Trump y México, ¿qué hacer?

Muchas de las personas en México están preocupadas por las y los paisanos en Estados Unidos

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Trump y México, ¿qué hacer?
Enrique Peña Nieto y Donald Trump.
Foto: Hector Vivas/LatinContent / Getty Images

Del “¡A temblar!” de las portadas de los diarios al “¡Ya nos cargó la chingada!”, de la calle ¿qué tanto afectará a México la presidencia de Donald Trump, en realidad?

Para empezar, se siente la mirada pesada de las élites financieras y políticas sobre Enrique Peña Nieto. El triunfo de Trump no tenía que ocurrir y ahora podemos confirmar que el presidente de México sí influyó en el proceso electoral, aunque nunca haya sido su verdadera intención (“¡Se me chispoteó!”, diría un clásico).

Y aunque es posible que el actual régimen mexicano capitalice su ‘chiripa’, aún le quedan dos mesecitos de lidiar con Barack Obama. Es claro que no nos irá nada bien. De por sí, el mandatario mexicano se ha esforzado por salir en ridículo cada vez que se encuentra con su homólogo estadounidense (recuerda la cumbre de Canadá de junio), dudo mucho que, en las próximas semanas, Obama siquiera le conteste el teléfono a EPN. Y con razón.

Acá hay una especie de desánimo colectivo, es cierto. Muchas de las personas con las cuales he hablado están preocupadas por las y los paisanos en Estados Unidos. Prácticamente todos aquí tenemos al menos un familiar, un conocido, una amistad que vive en ese país. Son más de 34 millones, según el diario La Opinión. Con o sin papeles. Y Trump ha amenazado con expulsar a los migrantes ilegales. Ha dicho que llevan droga y son violadores. Quiere levantar un muro. Uno nuevo pues recuerda que Bill Clinton, luego Bush y también Obama –quien ha deportado más de dos millones de migrantes–, también han levantado los suyos en la frontera.

Pero también hay otras personas que piensan que la cosa no cambiará mucho. Es el caso de Oscar, un albañil que por 15 años trabajó la teja en Tampa Bay, quien fue expulsado de EEUU hace dos años. “Si te pones a pensar, yo llegué y estuve bien cuando estaba Bush, que es republicano. Cuando llegó Obama, que es demócrata, me deportaron. Según yo, nos va mejor cuando están los republicanos. Igual y con Trump yo puedo regresar”, dice, mientras atiende su puesto de tortas.

De hecho, fue conversando con Oscar que salió una idea sensata de lo que debería ser la actitud de México, frente a la intención de Trump de cerrar las fronteras. El republicano nos preocupa porque nuestro Gobierno nos ha vuelto dependientes de EEUU.

“Está jodido porque, que yo sepa, somos un país independiente ¿o no?”, me dice mi amigo. Y tiene razón. Frente a la xenofobia, independencia y soberanía. Fin del neoliberalismo. Dignidad. Tan simple como eso. Y en el proceso electoral del 2018, el pueblo mexicano tendrá su oportunidad de responder. De lo contrario, entonces sí, nos estará cargando la chingada. Como siempre, pues.

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