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Madre toma riesgo de ir a entrevista consular a México: le aprueban residencia

En medio de la crisis migratoria, asume el reto de viajar a México a su entrevista para la residencia

Martha Castro obtiene la residencia de EE UU.

Martha Castro obtiene la residencia de EE UU. Crédito: Paulina Herrera | Cortesía

Los días que precedieron a su cita en el consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez para su residencia, la mexicana Martha Castro los vivió llena de ansiedad.

“Fueron días tensos. Me sentía nerviosa. Me preguntaba qué iba a pasar. Si me daría o no la residencia. Tenía que salir del país, dejar a mis dos bendiciones, mi hija y mi hijo, y no sabía si me la iban a negar o aprobar”, dice Martha.

Se debatía pensando en seguir viviendo escondida o tomar el riesgo de ir a la entrevista consular. Tenía mucho que ganar, pero también mucho que perder.

Finalmente tomó una decisión, puso en manos de Dios, y confió.

El 4 de febrero después de una entrevista de 15 minutos, una oficial le informó que su residencia había sido aprobada.

“Lloré y lloré. No me lo podía creer. Sentí una gran emoción. Pensé entonces que había valido la pena todo el sufrimiento”.

Martha nació en Tlaxcala, México. Al cumplir los 22 años, entró a Estados Unidos de manera indocumentada en septiembre de 2002. 

“Mi plan era venir por un año y regresar”, dice.

Martha Castro con su familia.
Crédito: Paulina Herrera | Cortesía

Pero en Los Ángeles, a través de sus hermanos que vivían en esta ciudad conoció al oaxaqueño Reynaldo Baltazar Pérez Ruiz.

“Nos juntamos, y a los siete años nos casamos. Nacieron nuestros hijos, la mayor Kaelynn de 19 años que estudia medicina en la Universidad del Sur de California (USC) y Yosef que cumplió 13 años”.

Su esposo, que es ciudadano naturalizado, solicitó la residencia de Martha en 2019.

“Como entré por el cerro, tuvimos que solicitar un perdón al Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS). Lo aceptaron, pero para seguir con el proceso tenía que ir a una entrevista a Ciudad Juárez, y debía estar allá el 26 de enero “.

Salir del país significaba un riesgo muy grande, pues podía resultar en la separación de su familia, pero aún con miedo, ella y su esposo se fueron a México.

“Viajé a Ciudad Juárez con el corazón roto. Me puse en oración, y le pedí a Dios que pusiera a la persona adecuada para entrevistarme y pusiera en mi boca las palabras que necesitaba. Yo solo quería decir la verdad”.

Al llegar a la entrevista, la oficial la hizo tomar juramento, y reviso su expediente hoja por hoja. 

“Me preguntó por dónde había entrado, si había tenido problemas con la ley, si era mi primer matrimonio, reviso las declaraciones de impuestos; como mi esposo se había divorciado, quiso ver el acta de divorcio, y también le mostré el acta de defunción de su primera esposa”.

Tras revisar minuciosamente los documentos, le dijo lo que había deseado escuchar por años, “tu residencia ha sido aprobada’.

María dejó la oficina sin poder creer lo que había escuchado.

“Sentí una emoción muy grande. Alcé mis manos con mis papeles, y dije ‘gracias señor, que no me abandonaste’. 

Y se echó a llorar, agradecida con sus amigos y familiares que se pusieron en oración para que todo saliera bien.

“Mucha gente me animó. ‘Tú vete. No tengas miedo. Esta es tu gran oportunidad’, me decían”.

Incluso – relata – que una persona que conoció en Ciudad Juárez, le aconsejó ir a la entrevista con actitud positiva y creer que ella se merecía su residencia.

Su propio hijo le daba fortaleza. “Mami todo va a estar”.

Días después de la entrevista, el 12 de febrero, Martha recibió su pasaporte sellado que la autorizaba a regresar a Estados Unidos.

Y cuando caminaba para ingresar al país, en su mente resonaban las palabras de la mujer que conoció en Juárez: “Créetelo, disfruta y agradece”.

Y vaya que si tenía que agradecer porque nunca se sabe lo que pueda ocurrir en las citas consulares.

“Me tocó ver al menos dos casos de personas a las que no les aprobaron la residencia. Fue muy triste”, dice.

Martha Castro con su esposo Baltazar y sus hijos.
Crédito: Paulina Herrera | Cortesía

Martha comparte que todo ha sido tan rápido que no le ha dado tiempo de celebrar .

Sin embargo, su sueño es viajar a su pueblo natal Calpulalpan, Tlaxcala en México para reunirse con su madre de 87 años, a la que no ha visto desde 2002.

“Ella le pidió tanto a Dios que me dieran la residencia. Me dice que no quiere morirse sin verme. Esa motivación por volvernos a veer, la ha revivido, y ahora que sabe que me la aprobaron, me dice que me están esperando y qué cuándo voy a llegar”.

Martha de 45 años planea viajar con su hija mayor a México para reencontrarse con su progenitora el mes de mayo.

“Es difícil vivir con miedo, pero cuento mi historia porque quiero que la gente no pierda la esperanza, que tenga fe y siga luchando, trabajando, esforzándose, siendo buenas personas y manteniendo a su familia unida”, dice Martha.

La Opinión preguntó al abogado en inmigración, Sergio Siderman, cómo fue que Martha logró su residencia, después de haber entrado sin documentos al país.

“Tuvimos que obtener una exención (perdón) por su presencia indocumentada. Tras obtener las aprobaciones y los documentos necesarios, se le requirió salir del país y asistir a una entrevista en Ciudad Juárez para obtener una visa de familiar inmediato”.

El abogado Sergio Siderman abraza a Martha Castro. (Cortesía Paulina Herrera)
  • ¿No es muy arriesgado ir a Ciudad Juárez para tramitar la residencia?

“No es arriesgado si el caso es evaluado por un abogado de inmigración con experiencia, si se han solicitado y aprobado las exenciones correspondientes, y si los formularios del proceso consular se han completado correctamente, adjuntando la documentación de respaldo necesario”.

  • ¿Corría ella el riesgo de que se le prohibiera la entrada por 10 años o más por sus antecedentes de una entrada indocumentada?

“No; su caso fue evaluado y tanto la petición familiar como las exenciones correspondientes ya habían sido aprobadas”.

  • Además del perdón, ¿qué cree que contribuyó a que se le aprobara la residencia?

“La preparación para la entrevista consular, con la asistencia de un abogado con experiencia”.

  • Muchas personas no logran obtener la residencia cuando viajan a Ciudad Juárez a la entrevista consular, incluso contando con un perdón. ¿Cuál fue la clave en este caso?

“Una evaluación minuciosa de todos los factores relevantes del caso, sumada a una preparación y asesoría adecuadas para la entrevista consular; esto garantiza un resultado favorable”.

  • ¿Cuál es su recomendación para aquellas personas que sienten temor de salir del país para asistir a una entrevista consular?

“Las personas indocumentadas no deben dudar en solicitar una entrevista consular, siempre y cuando su caso haya sido evaluado exhaustivamente por un abogado de inmigración con experiencia, y se hayan solicitado y aprobado todos los formularios y exenciones necesarios antes de su partida”.

  •  ¿Qué deberían hacer las personas que no cuentan con un estatus migratorio legal para protegerse contra la deportación?

“Las personas que carecen de estatus migratorio deben contactar de inmediato a un abogado de inmigración con experiencia para recibir asesoría y explorar las opciones disponibles”.

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