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Santa Muerte protege a La Villita de Chicago

Aspecto de la Santa Muerte un culto al que son fieles personas humildes delincuentes y narcotraficantes en México.

Aspecto de la Santa Muerte un culto al que son fieles personas humildes delincuentes y narcotraficantes en México. Crédito: EFE

Chicago.- Como millones de mexicanos, Angelina Méndez cree en la protección de la “santa muerte” y le construyó un altar en su taquería en el barrio La Villita de Chicago, frecuentada por devotos que llegan a rendir culto, encender velas y hacer pedidos.

“Para mí, ella es un ser de luz justo, y para nada celosa o vengativa como afirman muchos”, dijo hoy Méndez en una entrevista con Efe.

La propietaria de esta peculiar taquería niega que “la señora”, como también es conocida, sea rencorosa y se vengue si no se cumplen sus deseos.

“No es verdad que si no cumples te castiga y se lleva al que más quieres. Ella es una servidora de Dios que no decide por sí misma”, agregó.

Angelina, oriunda del Distrito Federal y radicada en Chicago desde hace 21 años, ha convertido su taquería y tienda de abarrotes “La chaparrita”, en un templo de culto a la comadre, bonita, flaca o niña, como se le dice a la santa muerte.

A la entrada del negocio, se levanta desde hace cinco años una imagen de un metro de altura de la “santa muerte” rodeada de otras de diferentes tamaños y colores.

“Yo tenía una chiquita, sobre una repisa, pero mi amigo Macario me mandó la grande desde México DF y decidí hacerle un altar para que la gente le pusiera sus velas si no pueden tener una en casa”, dijo.

El altar también sirve de depósito de otras imágenes de la “santa muerte” que guarda por encargo de los vecinos. “Hay una sección pública donde la gente entra y sale, se persigna y le trae su vela”, dijo.

El culto a la muerte existe en México desde hace más de 3,000 años. Los antiguos pobladores de lo que hoy es la república mexicana concebían a la muerte como algo necesario y que le ocurre a todos los seres en la naturaleza.

Se consideraba que los ciclos en la naturaleza, como la noche y el día, la época de secas y lluvias, eran el equivalente a la vida y la muerte.

La colonización española logró disminuir el culto a la muerte, pero no erradicarlo, hasta que la devoción resurgió en Hidalgo y luego se arraigó en el estado de México, Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Campeche, Morelos y el Distrito Federal.

La imagen esquelética viste túnicas de diferentes colores y en los altares aparece rodeada de distintas ofrendas, entre las cuales se encuentran arreglos florales, frutas, incienso, vinos, monedas, dulces y golosinas, además de velas, cuyo color varía de acuerdo a la petición.

“A la mía la gente le deja cigarros, tequila y dulces. A veces mechones de cabellos y monedas que guardo en un bote y gasto una vez al año”, dijo.

Todos los años, el 1 de noviembre que es el día de la santa muerte en México, Angelina compra pollo con el dinero de las donaciones y hace y arroz que comparto con la gente que visita el altar, relató.

La devoción de Angelina comenzó 22 años atrás, en Ciudad de México, cuando una amiga que “hacía limpias” (leía las cartas) le habló por primera vez de la gente que acudía a la santa muerte para pedirle milagros o favores relacionados con el amor, la salud o el trabajo.

“En esos años mi vida estaba un poco complicada, y mi amiga me dijo que le pidiera fortaleza para salir adelante y superar los problemas”, recordó.

Aunque hay simpatizantes que hacen pedidos con fines malévolos, como venganza o la muerte de otros, Angelina considera que la santa muerte es una “energía positiva” que la cuida como una “amiga”.

“Yo le pido que me ayude en mi negocio, porque de él dependemos mi familia y las personas que trabajan conmigo”, dijo Angelina. EFE

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