Micron gana más que Apple en plena crisis de la RAM
La escasez que encarece computadoras y dispositivos también impulsa beneficios récord para el fabricante de memoria.
Micron ha aprovechado la escasez de memoria RAM para lograr ingresos récords equiparables a los de Apple Crédito: Shutterstock
La escasez de memoria RAM está encareciendo componentes y dispositivos, y el golpe llega directo al bolsillo de quienes quieren actualizar su PC o comprar un equipo nuevo. Mientras los clientes se encuentran con precios cada vez más altos, Micron vive un momento extraordinario. La compañía pasó de registrar cerca de $3,200 millones de beneficio neto en un trimestre a ganar $37,700 millones de dólares, una cifra que supera el beneficio trimestral más reciente publicado por Apple.
Por qué suben los precios de la memoria RAM
La memoria es una pieza esencial en computadoras, teléfonos, servidores y centros de datos. Cuando la oferta no alcanza para cubrir la demanda, los fabricantes y compradores compiten por los mismos componentes. El resultado se hace notar en la cadena de suministro y, tarde o temprano, en los precios que ve el consumidor.
El auge de la inteligencia artificial está impulsando especialmente la demanda de memoria para centros de datos. Los sistemas que entrenan y ejecutan modelos de IA necesitan grandes cantidades de memoria de alto rendimiento, incluida la memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM. Producirla requiere capacidad industrial y tecnología especializada, así que el crecimiento de la demanda no se traduce de inmediato en más unidades disponibles.
Para el cliente común, la situación tiene una traducción bastante concreta. Actualizar la computadora, montar un PC desde cero o comprar un dispositivo con más memoria puede salir más caro. Y aunque la RAM no siempre sea el componente más visible de un producto, su precio puede influir en el costo final de muchos equipos.
La presión no se limita a una sola clase de comprador. Los fabricantes de dispositivos necesitan asegurar suministros para sus productos, mientras que las empresas tecnológicas amplían sus centros de datos. En ese escenario, la memoria se vuelve un recurso disputado. Cuando el abastecimiento es limitado, quienes compran a gran escala pueden tener ventajas frente a los consumidores que buscan una actualización puntual.
Micron dispara sus ganancias con el auge de la memoria para IA
Las cuentas recientes de Micron muestran hasta qué punto el ciclo actual puede favorecer a los productores de memoria. En su cuarto trimestre fiscal de 2026, la empresa registró $54,230 millones en ingresos y $37,700 millones de beneficio neto, frente a $11,315 millones de ingresos y $3,201 millones de beneficio neto en el mismo trimestre del año anterior.
Eso supone un salto enorme en apenas un año. No se trata solo de vender más, sino de operar en un mercado donde la demanda por componentes clave y la disponibilidad limitada pueden elevar los ingresos y los márgenes. Micron señaló que sus ingresos por DRAM crecieron con fuerza y que esta categoría representó la mayor parte de sus ventas trimestrales.
La comparación con Apple también llama la atención, aunque conviene entender qué se está comparando. Micron obtuvo $37,700 millones de beneficio neto en su cuarto trimestre fiscal de 2026. Apple reportó $29,789 millones de beneficio neto en su tercer trimestre fiscal de 2026. Son periodos fiscales distintos, por lo que no es una comparación perfectamente sincronizada. Aun así, sirve para dimensionar el resultado: en esos informes trimestrales, Micron declaró más beneficio neto que Apple.
La magnitud sorprende porque Micron suele asociarse con un negocio de componentes menos visible para el público que los teléfonos o las computadoras terminadas. Sin embargo, la memoria está en el centro de la expansión de la infraestructura tecnológica. Cuando crece la demanda de servidores y aceleradores para IA, también aumenta la importancia de quienes producen los chips de memoria que esos sistemas necesitan.
Qué significa la crisis de RAM para los consumidores
La bonanza de Micron y la preocupación de los compradores forman parte de la misma historia. La escasez beneficia a los fabricantes capaces de vender componentes muy demandados, mientras que los clientes pueden afrontar precios más altos y menos margen para elegir. No todos los productos suben al mismo tiempo ni en la misma proporción, pero la presión sobre los componentes puede trasladarse a los precios finales.
También hay un factor de tiempo. Ampliar la producción de memoria requiere inversión, equipamiento y meses —o más— para poner nueva capacidad en marcha. Por eso, una demanda que aumenta rápidamente puede tardar en encontrar una respuesta equivalente en la oferta. Mientras tanto, los fabricantes priorizan los segmentos que consideran más estratégicos y rentables, como la memoria destinada a centros de datos.
Esto no permite afirmar que todos los dispositivos vayan a encarecerse de inmediato ni que la situación vaya a mantenerse indefinidamente. El mercado de memoria es cíclico y puede cambiar si se ajustan la demanda, la producción o los inventarios. Pero, por ahora, la diferencia entre el resultado de Micron y el gasto que enfrentan los compradores resume bien el momento: para el fabricante, la memoria se ha convertido en un negocio multimillonario; para el consumidor, conseguir más RAM puede significar pagar más.
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