en los centros de detención migratoria hasta antes de la llegada del segundo mandato de Trump, nunca superó los 30,000 detenidos. Sin embargo, en este primer año de su gobierno, la cifra se duplicó y alcanzó los 60,000 detenidos en espacios privados y deplorables que asemejan manicomios en total abandono institucional . 

Ante este desolador panorama, todas y todos estamos obligados a impulsar la unidad en la acción: desde el papa Leon XIV, representantes electos, sindicatos, dirigentes comunitarios, estudiantes y medios de difusión; es decir, todo el pueblo debe denunciar al supremacismo Trumpista.

Entendemos que solo la unidad de todas y todos los amantes de la democracia, nos extiende la posibilidad real de superar la gran ofensiva en contra de todos nosotros por parte de la extrema derecha..

Si no nos unimos en esta hora de grave crisis nacional e internacional, la soñada reforma migratoria con un camino a la ciudadanía pareciera que no va más. Si fracasamos en nuestra obligación unitaria, el ideal de derechos plenos para todos los trabajadores inmigrantes quedará solo en una lista de buenos deseos.

Sin unidad plena pasaremos a conformar un ejército de zombis reformistas sin convicción política. Cada una de nuestras organizaciones tendrá una larga jornada sin brújula y sin las fuerzas necesarias para articular proyectos con el que los trabajadores,  con documentos o no, se comprometan. En tal circunstancia, correríamos como una manada de seres humanos descarriados cual “Judio Errante”. 

No aceptaremos que se condene a los trabajadores inmigrantes a perderse en tiempos oscuros, carentes de toda luz que solo emana de la unidad y solidaridad de todos los trabajadores.

Juan José Gutiérrez, es director ejecutivo de la Coalición Derechos Plenos Para Los Inmigrantes. 

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