Centroamérica clama por ayuda

Las pandillas son herramientas de control del crimen organizado, dicen

MÉXICO, D.F.- “Enfrentamos un embate para el que Centroamérica no está preparado”. En un mensaje urgente frente a líderes latinoamericanos reunidos ayer en esta ciudad, el ex vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, pidió ayuda a sus congéneres para enfrentar “el animal” que, a su juicio, se está devorando al Estado: el crimen organizado.

“Lo que para Estados Unidos es un problema de seguridad, para Centroamérica es un problema de gobernabilidad que pone en riesgo la democracia”, dijo para hacer un resumen de la situación durante el Foro Internacional de Seguridad Regional. “Necesitamos más apoyo de América Latina”.

Los hechos tienen tal nivel de violencia, detalló, que rebasan los peores momentos vividos en los años 80 durante los conflictos armados. En el caso de Guatemala, por ejemplo, diariamente ocurren de 16 a 18 asesinatos de alto impacto.

En mayo pasado, este país que comparte 960 kilómetros de frontera con México, se cimbró por el asesinato de 28 personas – la mayoría decapitadas- presuntamente perpetrado por los delincuentes Zetas en una finca del norteño departamento de Petén.

A la luz de los observadores, Centroamérica dejó de ser un “corredor de la ilegalidad” para convertirse en una “gigantesca” estación de servicio.

Algo así como un “Seven Eleven” abierto las 24 horas del día para atender al crimen organizado que se hizo del narcotráfico, la trata y el tráfico ilegal de personas y hasta el robo de reliquias arqueológicas.

Todo en medio de un caldo de cultivo adverso como el desempleo. Cada año quedan en el desamparo laboral 350,000 jóvenes que son la base de la población regional: el 70% tiene menos de 30 años y el 50% no rebasa los 19.

“Eso ha nutrido un fenómeno muy grave para las pandillas que ahora son las herramientas de control del crimen organizado”, describió Stein.

Los cárteles de la droga mexicanos han extendido sus tentáculos hacia el sur de la frontera. Un informe del Senado norteamericano reportó la presencia de los Zetas y el cártel de Sinaloa, principalmente, aunque también algunas células del Cártel del Golfo.

Durante su intervención en el Foro Regional, el presidente Felipe Calderón, lanzó la advertencia: “estamos enfrentando en América Latina a un nuevo enemigo, un enemigo común que busca adueñarse de nuestros territorios”.

Desde hace tres años, México y otros gobiernos latinoamericanos han realizado foros y trabajos conjuntos para lograr estrategias comunes en contra del crimen organizado; la Iniciativa Mérida desde 2007 anunció un apoyo gradual desde Estados Unidos para la zona central del continente por aproximadamente 65 millones de dólares.

Pero el reto es ya mayúsculo, detalló Stein:el crimen organizado pela el poder desde el poder mismo: “está coptando o controlando la Corte Suprema de justicia, llegando a pactos dudosos para controlar el Congreso, la Contraloría Federal de Cuentas y lo que es más peligroso : los Tribunales Supremos Electorales”.

Bajo este esquema ni siquiera han podido cambiar leyes redactadas en los 80 del siglo pasado y que son tan absurdas como el hecho de que la constitución guatemalteca permite registrar un AK 47 como un arma deportiva.

A la vez impide a las fuerzas de seguridad allanar viviendas en peresecución criminal después de las 6:00 de la mañana.”Desde que se pone el sol hasta que sale los criminales pueden hacer lo que les ronque su gana con armas amparadas por la ley”, destacó Stain.

Al respecto, Peter Weiss, presidente del Grupo de Asuntos Latinoamericanos del congreso alemán, afirmó que en Europa ya se trabaja con un plan para la creación de una estrategia de segurida de apoyo en la zona.

“No se puede permitir que las estructuras débiles del Estado sean un caldo de cultivo para el terrorismo”.